martes, 19 de enero de 2010

La Iglesia Católica y el nazismo

Foto que circula por Internet en la que se muestra a el joven Joseph Ratzinger haciendo supuestamente "el saludo nazi". La foto no está centrada... porque está cortada. En el lado derecho de la foto, se aprecia, en leve sombra, cómo el otro brazo está también levantado: el joven sacerdote Joseph no está saludando a lo nazi, sino invocando al Espíritu Santo, probablemente sobre el pan y el vino, para que se conviertan en el Cuerpo y Sangre de Cristo (VER FOTO AL FINAL DE ESTA ENTRADA).

Algunos creen que la Iglesia Católica no se opuso al nazismo, incluso que lo favoreció. Siento mucho que tengan esa opinión, pero creo que la Iglesia Católica fue uno de los mayores enemigos del nazismo dentro y fuera de Alemania. También lo fue de otros regímenes no menos sanguinarios, como los de Stalin y Mao.

Como sabes, querido lector, Hitler subió al poder en unas elecciones. Pures bien, el partido nazi no ganó en ninguna de las circunscripciones ("lander") católicas. Al principio, Hitler ocultaba sus intenciones hacia los católicos, pero en privado se jactaba de que, gracias a su origen católico (era austríaco, y la católica es la religión mayoritaria en Austria), sabía cómo acabar con la Iglesia. No sólo odiaba a la Iglesia Católica, sino al cristianismo en general: "se es alemán o cristiano" -llegó a afirmar rotundamente.

Los Nacionalsolialistas no consiguieron ganar en las circunscripciones de mayor fracción católica, donde salió victorioso el partido "Zentrum".

La educación católica fue el mayor enemigo interno del nazismo, que se dedicó a quitar de todos los puestos de responsabilidad a los católicos, amenazando su supervivencia. En esa situación, sólo unos meses después del ascenso al poder de Hitler (1933) Pío XI firmó con el Gobierno nazi un concordato para tratar de blindar las instituciones católicas, que eran la única fuerza viva capaz de frenar el nazismo. Eugenio Pacelli -futuro Pío XII, entonces nuncio en Berlín- se mostró contrario a la firma, porque ya había calado a Hitler (a diferencia de la mayoría de grandes líderes europeos, que andaban en las nubes) y sabía que no lo cumpliría. Así fue; con el Concordato firmado, Hitler se dedicó a extirpar de la sociedad y de todos los puestos relevantes a los católicos, y a realizar una labor de asedio contra la escuela católica, cuyos alumnos difícilmente caían en las garras del nacionalsocialismo. Las Juventudes Nacionalsocialistas se enfrentaban con los grupos de jóvenes católicos, iban a buscarles los domingos a la puerta de la Iglesia y les asediaban de mil formas.


Visto lo visto, cuando aún las sociedades judías trataban de calmar el miedo de sus correligionarios para que no emigrasen de Alemania, Pío XI se dio cuenta del peligro que suponía la locura megalómana y diabólica de Hitler, y pensó que debía avisar de ello a todo el mundo y especialmente a los alemanes, sobre todo a los católicos, en un país donde hacer circular una carta del Papa podría ser ya peligroso. Escribió una encíclica en alemán ("Mit Brenender Sorge" - "Con honda preocupación"), en gran parte atribuible a Eugenio Pacelli, que como ya he dicho era Nuncio en Berlín y futuro Pío XII. La encíclica trataba a Hitler de payaso megalómano y peligroso. Para burlar el control nazi, la encíclica se imprimió en secreto y se repartió en bicicletas la noche del sábado. El domingo, en todas las parroquias del Reich (unas once mil) se leyó a la vez la encíclica, pillando por sorpresa a los nazis. 

