viernes, 20 de marzo de 2009

CARTA ABIERTA A JOSÉ LUIS R. ZAPATERO SOBRE LA LEY DEL ABORTO




Querido José Luis:

He tenido noticia de la ley del aborto que acabas de proponernos a los españoles, de mano de la Ministra de Igualdad. Disculpa que te la comente en tan poco espacio, y entiende que tendré que condensar mucho mis opiniones con respecto a un tema tan intenso y complejo.

Comprendo que te preocupen las chicas que se quedan embarazadas sin quererlo. A mí también me preocupan mucho, créeme. Y creo que convendrás conmigo que el aborto es un drama tremendo para la mujer. Como sabes, hay mujeres que se suicidan tras un aborto, y muchas no vuelven a ser las mismas. Si son duros para la madre los abortos naturales, imagínate los provocados... Varias mujeres famosas, ya mayores, han contado que lo más negativo de sus vidas fue un aborto al que se sometieron de jovencitas. Algunas embarazadas creen ver en el aborto, en un momento de injusta soledad y desesperación, la solución al problema de su embarazo involuntario. Pero me consta que no son conscientes de los efectos psicológicos que conlleva un aborto provocado. Creo que, si de verdad supieran lo que les espera, muchas no lo harían y buscarían otras soluciones. Por eso pienso que una mujer embarazada merece una mejor opción que hacerse un aborto.

Son muchas las mujeres que se ven, si no obligadas, sí al menos coaccionadas a abortar por el abandono, problemas socioeconómicos, problemas sociales y familiares, etc. Creo que muchos de esos problemas se deberían paliar. Teniendo en cuenta la pirámide demográfica envejecida que tenemos, creo que traer niños al mundo es un bien para la sociedad, y podemos permitirnos el lujo de cuidar a las embarazadas solas y/o en situaciones de dificultad con becas, guarderías, ayudas para encontrar vivienda o trabajo... Como sabes, también hay muchas parejas en España que están llenas de amor para dar y no pueden tener hijos. Sé que es muy duro y hace falta una gran generosidad para ello... pero en casos extremos, una mujer podría dar a su hijito/a en adopción o en acogida temporal hasta que su situación económica mejorase; ¿no se podrían facilitar todas estas alternativas?

Un compañero socialista tuyo, Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay, vetó en Noviembre pasado la ley del aborto en su país. Dijo que el progreso de un país se mide por la forma en que éste protege a los más indefensos. Yo creo que eso es aplicable tanto a las embarazadas como a sus hijos. Perdona que tenga el atrevimiento de decirte que creo que muchos socialistas os estáis equivocando al no actuar como él. Hay muchos argumentos para considerar al feto o embrión con el respeto debido a toda vida humana. Es verdad que no parece gran cosa, pero ese pequeño ser que, "con el tamaño de un guisante posee ya todos los órganos propios del ser humano adulto" -como escribió el habilidoso portero Leeuwenhoek, inventor del microscopio en el s. XVII- tiene, en España, una esperanza de vida de unos 80 años. Una gran esperanza de vida que se elimina con el aborto. La vida no es como una foto, es más como una película, y cuando se rompe, no sólo se elimina lo que el ser humano es, sino también todo lo que habría llegado a ser. Sé que aceptar esto es duro, porque el embarazo imprevisto plantea un problema siempre difícil de abordar, tanto para una chica embarazada como para la responsabilidad de un presidente de Gobierno. Pero creo que no se puede dejar de lado el derecho del no nacido a nacer, a vivir, y a ser recibido y acogido como lo merece un ser humano.

He visto en un programa de televisión cómo te preocupabas por el bienestar de las personas con discapacidad, como Izaskun, esa chica que presenta el síndrome de Down. Estas personas pueden ser más o menos discapacitadas física y psíquicamente, pero son muchas veces superdotadas en humanidad y en amor, y por eso muchos padres, al cabo de los años, viven como una bendición la alegría y autenticidad que ha traído a sus vidas el nacimiento de un hijo discapacitado. Ya sabrás lo que te voy a decir: que esos hijos no pueden ser minusvalorados a la hora de respetar su derecho a vivir. El aborto eugenésico me parece discriminatorio, José Luis, como lo sería abortar por cuestión del sexo del bebé.

Déjame intentar convencerte de que los socialistas debéis cambiar de opinión en esto. Sé que, aunque no compartes la fe cristiana, probablemente admiras a personas como la Madre Teresa, que, además de entregar su vida a los pobres, también luchó denodadamente contra el aborto. Ella decía que "la mayor amenaza para la paz es el aborto", y veía en él una gran pobreza en humanidad de las sociedades materialmente ricas como la nuestra. Gandhi no dudaba en afirmar que "es tan claro como el día que el aborto es un asesinato". Son palabras duras, pero que nacen de un corazón compasivo.

Desde el punto de vista de la justicia para con la mujer, lo que sucede con el embarazo imprevisto es aún más duro de aceptar, lo comprendo. En bastantes casos, el hombre no se siente tan vinculado a ese hijo, y es la mujer la que se queda sola con el problema, como si fuera sólo responsabilidad suya. Pero, de verdad, creo que el aborto tampoco es la solución para ella. Eso sin contar con que a veces el aborto es una opción verdaderamente machista, hacia la que se coacciona a la mujer para no complicarse la vida, como si ella fuese un ser sin sentimientos.

Insisto en pedirte un cambio de actuación, para caer en la cuenta de que tanto la mujer como su hijo merecen soluciones mejores que el aborto, que daña a los dos. Y daña a toda la sociedad, añadiendo un pecado más -permíteme que use ese término- a nuestra mala conciencia colectiva, donde se encuentra con el hambre, la guerra, la insolidaridad y la explotación -incluso sexual- de los más débiles e indefensos. ¿Tiene sentido reclamar como derecho algo tan malo? Ya muchos socialistas habéis mostrado capacidad de concienciación en otro asunto: el de la prostitución. Habéis constatado, a través de personas que se dedican ayudar a este colectivo, que la prostitución, lejos de ofrecer una digna salida laboral a una mujer, se basa, en el mejor de los casos, en una bajísima autoestima aprovechada por otros, y en el peor, en situaciones de verdadera esclavitud. Habéis sido capaces de tomar conciencia de ello y promover un rechazo social hacia el proxenetismo y la actitud de los que se sirven de estas situaciones como clientes, algo que me parece digno de encomio. Rectificar no sólo es de sabios, es propio de personas que buscan la justicia.

Por todo esto, me atrevo a pedirte, en nombre de los que no tienen voz y creo que en el de muchísimas de sus madres y de las mujeres que han abortado, que tomes las medidas oportunas para disminuir y, si es posible, eliminar de España y de todos los países el drama del aborto; con información sobre lo que de verdad supone un aborto, con ayudas, con becas, con educación y con imaginación. Nos faltan hoy por nuestras calles y parques más de un millón de españolitos; hay más de un millón de mujeres con un hijo abortado doliendo en su corazón. Lucha por los indefensos, José Luis, y trabaja por sus madres, te lo ruego. Te lo sugiero como ciudadano y como ser humano, y por tanto también hermano tuyo, y de esos embriones, fetos y mujeres con dificultades. Creo que tú también, como presidente, ciudadano y padre de familia, te mereces algo mejor que esa ley.

Un abrazo,

Emilio Alegre
Cádiz

1 comentario:

Longinos dijo...
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