domingo, 5 de octubre de 2008

El Exorcista

CINE-FÓRUM

Luces y sombras en esta película. Sombras, porque es un máximo exponente del "feísmo", como obra maestra del cine de terror. Luces, por dos aspectos que, acompañando al objetivo principal que es causar miedo, hacen que esta película sea diferente de otras similares.
El primer aspecto positivo es la documentación sobre la acción diabólica y el exorcismo practicado por la Iglesia Católica. Para hacer la película se informaron bien y fueron fieles a la realidad, a esa eralidad tabn desconocida hoy como son las posesiones diabólicas. Sólo el "cinematográfico" final -en el mal sentido de la palabra-, se sale de esta línea. Está basada en un hecho real. El P. Loring, famoso jesuita experto en la Sábana Santa, me contó que, en uno de sus numerosos viajes a EEUU, coincidió con el padre, jesuita también, que había practicado el exorcismo, que fue a un niño (en la película se puso una niña para aumentar la morbosidad).
El segundo y aún mas importante aspecto positivo, es la historia humana de fondo que lleva el peso del relato, una historia que es la historia del hombre actual.
Actualmente, muchas personas viven alejadas de la fe en Dios. Buscan respuestas a los problemas de la vida, a su sentido, en otras partes, al menos mientras son jóvenes y mantienen la ilusión de encontrarlas. Pero pronto se dan cuenta de que los demás saben tanto como ellos, que son ciegos guiando a otros ciegos. Entonces, esas personas se cansan de buscarle un sentido a la vida y tiran la toalla. Piensan aquello de "comamos y bebamos, que mañana moriremos" y viven así el resto de su vida, sin "comerse más el coco".
¿Y si fuera la vida de su hija la que estuviera en juego? ¿Y si la vida de su hija dependiera de encontrar la verdad?, ¿se rendirían entonces?, ¿tirarían la toalla?... ¿o tendrían la humildad de ir a llamar a la única puerta que les queda por tocar, de pensar que su criterio esté equivocado y que dicha puerta no sea una falsa salida?
Eso es lo que hizo la madre de la niña poseída. La ciencia médica había fallado, sólo le quedaba la Iglesia, y ella no era creyente. Podría haberse rendido, haber reconocido que ése era un problema sin solución, haber rechazado la última puerta que le quedaba. Pero no lo hizo, porque el amor no puede conformarse con el fracaso. Cuando todas las puertas se le habían cerrado, su propio criterio le decía que la puerta de la Iglesia era falsa, pero... ¿acaso su criterio no podía equivocarse? ¿Y si, por empecinarse en tal criterio, se estaba perdiendo algo que podía ser vital para su hija? Fue el amor de madre el que hizo saltar por los aires el orgullo de mantenerse en su propio criterio, y esa humildad le permitió preguntar a un sacerdote.
Antes de convertirme, yo mismo estaba en una situación de rendición. Una vez me preguntaron: "¿cuál es el sentido de la vida?", y yo respondí: "hacia adelante". Pero me casé, pensé que pronto tendría hijos y no me conformé con legarles una visión del mundo superflua, sin sentido. Busqué un sentido a la vida que yo no había podido encontrar, y no me quedaba otro camino que preguntar a los que me quedaban, a aquellos que parecían haberlo encontrado; me dejé guiar por ellos -por San Agustín, por la Beata Teresa de Calcuta-, pensando que, si ellos creían haber encontrado un sentido a la vida, quizá yo estuviera perdiéndome algo.
No es que recomiende ver esta película -su feísmo es tremendamente negativo, a veces ofensivo-, pero me ha parecido oportuno señalar esa gran historia de fondo que la sustenta.

Hace poco leí una entrevista a la actriz que hacía el papel de madre. Le preguntaron qué había sido lo peor que le había pasado en toda su vida. Y respondió que era haberse sometido a un aborto cuando era joven, que era un error que le había pesado siempre. Me parece providencial que aquella mutilación en su maternidad fuese compensada, de alguna foma, con la interpretación del papel de una madre que, por amor, no se conforma con menos que con la verdad y que renuncia a todo, incluso a su propio criterio, para dar con la solución que necesita su hija.

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