Ese golpe fue el desencadenante de la violencia posterior. "Ahora van a conocer nuestra dureza" -escribió Goebbels en su diario. En una noche, los líderes de juventudes católicas fueron atacados y muchos pasados a cuchillo; se disolvieron los grupos católicos y se obligó a los jóvenes católicos a ingresar en las Juventudes Hitlerianas para intentar lavarles el cerebro a la fuerza (entre ellos, Joseph Ratzinger). Baden-Powell, católico fundador del escultismo (así se denomina el movimiento Scout), que en 1933 se había reunido con Pío XI, escribe en sus últimos días en Kenya: "En muchos casos los nazis han podado los arbustos locales [se refiere a los grupos Scout] hasta el propio suelo y tratado de reemplazarlos con otras plantas, como la Juventudes Hitlerianas y los Balilla. ¡Pero las raíces todavía están allí!" Mussolini y Stalin también prohibieron los Scout.


Luego vino la escalada de violencia nazi, donde la peor parte la llevaron los judíos. Pío XII comprobó cómo toda declaración de la Iglesia contra Hitler costaba terribles represalias y vidas humanas a católicos y judíos. A menudo se desconoce la oposición interna que tuvo Hitler. La tremenda represión de los nazis a todos sus opositores hizo que ésta haya pasado desapercibida. Es verdad que la Alemania de 1930 era un país que había perdido gran parte de su espiritualidad e identidad cristiana, que las filosofías orientales y el panteísmo, la increencia y la superstición habían minado la fe y la propia cultura e identidad, como se denuncia en la encíclica de Pío XI, y que una sociedad desculturizada fue más fácilmente manipulable hacia un falso patriotismo. Pero, a pesar de ello, había muchas personas que aún pudieron mantenerse firmes y enfrentarse al vendaval; entre ellos, muchos católicos y protestantes firmes en su fe y sus convicciones. Más de cien mil alemanes fueron asesinados por su oposición al nazismo, y fueron en total más de un millón los que sufrieron alguna forma de represalia por esta razón: detenciones por la Gestapo, interrogatorios, torturas, internamiento en campos de concentración, etc. Un bello ejemplo es el del grupo juvenil "La Rosa Blanca", intregrada por católicos y protestantes, cuyos cabecillas fueron guillotinados.

El odio contra los católicos se manifestó sobre todo fuera de Alemania, donde por ejemplo a las SS se les daba permiso la noche de Navidad, con la instrucción expresa de sacar de sus casa y violar a cuantas chicas encontrasen, "engendrando hijos para el Reich". En Holanda, el enfrentamiento popular y del propio Rey, así como de la Iglesia Católica, contra las leyes antijudías provocó una mayor dureza aún en represalia, con la decisión de considerar judíos también a los cristianos de ascendencia judía. Una de las víctimas de ello fue Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz), monja carmelita alemana de raza judía, extraída de la clausura de Holanda para morir gaseada en Auschwitz. Otra famosa víctima holandesa fue el también carmelita Beato TitoBrandsma, que como periodista defendió la libertad con sus artículos, y fue internado en el campo de concentración de Dachau, donde murió asesinado por inyección letal (abajo).
En las católicas Polonia y Hungría, la dureza fue mayor aún, y muchos sacerdotes polacos acabaron sus días en Auschwitz, como San Maximiliano Kolbe (a la izquierda), que se ofreció a morir de hambre y sed en un búnker sustituyendo a un padre de familia desconsolado. Dicen que al entrar en el campo, les espetaban a los prisioneros: "Aquí los judíos duran cuatro semanas, los curas, ocho, y los polacos, doce; la salida es por la chimenea" (no recuerdo si los tiempos eran esos, pero era aproximadamente así). Murieron millones de ciudadanos no judíos (católicos en su inmensa mayoría) en las matanzas del Este de Europa. Conforme fue avanzando la guerra, Hitler se permitió cada vez más dureza dentro de la propia Alemania, pues los que podían escandalizarse y retirarle su apoyo estaban ocupados en el frente. Seminarios enteros fueron trasladados al campo de concentración de Dachau. Allí había también obispos, y en la clandestinidad se ordenaron sacerdotes entre los seminaristas que estaban ya preparados. Varios celebraron allí su primera y última misa; fueron beatificados por Juan Pablo II (en la foto de abajo, uno de ellos, el Beato Karl Leissner).

