sábado, 2 de enero de 2010

El Dios verdadero


Después de abandonar la fe en Cristo y antes de reconvertirme al cristianismo, pasé por una fase de creencia panteísta. Aparte de mis lecturas y experiencias juveniles con la religiones orientales, me condujo a esta creencia panteísta un análisis pseudocientífico y pseudofilosófico sobre las realidades que contemplamos. Me explicaré.

Observaba yo la consciencia que tenemos los seres humanos, nuestra capacidad para darnos cuenta de nuestra propia existencia. Evidentemente, esto es algo que no puede provenir de la pura materia inanimada que conforma nuestro cuerpo. Entonces, existe la posibilidad de que esa consciencia sea creada por el Creador en el mismo instante en que venimos al mundo, como sostiene la Iglesia Católica. Yo rechacé de plano esa posibilidad, por eso digo que mi aproximación panteísta no era verdaderamente científica ni verdaderamente filosófica, pues no es lógico rechazar sin más una posibilidad.

Si rechazamos la posibilidad de que haya un agente exterior capaz de crear la consciencia y unirla a la materia, animándola, entonces tenemos que pensar que la consciencia ya existía antes en la materia "inanimada", y que lo que se produce al aparecer un ser vivo es sólo una forma de "crecimiento" de la consciencia de esa materia "aparentemente" inanimada. Así, la frontera esencial entre lo inanimado y lo vivo se difumina. La materia "inanimada" tendría consciencia. El átomo tendría una forma básica de consciencia. Haciendo un salto gratuito y nada lógico, tan sólo apoyado en una analogía defectuosa con el cuerpo humano, asumí que todo el Cosmos podría tener consciencia, lo mismo que nosotros tenemos consciencia y estamos formados, a nuestra vez, por células que podrían tener "consciencia", -eso si no admitiéramos que la célula es más bien como un autómata que hace todo eso sin una identidad viva interior-.

Por tanto, el Cosmos tendría consciencia, y sería un organismo animado, en cuyo interior aparecen, viven y desaparecen miríadas de organismos animados temporalmente, como nosotros. Entonces, me sentí portador de una solución al problema religioso, portador de un conocimiento que explicaba, de forma "científica" y "filosófica" -falso- lo que tantas religiones no habían hecho sino vislumbrar -salvo el budismo y el hinduismo, claro-. Pensé que eso a lo que otras religiones llaman "Dios" era en realidad el Cosmos, o mejor dicho, "la conciencia del Cosmos". Esto estaba ya inventado: era puro gnosticismo.

Pero la verdad es que mis relaciones con "la consciencia del Cosmos" dejaron mucho que desear. En primer lugar, no conseguí entusiasmar a nadie con esta idea, ni siquiera a los que me parecían más próximos a las religiones orientales (gracias tengo que dar a mi amigo Jesús, por mirarme con cara de nada cuando le expuse esto, y cambiar de tema cuando acabé). En segundo lugar, mi vida continuó un camino lento pero seguro de degradación moral; me sentía aplastado por mis debilidades. Finalmente, sin mucho esfuerzo, llegué al inmanentismo, y así, cuando una vez me preguntaron cuál era el sentido de la vida, respondí orgulloso y engreído, haciendo un juego de palabras: "¡hacia adelante!"

Luego pasé al agnosticismo. Pasar de creer sólo en la "conciencia del Universo" (panteísmo) a no negar ni afirmar la existencia de Dios Creador (agnosticismo) fue, ahora me doy cuenta, un paso adelante hacia la fe. Fue un paso de racionalidad, de honestidad intelectual. Por primera vez, no rechacé aquella premisa que había rechazado para llegar al panteísmo, y que era la existencia de un Dios Creador, distinto de nosotros y de todo lo creado. Por tanto, sostengo que el panteísmo está más lejos de la fe en Dios que el agnosticismo. Hay que caer en la cuenta de que el panteísmo no sólo identifica al Cosmos con Dios, sino que dice, en el fondo, que "no hay más Dios que el Cosmos". Por tanto, esta pseudo-religión aparentemente tan "humilde" y "positiva", encierra una trampa muy negativa: el rechazo del Dios Creador. El panteísmo es una forma de ateísmo, incluso más peligrosa que éste, porque disfraza la soledad del ser humano que enuncia el ateísmo, y le dificulta darse cuenta de que, en realidad, está rechazando a Dios.

En fin, estaba ya en el agnosticismo... Pero Jesús me llamaba. Mi intelecto -mal utilizado- le rechazaba -cada vez menos-, pero mi corazón ya le amaba. Si no sabía si Dios existía o no, ¿por qué obligarme a vivir como si no existiera? ¿Por qué no vivir "como si Dios existiera"? Quería irme con Él, así que mi corazón obligó a mi razón a no desecharle gratuitamente, a dar el salto de la fe y a reconocerle como Dios, esperando que Él me sostuviera. En ese momento, Dios, el Dios verdadero, me cambió la vida, y sigue cambiándomela. Me sorprende, me riñe, me anima, en dos palabras: ¡vive conmigo! Es otro, es el gran Otro, la Persona con quien puedo compartir mi vida, que lo sabe todo de mí y me ama, y trata de guiarme a pesar de las debilidades de mi naturaleza caída. Porque Él hizo el Cosmos y me hizo a mí, y Él, y no el Cosmos, es el Dios verdadero.

