domingo, 1 de febrero de 2009

Educación para la Ciudadanía y aborto


El sustento profundo de Educación para la Ciudadanía es la idea de que se puede construir una ética ciudadana haciendo un mínimo denominador común con todas las opciones morales de la sociedad pluralista. Esa "ética ciudadana" sería la única moralmente exigible a alguien para considerarle un "buen ciudadano", y los demás condicionamientos morales serían algo privado.

El aborto es aceptado por una parte de esta sociedad. Por tanto, el respeto a la vida prenatal no formaría parte de esa "ética ciudadana", y un "médico" abortista, por ejemplo, debería ser considerado por todos como "un buen ciudadano", éticamente impecable. Realmente esta teoría se basa en una corriente filosófica discutida y discutible que defiende la "Ética de Mínimos", impulsada por la filósofa Adela Cortina, discípula de Aranguren, en su libro "Ética Mínima".

En el fondo, esta teoría parte de una concepción de relativismo o, al menos, de agnosticismo moral. Y finalmente, lo que supone es elevar la costumbre al rango de ética. De paso, se elimina la verdadera Ética como búsqueda del conocimiento moral (objetivo) y crítica de las costumbres de la sociedad.

Se ha desarrollado esta Ética de Mínimos precisamente luchando contra el escollo que supone la defensa de la vida prenatal, que es el mayor obstáculo para la eliminación de la ley natural (la moral objetiva) como base para la convivencia. Al desarrollar una teoría ética que hace aceptable el aborto, se ha conseguido una teoría ética que prescinde de reconocer la existencia de un bien y un mal objetivos.

Lógicamente, si se plicara la Ética de Mínimos en una sociedad racista, esclavista, etc (una sociedad con graves déficits morales), sería un desastre. Como parte de aquella sociedad aceptaría el racismo, la esclavitud, etc., el rechazo a estas conductas no formaría parte de la "ética ciudadana" exigible a todos. Por tanto, un esclavista o un racista deberían ser considerados "buenos ciudadanos". Evidentemente, esto no es lo que querrían los defensores de la Ética de Mínimos, todo lo contrario. Por eso, se ve claro que un presupuesto de partida -quizá incluso inconsciente- para los partidarios de la Ética de Mínimos es precisamente que nuestra sociedad estaría libre de graves déficits morales. Los que reconocemos que el aborto es también un crimen, nos damos cuenta de que esto no es verdad, y que esa teoría ética es completamente errónea y nos conduce a acallar, a "limpiar" nuestra conciencia como sociedad, haciéndonos pensar que "todo lo que hacemos, está bien". Eso es muy grave y muy destructivo para una sociedad que quiera tender hacia el bien, hacia la justicia, que eso -y no otra cosa- debería ser el progreso.

1 comentario:

eligelavida dijo...

Coincido contigo en que es algo destructivo. Hay que frenar este adoctrinamiento. Antes se manipulaba desde los medios de comunicación. Ahora también desde los colegios.

Se ha producido un error en este gadget.