Mientras tanto, Pío XII, viendo que toda condena era inútil y costaba aún más vidas humanas en represalia directa y explícita, decidió dar instrucciones a todos los católicos para que ayudaran y escondieran a los judíos. Franco hizo lo propio, reclamándole a Hitler a todos los judíos sefardíes, que consideraba súbditos españoles. En las listas de sefardíes se apuntaron sefardíes y no sefardíes, y así se salvaron muchos. El diplomático español Sanz-Briz salvó así a unos 5.000 judíos húngaros. En total, según una exposición-homenaje de la Casa Sefarad-Israel, los cónsules y funcionarios españoles contribuyeron a salvar unos 60.000 judíos, lo que convierte a España en el principal cauce de huída a principios de los '40. Por su parte, los conventos de la Italia ocupada se apresuraron a esconder judíos, y el problema empezó a ser alimentarlos. La comida les llegaba en camiones marcados como valija diplomática con el escudo de la Santa Sede: patatas, legumbres... En Roma, el propio pontífice escondió en el Vaticano a los judíos, uno de ellos el rabino de Roma. Pío XII renunció a la calefacción porque sus huéspedes no podían tenerla, y renunció al café, que él necesitaba casi para vivir, porque tampoco tenían café para los judíos escondidos. Al acabar todo, el rabino de Roma se haría cristiano, y se haría bautizar "Eugenio" -de apellido Zolli- en reconocimiento al Papa, que se llamaba precisamente Eugenio (Pacelli). Eugenio Zolli (en la foto de arriba, junto a Pío XII) era alemán, y en su autobiografía espiritual "Antes del Alba" relata ese enfrentamiento de la cultura y comunidad educativa  judeo-cristiana con el nazismo.

Muchos colaboradores de Pío XII han recibido el título de "Justo entre los Gentiles", reconocimiento de los israelitas a los que ayudaron heroicamente en el salvamento de judíos. Muchos de ellos declararon que no habían hecho más que obedecer las órdenes de Pío XII, el cual no escatimó un segundo de su tiempo en hacer todo lo posible para salvar judíos del Holocausto. Se cuentan multitud de anécdotas y peripecias de aquella época, protagonizadas por inocentes monjas italianas que tomaron el pelo de mil y una formas a los resabiados oficiales nazis que buscaban judíos escondidos. El último del que tuve noticia fue el de un judío recogido siendo aún un niño, en un convento romano. Recordaba con agradecimiento el amor de las monjas, que en el día de mayor peligro, entraron en la habitación que servía de escondite con un cartel de la Virgen, y les dijeron: "miren, nosotras respetamos su fe, pero si no les importa, nos gustaría poner en la puerta este cuadro, para que les proteja". Esa misma noche fue un oficial alemán con una patrulla y registró todo el convento, acompañado por dos monjas. Volviendo de revisar la azotea, señaló la pared del escondrijo y dijo: "¿Qué hay aquí detrás?" Aquella monja tuvo la gallardía e inspiración de volverse inmediatamente y mandarle callar con el dedo, diciendo en voz baja: "¡Sssssch... Aquí hay veinte personas durmiendo!". El oficial alemán bajó el tono de voz y pasó de largo. Claro, que a la otra monja casi le da un infarto...

Otros, en cambio, fueron descubiertos. Es el caso de los 12 cartujos de Farneta, fusilados en 1944 junto con los 32 civiles que encontraron escondidos en su convento. También hay muchos ejemplos de personas de a pie que se jugaron la vida por ayudar a los judíos, en diversos países, como el que se retrata en la película "La lista de Schindler". Un ejemplo muy hermoso es el de Irena Sendlerowa,  "el ángel de Varsovia", una enfermera polaca que salvó a cientos de niños judíos, sacándolos a escondidas del guetto, desde donde habrían partido a una muerte segura. Se organizó una red de familias de acogida, y ella apuntó en papelitos, que guardó enterrados bajo un manzano, dónde estaba cada niño, para que pudieran volver a sus familias cuando acabara todo. Fue detectada y torturada sin piedad, hasta dejarla moribunda, pero no reveló dónde estaban los niños. Afortunadamente, fue salvada con vida.

