sábado, 15 de agosto de 2009

El Valiente Desperaux

CINE-FÓRUM

Desde que vi este magnífico cartel, sospeché que ahí podía haber una obra de arte cinematográfico para niños. No me equivocaba. Desperaux es un ratoncito que nada a contracorriente, porque no acepta el miedo que en la comunidad de ratones se enseña a todos desde que son niños. Él no quiere ser un ratón cobarde, él tiene una voz interior irresistible que le llama a ser algo más, y por eso descubre una puerta abierta al encuentro de sí mismo cuando llega a una biblioteca y lee un libro de caballería. Concreta entonces sus aspiraciones y decide convertirse... ¡en un caballero! ¡Valor, honor, verdad... qué alegría oír esas palabras en un cuento para niños! ¡Cuánta falta les hacen!

Desperaux ya es un caballero en potencia, pero la realidad vendrá a buscarle en forma de gesta. Aparece entonces en escena una representación maravillosa del alma y el genio femenino; en el castillo donde vive Desperaux, también vive, prisonera de los miedos sobreprotectores de su padre, herido por la muerte de su esposa, una princesa. En su presentación se desliza una de las sublimes perlas de la película, porque la princesa está prisionera... "aunque nadie es prisionero del todo cuando tiene esperanza" (ahí me dieron ganas de saltar del asiento, aplaudir y vitorear, ¡cuánto necesitamos hoy esa reflexión sobre el poder liberador de la esperanza!).

Y el encuentro del ratoncito con la princesa es de una delicadeza, belleza y verdad que cautivan, una verdadera pieza de arte dramático; cómo uno pregunta por quién es el otro, cómo sintonizan sus almas, y cómo destaca la gradiosidad del espíritu femenino, capaz de inspirar los mayores logros humanos. Estos minutos de la película son absolutamente fascinantes; hacen palidecer el engañoso vistuosismo dramático del encuentro adúltero de los protagonistas de los Puentes de Madisson. ¿Quién ha dicho que los verdaderos valores no pueden inspirar obras de arte mejor resueltas que esos maravillosos engaños progres? En fin, no me resisto a relatarlo por encima:

A la pregunta de la princesa, que inquiere quién está ahí, el ratoncito responde: "¡un caballero!" Cuando da razón de su respuesta, y dice haber jurado defender la verdad, la princesa dulcemente le señala: "ah, entonces no sois un simple cabellero, sois un ilustre caballero", lo que llena de satisfacción a Desperaux, que se encuentra comprendido y valorado mucho más allá de lo que él hubiera soñado. La princesa le ayuda a cerciorarse y a alcanzar la certeza interior de la grandeza a la que está llamado.

En el otro sentido, la princesa también se encuentra escuchada y comprendida por el pequeño caballero. Al relatar su vida y su pesar, no sabe muy bien cómo expresar la desdicha de su encierro, pero el ratón la completa: "¿tenéis anhelos?" ¡Eso es lo que le pasa! Cuando Desperaux le revela que esas cosas las ha aprendido en un libro de caballería que está empezando a leer, la princesa le pide que alivie su encierro yendo a contarle cómo continúa el libro según lo vaya leyendo, algo que entraña sus dificultades... pero en ese reto, señalado por la princesa, encuentra el ratoncito la ocasión para actuar verdaderamente como caballero: "¡esa será mi gesta!", proclama entusiasmado, ante la admiración de la princesa.

No voy a contar más de la película, pero el resto también está marcado por la verdad, por el reconocimiento de la fragilidad de las personas, y por la posibilidad de liberarnos del mal.

Me parece una película maravillosa, con una gran belleza en los dibujos, con un guión realmente valioso, y que a mi hijo le ha encantado. Él, que tiene tres añitos, ha encontrado un modelo estupendo en "el valiente Desperaux", y en casa le nombramos cada vez que él tiene que afrontar alguna adversidad, para darle ánimos. Está ya en vídeo, y os aconsejo que se la pongáis a vuestros hijos, nietos, sobrinos, alumnos, etc.

2 comentarios:

Ana Alvarez dijo...

Pues ya me ha entrado el gusanillo de verla. Es hora de empezar a recuperar esos valores caballerescos.
:-)

FBM dijo...

y a mi

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