miércoles, 20 de enero de 2010

¿Qué es la fe?



La certeza que da la luz de la fe es mayor que la que proviene de la razón natural. Generalmente, los no creyentes se confunden sobre lo que es la fe. Piensan que la fe es un sentimiento de que algo es cierto, pero eso no es la fe, eso es la simple creencia humana, la misma que tengo yo cuando creo en la existencia del átomo, aunque no lo haya visto. Pienso que, por los testimonios que he recibido sobre el átomo, lo más probable es que exista.

Pero la fe es algo más. La fe no es contraria a la razón, y puede partir del entendimiento de que la existencia de Dios, el Dios que nos anuncia la Iglesia, no es contraria a la razón, o que es muy razonable, o incluso que Dios es la única causa capaz de explicar nuestra existencia y nuestra realidad humana. Puede, además, darse el sentimiento de que la existencia de Dios es probable, o incluso que es muy posible. Pero desde ahí hasta la fe, hay un abismo. Es difícil explicar ese salto de la fe, pero es como una respuesta de amor a Dios, un saltar hacia sus brazos, confiando, a pesar de la incertidumbre, en que no te dejará caer.

Recuerdo una vez que hice "rappel" por un peñasco. Sabes que la cuerda está bien sujeta, sientes que puedes fiarte de quien lo ha hecho antes y te está enseñando, pero eso es una cosa, y otra muy distinta dar el primer paso de espaldas al vacío. Hay que arriesgarse: no basta creer o saber que la cuerda te sujeta, no basta confiar en quien te esnseña... ¡tienes que apostar tu vida por ello! Eso es el rappel. La fe es igual, y a veces parte incluso de un convencimiento o seguridad más pobre que el que tenemos en la firmeza de una cuerda. Pero esa creencia pasa a ser fe cuando se da el paso de pensar y vivir apostando por ella, porque es entonces cuando Dios te recoge en sus brazos y te llena de su gracia. Tamaña locura sólo se hace por una cosa: por una respuesta de amor al amor previo de Dios.

Muchas personas han pasado por épocas en que no sentían la existencia de Dios, y a pesar de eso, su fe se ha mantenido firme. Sí, se puede tener fe incluso cuando el sentimiento trata de engañar a nuestro entendimiento, quitándonos la certeza humana en la existencia de Dios. Diez mil dificultades no hacen una sola duda, y los cristianos sabemos en Quién hemos puesto nuestra fe, Alguien en Quien podemos confiar más que en nuestro propio criterio. Muchos han sido los que han dado y siguen dando testimonio de Dios, de Cristo, incluso con su vida, sellando con el amor a sus verdugos la identificación con Jesús Resucitado. Con ello han demostrado, de la forma más absoluta que puede hacerlo un ser humano, hasta qué punto confiaban en Dios.

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