Nadie osó acusar a Pío XII de nada -todo lo contrario- hasta finales de los años 60, cuando él ya había muerto años atrás. Era públicamente reconocida su preocupación hacia la causa judía. Hacia el año 2004, salieron a la luz instrucciones de la KGB de finales de los 60. La URSS veía una amenaza a su expansión y subsistencia en la Iglesia Católica (con razón, como luego se vio), y se trazó un plan para desprestigiar al Vaticano. El plan consistió en desacreditar la figura de Pío XII, y hacer aparecer su silencio forzoso durante la Guerra como una colaboración con el nazismo y el Holocausto. Para ello se contactó con propagandistas occidentales fieles a la causa anticapitalista, y ese fue el nacimiento de la leyenda negra, falsa e injustísima, contra Pío XII, que apareció como por arte de magia a finales de los 60 y principios de los 70 (novelas, obras de teatro, películas, artículos... todo una maniobra de intoxicación). Tengo muy próximo a un amigo sacerdote que le conoció en persona, y le admira y venera como un santo. Espero que no tarde mucho en subir a los altares, porque creo que se lo merece y su vida nos enseñaría mucho a todos.

Bien es verdad que muchos católicos no vieron el peligro que se avecinaba al principio... ni católicos, ni protestantes, ni judíos, ni ingleses, ni franceses... al principio, muchas almas cándidas aceptaron el nacionalsocialismo como remedio a los males sociales y económicos de Alemania y como barrera a la seria amenaza que representaba el comunismo, pero no tardaron en darse cuenta de su error. Algunos, por desgracia, fueron más allá y colaboraron con el nazismo por cobardía o ceguera. Hitler, además, supo descabezar de líderes al pueblo católico alemán; los católicos "amodorrados" no tenían nada que temer, eran las personas con liderazgo y los católicos comprometidos a los que fue quitando progresivamente de enmedio, cada vez con mayor dureza.

Creo que esa es la realidad. Es bastante distinta a lo que algunos creen. Y me dejo muchísimas cosas en el tintero. Ojalá, querido lector, tengas la paciencia de leértelo detenidamente, porque creo que te agradará conocer todo esto. Basta leer testimonios de esa época -y la propia encíclica "Mit Brenender Sorge" contra el nazismo-, para comprobar que es cierto.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

¿la foto de "el papa" con uniforme de las fuerzas aereas nazis y su confesion de haber pertenecido al nazismo tambien son falsas?
Ya de paso el holocausto es mentira y no habia 6 millones de judios en Europa.

Intento siempre respetar las creencias de los demás,pero cuando estas intentan ocultar la verdad,lo llamo fanatismo.Joseph Razzinger(o como demonios se escriba)es responsable indirecto del asesinato de 20 millones de personas te guste o no.Lee un poco de historia de vez en cuando en vez de la biblia,te irá mejor.Un saludo

Longinos dijo...

Por supuesto que el holocausto es verdad, Anónimo. Y no sólo murieron varios millones de judíos, sino también varios millones de no-judíos, entre ellos muchos cristianos polacos, húngaros, además de gitanos, etc. Sin duda, y con mucho, los judíos llevaron la peor parte. Y varios colaboradores de Pío XII han sido declarados "Justos entre los gentiles", distinción de las autoridades hebreas para reconocer a aquellas personas que colaboraron salvando judíos del holocausto.

Lo que he escrito aquí está en libros de historia, no en la Biblia. Sin embargo, leyendo la Biblia me va muy bien, en ella compruebo el amor que Jesús, el Señor, nos tiene, tanto que murió en la cruz por nosotros, para liberarnos del pecado y de la muerte, resucitó y está vivo, de forma que yo le tengo por amigo que me ama y me enseña, todos los días. ¡No me puede ir mejor, Anónimo!