Además, quiso Dios abrir mi entendimiento y mostrarme, para que yo lo entendiera mejor, que su huella, la huella del Logos, está presente en las leyes que rigen el devenir de la materia del Cosmos. Las leyes de la naturaleza, las que rigen la órbita de los astros, la química, la física atómica, son el orden producto de su Inteligencia. Una vez le reconocí como Creador, quiso darme esta experiencia mística de contemplar, no ya sólo de entender, cómo "todas las cosas fueron hechas por Él -por el Logos- y sin Él no se hizo nada de cuento ha sido hecho" (Juan, 1). Cuando contemplé esta realidad, tan sencilla, tan asequible al entendimiento, me dije a mí mismo y a Él: "¡Dios mío!, ¿cómo no me he dado cuenta antes de esto, de que el orden que observamos es ya en sí extraordinario, milagroso, obra tuya? ¡Estaba ciego y ahora veo toda esta maravilla...!" De aquella contemplación mística, no agotada completamente cuando concluyó, sigo alimentándome a menudo.

5 comentarios:

Alonso Gracián dijo...

Creo que es correcto calificar el panteísmo como más peligroso para el alma que el agnosticismo. Sin duda, el que duda y no se decide por Dios, al menos no ha tomado ya partido negándo su acción creadora y providente.
Me ha gustado la reflexión, que me parece acertada.
Que alguien como Nietzsche nos advierta ya, en plena secularización de Europa, de los peligros del panteísmo, es elocuente de cuánto desvía la conciencia lejos de la verdad.

Emilio Alegre dijo...

No sabía lo de Nietzsche, me parece muy interesante. Precisamente, el panteísmo debió tener importancia en la descivilización alemana, que es paralela a la de toda Europa. Pío XI, en "Mit Brennender Sorge", la encíciclica en Alemán que llenó de ira a los nazis (1937), dice (punto 10):
"Quien, con una confusión panteísta, identifica a Dios con el universo, materializando a Dios en el mundo o deificando al mundo en Dios, no pertenece a los verdaderos creyentes".
Yo he vivido eso. La creencia en un Dios-Cosmos, ni siquiera es creencia en Dios, es una materialzación de Dios, que como es lógico, encaja con lamentable coincidencia en una visión materialista de la realidad.

Emilio Alegre dijo...

Y, por cierto, está tambien el tema de la "NUEVA ERA", que es precisamente el motivo de esta entrada y de mi vivencia. Dice de ella el documento sobre la "New Age" de la Congregación para la Doctrina de la Fe:

"En esta visión de un universo cerrado, que contiene a « Dios » y a otros seres espirituales junto con nosotros, se descubre un panteísmo implícito. Es éste un punto fundamental que impregna todo el pensamiento y la actuación de la Nueva Era y que condiciona de antemano cualquier otra valoración positiva de tal o cual aspecto de su espiritualidad. Como cristianos creemos, por el contrario, que « el hombre es esencialmente una criatura y como tal permanece para siempre, de tal forma que nunca será posible una absorción del yo humano en el Yo divino».

Noe dijo...

EXCELENTE BLOG!!!!!!!!!! MUY PRECISO Y DIRECTO, DE LO MEJOR. MUY BUENA ARQUITECTURA E INTERESANTE CONTENIDO.

SOY ATEO Y PARTIDARIO DE QUE LOS NO-CREYENTES DEBEMOS SALIR DEL CLOSET Y HACERNOS NOTAR EN LA SOCIEDAD MODERNA, SOMOS LA MINORIA MAS DESPRECIADA Y MENOS TOMADA EN CUENTA. CREO QUE TRABAJOS COMO LOS QUE TU ESTAS HACIENDO CONTRIBUYEN A MEJORAR ESTE AISLAMIENTO. CLARO, SIEMPRE A TRAVES DE EL USO DEL RACIOCINIO Y EL RESPETO

TRATARE DE SEGUIR TUS PUBLICACIONES Y CONSIDERAR TUS PROPUESTAS Y ANALISIS.

PARA MI SERIA UN HONOR QUE TE DIERAS UNA VUELTA POR MI BLOG, ES BASTANTE NUEVO Y NESESITO CONSEJOS Y RECOMENDACIONES. POR SUPUESTO QUE EL TEMA ES SOBRE ATEISMO Y RELIGION...

http://ateismoparacristianos.blogspot.com

GRACIAS DE ANTMANO Y SIGUE HACIENDO CONTRIBUCIONES COMO LAS QUE NOS MUESTRAS ACA, DE VERDAD SON MUY VALIOSAS E INTERESANTES.

NOE

Emilio Alegre dijo...

Gracias, Noe. Claro que visitare tu blog.

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