viernes, 3 de octubre de 2008

Mi memoria histórica (II)



Dalí: premonición de la Guerra Civil Española


En la primera entrega, conté cómo descubrí la falsedad de la imagen que nos habían dado de la guerra: "demócratas contra fascistas". Había muchas cosas que no cuadraban en esa versión, y para eso basta ver la crueldad, el odio y en ensañamiento paroxístico y surrealista que derrocharon los republicanos por doquier.

Desde ese momento en que me di cuenta del error del planteamiento "demócratas contra fascistas", me sedujo la posición contraria, la de considerar la Guerra Civil como una cruzada en defensa de la fe y la moral natural, objetiva. Quizá sí lo fue, y cayó en los mismos defectos que otras lamentables cruzadas (no todas).

El golpe de estado de la derecha fue provocado desde la izquierda. La democracia había sido utilizada por socialistas, comunistas y anarquistas mientras convino, pero ya era un estorbo para la verdadera revolución. Fracasado su golpe de estado -la Revolución de Asturias, Cataluña, etc., de 1934- se requería un alzamiento militar que diera nuevo pie a la revolución socialista, dirigida por Stalin a través del PSOE (según se muestra en la información de la KGB) y ansiada también por los anarquistas. El Alzamiento del 18 de Julio se recibió con júbilo desde las filas socialistas, comunistas y anarquistas, que fijaron el 19 de Julio como el día de la Revolución Española.

¿Era legítimo el Alzamiento desde una perspectiva ética? Pues encontramos un criterio justo y perfectamente definido en el Catecismo de la Iglesia Católica, artículo 2243 (pongo entre comillas el texto del Catecismo y a continuación de cada punto escribo mi propia opinión):

"2243 La resistencia a la opresión de quienes gobiernan no podrá recurrir legítimamente a las armas sino cuando se reúnan las condiciones siguientes:

1) En caso de violaciones ciertas, graves y prolongadas de los derechos fundamentales". Se expulsa a los jesuitas, luego se prohíben las órdenes religiosas. Pablo Iglesias amenaza de muerte a Maura en el Congreso de los Diputados; al poco tiempo, la amenaza se cumple. Tras arder varios edificios en Granada, el Gobernador Civil se dirige al Gobierno jactándose de haber impedido el acceso a los bomberos. No son hechos aislados, sino pequeñas muestras de un estado continuo y generalizado de las cosas. Este punto se cumple.

"2) Después de haber agotado todos los otros recursos". El primer recurso era impedir políticamente un gobierno controlado por socialistas y comunistas, pero no se consiguió. Las últimas elecciones se celebraron en un clima imposible. Largo Caballero, a la sazón secretario general del PSOE, ya había amenazado con que, si el Frente Popular no ganaba las elecciones, las izquierdas desencadenarían una guerra civil. El segundo recurso era que la policía y el poder judicial hiciesen imperar la ley. En lugar de eso, la policía controlada por sectores de izquierda, se dedicaba incluso a asesinar a sus enemigos políticos (como en el famoso asesinato de Calvo Sotelo) o a impedir el acceso de los bomberos a edificios eclesiásticos en llamas. Este punto se cumple.

"3) Sin provocar desórdenes peores". Un golpe de estado que triunfase y los desórdenes siguientes no podían ser peores que aquello. Si no se triunfaba, la esclavitud de España en manos de los comunistas y su reducción a satélite de Moscú eran hechos ciertos. Teniendo en cuenta los millones de hombres, mujeres y niños asesinados, torturados y matados de hambre en la propia Rusia de Stalin, en la mayor masacre de la historia, está claro que este punto también se cumple. Eso, sin contar con el mal moral de eliminar la Iglesia y convertir el materialismo en religión de Estado. La verdad es que era inimaginable un escenario peor.

"4) Que haya esperanza fundada de éxito". Estaba claro que las tenían, porque se jugaban en ello su vida y la de sus familias. Pero el alzamiento no alcanzó el éxito previsto, fracasando precisamente en Madrid y Barcelona, y por eso se desencadenó la Guerra. Este punto se cumplía; al menos, los alzados estaban convencidos de que se cumplía.

"y 5) Si es imposible prever razonablemente soluciones mejores". Seamos realistas: el caos permitido y fomentado era tal bajo el Gobierno de Azaña que no había nada que hacer razonablemente. A decir verdad, la razón y la palabra en España ya no valían un pimiento. Este punto se cumple.

Por tanto, creo que el Alzamiento fue moralmente legítimo. Pero me hago dos preguntas: 1) ¿Siguió siéndolo? y 2) ¿Fue lo mejor que se podía hacer? Contestaré aquí a la primera pregunta y dejaré la segunda para otra entrega.

El Alzamiento se produjo el 18 de Julio, coordinado y con razonables posibilidades de asumir el poder para derrocar un Gobierno inicuo y poner orden militar en un estado caótico. Pero inmediatamente fracasó. Fracasó en Madrid y Barcelona. Se mermaron mucho las posibilidades de éxito, como exige el punto 4 de la doctrina antes referida. La única posibilidad fundada de éxito pasaba por un enfrentamiento militar. Y aun así, las posibilidades eran remotas, de hecho, nadie daba una perra gorda por los alzados en los primeros meses de la Guerra, y es claro que habrían fracasado si la debilidad del Gobierno Azaña, la revolución interna de las izquierdas y el caos que generó en las filas republicanas no hubieran favorecido el triunfo de los nacionales, mucho más cohesionados y disciplinados.

Tras el fracaso inicial, los alzados se enfrentaban a un terrible dilema moral. Ante la perspectiva de mantener un enfrentamiento militar con todo lo que eso supone -y supuso-, parece que tenían que considerar la posibilidad de rendirse. Pero la situación se hizo más compleja, porque la revolución estallada en la República en respuesta al golpe y con la excusa del golpe, lo aceleraba todo. Aunque se rindieran, España se enfrentaría al odio desatado -y ya armado- de las izquierdas. Eso costaría ríos de sangre a muchas personas inocentes, como ya estaba costando. Cualquier persona con clarividencia y conocimiento realista de la situación -y Franco tenía ambos- sabía que lo que le esperaba a España era una cruenta revolución socialista y convertirse en satélite de la URSS.

Así las cosas, tuvieron que elegir entre seguir adelante provocando una guerra civil de dureza y resultado inciertos, o permitir una revolución socialista. El sacrificio de España había sido acelerado por el golpe fallido, eso parecía irreversible. Se les presentó el terrible dilema entre rendirse o luchar y eligieron la segunda opción; al menos, la lucha ofrecía una posibilidad de solución. Creo que esa opción fue éticamente legítima.

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.