"La verdad nos hará libres" (Evangelio según San Juan 8,32)

Un abrazo y bendiciones

Longinos dijo...

Ah, se me olvidaba: no es cierto, ni mucho menos, que Joseph Ratzinger fuera nazi, ni que haya hecho ninguna confesión al respecto. Eso es propaganda anticristiana.

Lo que sí es conocido es que todos los adolescentes de Alemania fueron obligados a alistarse en la Hitlerjugend, y los más mayorcitos en la milicia. Eso sucedió precisamente para cargarse a los Scouts, que eran cristianos, y eran el gran obstáculo de Hitler para adoctrinar a toda la juventud. Y fue en represalia tras la lectura, por sorpresa para los nazis, de la carta de Pío XI "Mit Brenender Sorge" contra el nazismo. Obligaron incluso a los seminaristas. Hay un libro muy interesante que es "un Seminarista en las SS", una historia verídica muy ilustrativa sobre cómo se vio la guerra desde el lado de los alemanes que no eran nazis, que eran muchos y pagaron un alto precio por serlo.

Hasta los de "La Rosa Blanca", jóvenes opositores a Hitler que fueron guillotinados por ello, tienen fotos con uniforme. Era obligatorio. Este, "La Rosa Blanca" es otro libro muy interesante, que recomiendo, así como el testimonio del rabino de Roma, "Antes del Alba", aunque éste es más denso.

Anónimo dijo...

Jo,jo,jo. Que cuentico, pero buen hombre que el mismo Franco era antisemita, sólo hay que ver sus artículos con seudónimo, que se facilitó una lista de judíos españoles a la Alemania nazi y que se persiguió a los judíos y a otras confesiones durante la dictadura franquista, llegando a quemar sinagogas.

Para ver el papel de la Iglesia en la Alemania nazi:

http://hadrianhispania.wordpress.com/category/impurezas/page/3/

Longinos dijo...

Estimado Anónimo, creo que te han cortado a tio también la mitad de la foto. Porque sí, Franco mandó listas de judíos a Hitler, pero precisamente para salvarlos de sus garras. Eran judíos sefarditas, a loos que Franco sacó de Alemania porque los consideraba españoles. Aprovechando esas listas se apuntó, con la colaboración de diplomáticos españoles de aquella época, a muchos que ni siquiera eran sefarditas. Me ha bastado poner en google "Sefarad Franco" para encontrarme una página sefardita conmemorativa de la salvación de 60.000 judíos por los diplomáticos españoles de aquella época. Aquí lo puedes leer: http://www.casasefarad-israel.es/ES/prensa/actualidad/Exposicion-homenajea-a-diplomaticos-de-Franco-que-.aspx

Los judíos sefarditas son aquellos judíos españoles que fueron expulsados en 1492 por los Reyes Católicos. Cinco siglos después, conservan la Lengua Española, el amor a España y sus tradiciones. Cuando Franco, antes de la Guerra Civil, sirvió en la Guerra de África, en Marruecos, el ejército español encontraba poblaciones hostiles allá por donde pasaba. Pero en los pueblos moros había siempre una comunidad de judíos sefarditas, que ayudaban en lo que podían a los españoles. Es posible que de entonces conservara Franco su deuda con el pueblo judío sefardita.

Un abrazo y bendiciones. Que el Señor le muestre su misericordia como me la mostró a mí, no por mis méritos, sino porque Él es bueno.

Anónimo dijo...

¿ Se prohibió o no se prohibió el culto a los judíos durante la dictadura franquista?

¿ Has leído las declaraciones de los judíos de todo el mundo que vinieron a luchar por la República sabiendo que sí perdían sería el principio de su exterminio?

¿ Se persiguió y encarceló a miembros de otras confesiones durante la dictadura nacionalcatólica como los testigos de Jehova?

¿ Escribió Franco proclamas antisemitas con el seudonónimo de Jokim Boor? ¿ Has visto las proclamas antisemitas en diarios franquistas como Arriba o Arriba España?

