martes, 7 de abril de 2009

¿Encarcelar a las mujeres que abortan?


Hay quien dice que está contra el aborto pero que no ve bien encarcelar a las mujeres que abortan. En primer lugar, le felicito por estar contra el aborto. En segundo lugar, le diría que para luchar contra algo tan negativo, contra este asesinato socialmente aceptado, encarcelar a las mujeres que abortan no es la única opción, por supuesto. De hecho, en España no se encarceló a ninguna mujer por abortar, ni siquiera antes de la despenalización.


Si hay algún pecado que lleva en sí la penitencia, es precisamente el aborto; además, creo que en éste hay mucho de ignorancia, falta de formación, presión externa, desesperación en momentos de extrema debilidad y bajísima autoestima. Por otra parte, cuando el gobierno quiere enfrentarse a algo dañino, no necesariamente lo hace con penas de cárcel. Como todo el mundo sabe, hay muchas otras opciones. Pero para utilizarlas, hay que tener voluntad política y ciudadana de proteger la vida prenatal y ayudar a las madres.


Lo primero –además de la prevención con una educación afectivo-sexual responsable-, sería informar a la opinión pública de lo que es el aborto y de sus consecuencias negativas para la mujer. He oído en “La Cuatro” que las imágenes de abortos están trucadas; pues lo tienen muy fácil: que vayan con una cámara a un centro abortista y nos enseñen ellos cómo son; ¿acaso no tienen cámaras? Eisenhower mandó distribuir las fotos del Holocausto porque decía que llegaría el día en que algún idiota diría que aquello no había ocurrido. Pues en esto del aborto también hay “negacionistas”, no sé si por desconocimiento o por qué.

Por tanto, la información veraz es lo primero: criar un hijo puede suponer muchas dificultades, pero no constituye un “grave riesgo para la salud psíquica”; abortarlo, sí. En segundo lugar, se pueden aportar medidas positivas para facilitar la maternidad y paternidad en situaciones difíciles, tales como acompañamiento personal, becas de estudios, guarderías, ayudas sociales... Criar a un hijo es un gran bien social; debería ser reconocido así por los poderes públicos y apoyado como se merece. Un proyecto de ley propiciado por Redmadre en este sentido, apoyado por firmas certificadas de más de 90.000 ciudadanos andaluces -eso es demanda social-, fue tirado a la basura hace poco más de un año por los votos contrarios del PSOE en Parlamento Andaluz. En tercer lugar, habría que facilitar soluciones de acogida temporal o adopción de los niños para casos extremos. Y qué decir de esto, si los recursos públicos que Andalucía emplea en acoger a los pobres niños de familias desestructuradas son tristemente escasos...


Finalmente, sí, creo que habría que arbitrar también medidas sancionadoras contra aquellos que se lucran con este negocio espantoso, al menos impidiéndoles ejercer como lo que no son: médicos. Un médico que practica o indica abortos es como un farmacéutico que vendiera drogas, y debe ser inhabilitado. El Gobierno, en fin, podría hacer muchas cosas, positivas y coercitivas, pero desgraciadamente prefiere ponerse una medalla de no se sabe qué, promoviendo la eliminación de seres humanos en el vientre materno y defendiendo a los empresarios abortistas.

Tal como están las cosas en España, antes de encarcelar a las mujeres que abortan habría que encarcelar a aquellos que las desinforman continuamente, a los hombres que se desentienden de sus hijos y las coaccionan para que aborten, a todos aquellos que en su entorno las empujan a ello por activa y por pasiva, a los malos profesionales que se lucran indicando o practicando el aborto... y a los políticos que llevan veinticinco años promocionándolo o lavándose las manos ante esta masacre y este drama social, y eso afecta a muchos, no sólo socialistas. Las comparaciones son odiosas, y más cuando se ve la desprotección de un embrión humano frente a la buena protección legal y penal que tiene en España un huevo de águila. ¿Acaso si los seres humanos nos reprodujéramos por huevos, tendríamos que ser más respetuosos con nuestros embriones? Todo esto del aborto es tristemente absurdo, un verdadero eclipse colectivo de la razón... y de la conciencia.

El embarazo imprevisto o en situaciones de dificultad es un problema humano, y necesita soluciones humanas y personalizadas. Es una gran equivocación ofrecer el aborto como quien aporta una solución, y es un crimen, por muy aceptado socialmente que esté entre algunos personas de a pie y muchos políticos, no proteger y ni siquiera respetar la vida de los más indefensos. Yo, sinceramente, no entiendo qué progreso hay en esto del aborto.


No existe el derecho a matar: existe el derecho a vivir.

1 comentario:

eligelavida dijo...

No sé porqué, siempre se vende el aborto, la eutanasia, la selección de embriones y otras aberraciones contra la vida como el colmo de la modernidad. Sin embargo, toda la vida se ha matado. Lo malo de la situación actual, es que se mata amparado por la ley, la autoridad del Estado y la complicidad de la sociedad. Es lo que el Papa Juan Pablo II llama “una estructura de pecado”, que hace del aborto un crimen aún más abominable.

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