sábado, 15 de agosto de 2009

Lo que pasa en España

Éste es Zapatero que va por la calle y se encuentra con Jaimito.

Le dice Zapatero: "Ostras, ¿tú eres Jaimito, el de los cuentos?"

Jaimito le contesta: "No, no, el de los cuentos eres tú, yo soy el de los chistes".

Bromas aparte, no sé lo que pasará en España, pero si Dios quiere, es posible que volvamos a tener una parte importante en la Evangelización, aunque ahora parece todo lo contrario.

España se ha enfrentado a poderosos enemigos de la fe, y cuando los ha vencido, ha desempeñado un papel importantísimo. Primero fue el arrianismo, y cuando los godos lo aceptaron, la España visigótica de san Isidoro fue la lumbrera de la cristiandad. Luego fue el Islam: España fue bastión occidental que no sucumbió totalmente, manteniendo la integridad europea, unificándola en el Camino de Santiago. Y, cuando logró reponerse y acabar la Reconquista, emprendió la mayor obra evangelizadora de la historia, en América; mantuvo de nuevo la integridad europea en Lepanto; fue decisiva su aportación intelectual y política frente a la herida y enfermedad que el protestantismo supuso para la cristiandad europea; y dio sustento a los derechos de los indios, creando el concepto de derechos humanos, el reconocimiento político de los derechos naturales de todo hombre, que los tiene por el hecho de serlo, y que nacieron como reconocimiento de deberes de los españoles para con los indios.

En el siglo XIX, España fue invadida y aquí se demostró por primera vez que Napoleón era vencible, asestándole una herida tras la que vendría su definitivo decaimiento.

Y en el siglo XX, España fue la capaz de zafarse del tremendo ataque del comunismo, convirtiéndose de nuevo en un bastión frente a esta bestia que amenazaba con devorar Europa y que lo hizo por el Este, hasta que cayó definitivamente.

Hoy España está de nuevo invadida, en este caso por un progresismo anticristiano e inhumano que promueve el aborto, la inmoralidad sexual, ataca a la familia y quiere hacer tabula rasa de la civilización occidental. Pero quedan en nuestro país españoles que se están organizando, que han salido a la calle ya en defensa de la familia, contra el "matrimonio" gay, por la libertad educativa, contra la negociación con los terroristas, etc. Ahora, aparentemente, es una lucha de David contra Goliath, pero el gigante puede acabar cayendo, y cuando caiga, España será un hervidero de personas comprometidas y bien formadas en el testimonio de los valores cristianos.

Hasta hace poco me he preguntado por qué el progresismo inhumano ganaba la batalla de la intelectualidad y la creación artística. Un ejemplo claro es la bellísima canción de "Alfonsina y el mar", bellísima sólo en sentido estético, porque exalta como un acto de cristalina pureza el tristísimo suicidio de la poetisa Alfonsina Storni. ¿Por qué, los que defendemos los verdaderos valores, y no antivalores como el suicidio, parecíamos incapaces de creaciones como esa? Hoy, eso va dejando de ser verdad. España es un hervidero de personas católicas de gran talla intelectual, capaces de hacer perfectamente frente a la dañina "intelectualidad" progre si tuvieran presencia en medios de comunicación y, en general, en la vida pública española, cerrada a cal y canto por ahora a los mensajes cristianos. Pero esa desventaja también puede vencerse con el tiempo y con mucho esfuerzo.

España está sufriendo el ataque más duro del progresismo, con un partido realmente peligroso como es el PSOE actual, y con una oposición mediocre y anodina que contemporiza -cuando no los comparte- con los antivalores "progresistas" mientras pretende nadar y guardar la ropa. Pero este ataque político y mediático terrible -terrible por lo bien elaborado, por lo atrayente y lo bien disfrazado que está-, está avivando, como quien sopla sobre unas brasas, el poso cristiano de España. Yo creo que, si Dios quiere, nos acabaremos sacudiendo este progresismo como nos sacudimos el Islam, y cuando lo hagamos, podremos ser un foco de recuperación de la civilización cristiana que hemos llamado "occidental", y de misión hacia otras culturas.

Ya la España de Ultramar, Hispanoamérica, se ha convertido en el bastión mundial contra el que se está estrellando el abortismo internacional, con todo su poder. Ni quitándoles las ayudas al desarrollo de la ONU están consiguiendo, en la mayoría de los casos, que los países americanos abran las puertas a la cultura de la muerte. Es posible que haya derrotas en el futuro, pero están plantando cara de forma a veces heroica, incluso personas como el sandinista Daniel Ortega, que ha blindado las leyes de Nicaragua contra el aborto mientras ha denunciado públicamente las amenazas y chantajes abortistas de la ONU. No nos damos cuenta, pero la Hispanidad ya está dando la batalla más dura contra el progresismo a nivel mundial, y esto no ha hecho más que empezar.

La lucha española ha estado siempre ligada a la civilización cristiana occidental. Un signo de esperanza es la Unión Europea, que ha acabado con las luchas intestinas. La Unión Europea, fundada por políticos verdaderamente cristianos como Schumann, Adenauer y de Gasperi, que querían edificar una Europa sobre los verdaderos fundamentos de paz, solidaridad y justicia de la civilización crsitiana occidental, tiene por bandera la corona de doce estrellas de la Virgen María, sobre el azul de la Inmaculada Concepción (tal fue precisamente la inspiración del diseñador de la bandera). Hoy Europa parece un baluarte del progresismo inhumano, pero eso podría cambiar, y España puede ser importante para ello. "Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará" -dijo la Virgen de Fátima. No sabemos cuáles son los designios de Dios, cómo se verificará esta victoria, ni cuándo se llevará a cabo. Es posible que anuncie el final de los tiempos y no una victoria temporal de la Iglesia, sino la Parusía, la segunda venida de Cristo en Majestad que pondrá punto final a la historia. Ojalá. Pero si no es así, creo que los españoles, de un lado y otro del mundo, como apuntó Juan Pablo II, estamos de nuevo llamados a tener un papel protagonista en la evangelización de Europa y del mundo entero.

Vidriera de la Catedral de Estrasburgo que representa a la Virgen coronada como Reina del Cielo y de la Tierra. Nótese la corona de doce estrellas (arriba, sobre fondo azul), propia de la iconografía de la Inmaculada Concepción: "Vi una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza, una corona de doce estrellas" (Apocalipsis de San Juan).

1 comentario:

FBM dijo...

La verdad es que yo soy un poco pesimista en cuanto a un futuro más o menos próximo (fíjate en cuantos lectores tienes tú y en cuantos tiene Noé Molina), pero ojalá tengas razón en tu optimismo.

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