¿ A cuántos nazis acogió Franco durante la dictadura?

¿ Quién refugió y donde está enterrado el genocida Ante Pavelic?

¿Reconoció Franco la creación del Estado de Israel?

La persecución de la comunidad judía en España continuó mucho después de la Guerra Civil, recordó por su parte Xavier Boltaina, profesor de Derecho de la Universidad de Barcelona. Boltaina señaló como acontecimientos más significativos de esta persecución el asalto de la sinagoga de Barcelona por parte de las tropas franquistas en 1939 y el acoso permanente a que fueron sometidos los judíos hasta 1942. El antisemitismo oficial declarado por el régimen franquista tuvo como contrapartida la simpatía de la sociedad catalanista, que vio en el sionismo y en el nacimiento del Estado de Israel un espejismo de lo que podía suceder en Cataluña.

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/judios/catalanes/quieren/recuperar/memoria/historica/elpepiespcat/20070730elpcat_6/Tes


No hombre no, en la lista que se entrega a los nazis, figuran los judíos que viven en España:


El 13 de mayo de 1941, todos los gobernadores civiles españoles reciben una circular remitida el día 5 por la Dirección General de Seguridad. Se les ordena que envíen a la central informes individuales de "los israelitas nacionales y extranjeros afincados en esa provincia (...) indicando su filiación personal y político-social, medios de vida, actividades comerciales, situación actual, grado de peligrosidad, conceptuación policial". La orden la firma José Finat Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, el último día de su permanencia en el cargo, porque va a ser relevado por el coronel Galarza. De ese puesto va a saltar en pocos días al de embajador de la España de Franco en Berlín.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/lista/Franco/Holocausto/elpepusocdmg/20100620elpdmgrep_1/Tes

No confundas la labor aislada de algunos embajadores, con los propósitos de la lista.

Libros como el del escritor norteamericano Richard Wright, España pagana, que visitó España en los años 50 dan cuenta de la persecución que se produce a las demás confesiones religiosas. Muchos aún sería liberados mediante la ley de amnistía.

Bueno la expulsión de los Reyes católicos y de la Iglesia también, ya sabes los Estatutos de limpieza de sangre, los libelos de sangre ( cuyos símbolos aún se pueden observar en algunas iglesias, como La Seo de Zaragoza con Santo Dominguito del Val o el Santo Niño de la Guardia en Toledo. Ya sabes los deicidas judíos y esas cosas.

Un abrazo, pero ahórrese sus bendiciones y su Señor, pues mi ética no reside en él, sea lo que sea a falta de referente, sino en la tradición que he heredado del Oriente y el Occidente como diría el excelso ateo Gonzalo Puente Ojea, y en unas normas racionalizadas de convivencia, en tanto en cuanto vivimos en una sociedad

Longinos dijo...

No conozco ninguna de esas cosas, estimado Anónimo, porque no he estudiado la situación de los judíos en España durante el franquismo, sólo conozco retazos de acá y de allá. Un artículo en El País me temo que no me sirve como referencia, ya que es un periódico con un claro interés político, en manos de la Comisión Trilateral a través de Juan Luis Cebrián. Para mí es un panfleto que sirve a intereses políticos de las multinacionales.

Pero en este artículo de mi blog he comentado cómo Franco y sus embajadores salvaron a decenas de miles de judíos del régimen nazi, cosa que ha quedado clara, incluso acudiendo a fuentes judías. Sobre mi opinión acerca de la Guerra Civil he escrito otras entradas bajo el nombre de "mi memoria histórica".

Un abrazo y le deseo que encuentre la verdad en todo lo que busca, sea cual sea. Muchas personas que renegaban de Dios y de la Iglesia como usted se han encontrado personalmente con el Señor y su misericordia les ha dado la paz. Que Él le bendiga.

Anónimo dijo...

http://www.ciberdroide.com/wordpress/wp-content/uploads/curasnazis.jpg


http://losdeabajoalaizquierda.blogspot.com/2008/07/75-aniversario-del-concordato-imperial.html

Estas fotos desmontan tus comentarios defendiendo lo indefendible, Josef Razinger fue un cobarde y un nazi, igual que a Musolini y a Franco lo apoyaron la iglesia a muerte, y si es cierto LONGINOS que hay cristianos autenticos y en alemania seguro que los hubo y pagaron con suvida no lo discuto y yo los conozco personalmente pero la jerarquía catolica son cobardes, conspiradores y de cristianos tienen lo que yo de MACARRA O BUDISTA, pero sabes quien fueron los encargados de exterminar a los cristianos que no comulgaban con los fascismos y nazismos, pues los jeusitas que son los que gobiernan de verdad, y como listos que son, le echaron la culpa a los nazis, pero la alta jerarquía que gobierna en la sombra el Vaticano tuvo una ocasion fantastika para aniquilar a toda voz disidente y a todo cristiano autentiko....MI OPINION SEGURAMENTE NO ES LA VERDAD SUPREMA PERO las fotos y los hechos y las obras dicen mucho y si analizas Georgetow university en la capital del impeerio sacro germanico-romanico, el NY times el periodico mas influyente del mundo y la universidad de Nueva York, llamda Fordham....y muchos y muchos más ....todo es de los jeusitas y si analizas sus conexiones finacieras como el banco de inglaterra y la reserba federal de EEUU....alucinas....

si eres cristiano de verdad LONGINOS me gustaría saber tu opinion a mi comentario...

Longinos dijo...

Estimado Anónimo, lo que revelan esas fotos ya estaba escrito en mi artículo, y las he añadido al mismo, aclarando algo más.

Sobre tu condena de Joseph Ratzinger como cobarde supongo que será por ver una foto suya con uniforme militar alemán cuando tenía menos de 20 años. Mira en mi artículo y verás, en la foto de los de la Rosa Blanca, al joven Probst con uniforme militar alemán, junto los hermanos con los que fue guillotinado por luchar contra Hitler. ¿Sólo por llevar un uniforme en un tiempo en que era obligatorio le tachas de cobarde, sin saber nada más? Pero Jesús nos dice: "No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; absolved y seréis absueltos. Dad y se os dará una medida buena, apretada, colmada, rebosante, será derramada en vuestro seno. La medida que con otros usareis, ésa se usará con vosotros" (Evangelio según San Lucas 6,37).

Sobre el Concordato, fue suscrito en 1933, poco después de la subida de Hitler al poder. Pío XI lo suscribió sobre todo en la esperanza de proteger así la autonomía y garantizar la supervivencia de la escuela y la universidad católicas, que eran lo único que podía hacer contrapeso a Hitler, por otra parte. Pero Hitler no pensó ni por un momento cumplirlo, sólo lo hizo para hacer la foto y disimular así un poco de tiempo más sus aviesas intenciones.

Sobre lo de la foto de personalidades eclesiásticas haciendo el saludo nazi, me parece realmente una vergüenza. Aunque esos sacerdotes aún no hubieran calado a Hitler, aunque pensaran que el nacionalsocialismo les iba a librar de la amenaza comunista, jamás debieron levantar la mano, tomando partido político. Desde luego, ese no fue el caso de la mayor parte de los católicos, que no votaron a los nazis y muchos se opusieron a ellos, pagando un alto precio, desde el despido laboral hasta las detenciones, cárcel, tortura y muerte. Cuando llega al hora de la prueba, unos son fieles cristianos y otros no. Sigue pasando y pasará siempre. Ya pasó desde los inicios del cristianismo: unos murieron mártires y otros adoraron a los dioses romanos para librarse de la cruz, los llamados "lapsi". Yo mismo podría ser uno de ellos, pido al Señor que no permita que, cuando me llegue una prueba, yo le traicione como lo hizo Pedro, negándole tres veces.

Sobre lo que dices de los jesuitas, que usaron la guerra para aniquilar a los disidentes, tengo que decirte que es todo lo contrario. Los jesuitas españoles, durante la guerra y después predicaron pueblo por pueblo las "misiones populares". Predicaban al pueblo que si no perdonaban, como dijo Jesús y rezamos en el Padrenuestro, no seremos perdonados por Dios. En esas misiones se reconciliaron muchas familias y conocidos que habían defendido bandos opuestos.

Y hoy día, los jesuitas cuentan ya muy poco dentro de la Iglesia, estorban más que ayudan, porque la Compañía de Jesús se ha desviado y ha traicionado la visión de su fundador, San Ignacio. El último superior que han elegido es muestra de esto. Eso no quita para que siga habiendo un buen número de jesuitas fieles a Cristo, a la Iglesia y a San Ignacio, prácticamente arrinconados dentro de la Compañía.

Mi opinión tampoco será la verdad suprema, pero he procurado hablar de lo poco que conozco.

Un abrazo, y perdona si te molesto, pero... te aseguro que Cristo te ama.

Anónimo dijo...

"No conozco ninguna de esas cosas, estimado Anónimo, porque no he estudiado la situación de los judíos en España durante el franquismo, sólo conozco retazos de acá y de allá. Un artículo en El País me temo que no me sirve como referencia, ya que es un periódico con un claro interés político, en manos de la Comisión Trilateral a través de Juan Luis Cebrián. Para mí es un panfleto que sirve a intereses políticos de las multinacionales."


El artículo del País sólo refleja documentos primarios e investigaciones de otros historiadores. La verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero. No la tema y busque esas fuentes si se atreve, que no sólo reflejan medios como El País sino muchos otros. Y lo mismo le digo con la situación de los judíos y otras confesiones durante la dictadura nacionalcatólica de Franco.

Y no insista tanto con que me bendigan, ¿ Acaso le digo yo que le bendiga Alá, Mahoma, Buda o Carl Sagan?. No me imponga su bendición, para mi que me bendiga un ente, contradictorio como refleja Bertrand Russell, que no tiene un referente comprobable y que es absurdo, es como si me dice que me bendiga un triangulo cuadrado. Que manía. No quiero su bendición, ni la de su iglesia, ni la de la de ningún concepto absurdo que no existe.

Longinos dijo...

Seleccionado documentos y citando sesgadamente los historiadores que dicen lo que me conviene, puedo deformar lo que sea, Anónimo, y El País es a lo que se dedica. De todas formas, no me extrañaría nada que los judíos hubieran tenido dificultades durante el régimen de Franco para celebrar su fe públicamente en España. Lo que no es óbice para saber que los colaboradores de Franco, como reconocen las propias autoridades israelitas que investigan la Shoah, salvaron a decenas de miles de judíos sefardíes y no sefardíes del Holocausto -que es de lo que se hablaba en mi artículo-, bajo el pretexto de considerarlos españoles. Fíjate cómo el artículo de El País resalta sólo lo que le interesa y no dice una palabra de esto, porque no sirve a sus intereses. Es su tónica habitual: sesgar, deformar y manipular.

Un abrazo y que encuentres la verdad en todo lo que buscas, sea cual sea, te guste o no.

Longinos dijo...

Por otra parte, yo no soy Bertrand Russell, pero soy capaz de diferenciar muy bien entre lo que es razonable y lo que es absurdo, y la existencia de Dios no tiene nada de absurdo, todo lo contrario. Russell fue filósofo, pero ha habido muchísimos filósofos no menos interesados que él por encontrar la verdad, fuera cual fuera, que han sido cristianos, empezando por San Agustín, que se convirtió después de una búsqueda de años. La acusación de Russell según la cual los cristianos creemos porque nos conviene, y no porque creamos realmente que Dios existe, es un juicio bastante injusto. A mí, de verdad, lo que me parece absurdo e increíble es pensar que estamos aquí sin ningún motivo, que la materia y la energía existen porque sí, igual que nosotros. Eso es absurdo, eso es renegar de la razón, dejarla a un lado y renunciar a hacerse preguntas.

Un abrazo y que te dejes encontrar por la Verdad.

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