viernes, 19 de febrero de 2010

Guía para buscadores


 Cuando aún no tenía fe, hubo una pregunta clave en mi búsqueda de la verdad. Yo me decía a mí mismo que quería conocer la verdad, comprender lo que me rodeaba... La Iglesia me ponía ante los ojos la idea de Dios, y yo la rechazaba. Pero hubo un momento en que surgió en mi cabeza una pregunta importante:

- ¿De verdad quieres saber la verdad... sea cual sea?

Es más:

- ¿De verdad quieres saber la verdad... aunque sea que Dios existe?

Me daba cuenta de que la existencia de Dios podría traerme problemas. Si Dios existía, mi vida probablemente tendría que cambiar.

Y es más: la Iglesia ponía ante mis ojos a Cristo, Dios y Hombre, y me preguntaba:

- ¿De verdad quieres saber la verdad... aunque esta verdad fuera... Cristo?

Si Cristo era verdad, mi vida iba a tener que cambiar mucho. Si Cristo era Dios, Él fundó la Iglesia, y Dios me quería en ella. No era lógico pensar que Dios fundara la Iglesia por equivocación, o que Cristo-Dios vieniera a este mundo y permitiera que luego una panda de alucinados se inventasen la Iglesia y contasen una sarta de mentiras sobre Él, para quedar su enseñanza en el limbo de lo ignorado. Eso no tenía sentido.

Así que la pregunta insistía:

- Te dices a ti mismo que buscas la verdad, pero... ¿estás dispuesto a encajarla, sea cual sea? ¿Aunque la verdad fuera Cristo-Dios?

Mi respuesta no fue inmediata, me quedé un poco estupefacto, pero enseguida me respondí:

- Sí, estoy dispuesto a aceptarla, sea cual sea. Pero tampoco quiero engañarme. Si la verdad no es Dios, si la verdad no es Cristo, yo no quiero engañarme. Pero si Cristo fuese la verdad, si Dios existiera de verdad, yo querría saberlo, yo querría conocerle.

Creo que esa es una de las claves para encontrar la verdad: querer conocerla, sea cual sea.

Después de convertirme, supe que San Agustín había dicho que hay tres cosas acertadas para encontrarse con Dios:

1. Querer conocer la verdad, sea cual sea.

2. Poner toda nuestra capacidad (poca o mucha) en el intento.

3. Dejarse enseñar por los que conocen a Dios.

Esta última parece una trampa, pero no lo es. Es evidente que si yo quería saber si Dios era verdad o mentira, tenía que conocer qué era Dios. Si me hubiera quedado en el conocimiento de mi Primera Comunión, no estaría poniendo todo mi empeño. No podía rechazar la idea de la existencia de Dios sin conocer suficientemente en qué consistía.

Muchos rechazan a Dios sin querer siquiera conocerle, porque si acaso fuera verdad, sería una verdad incómoda para sus vidas. Es un miedo corto de miras, porque la verdad siempre te hace más libre, aunque acarree responsabilidad. Otros rechazan a Cristo-Dios porque creen conocerle, pero tienen una idea limitada y confundida de Dios, de Cristo y de su Iglesia, porque no ponen empeño alguno en el intento. Se conforman con cuatro "topicazos" que les sirven de excusa para rechazarlo, pero no tienen ni idea, los pobres, como yo no tenía ni idea de la verdadera doctrina católica hasta que leí el Catecismo. Pero algunos parece que prefieren seguir en su ignorancia. Por último, algunos emplean mucho empeño en conocer a Dios, a Cristo, pero quieren hacerlo todo por sí mismos, no son capaces de reconocer que necesitan ayuda de los que ya le conocen. No son capaces de escuchar a la Iglesia, a ver qué tiene que decir, para luego decidir por sí mismos si les convence o no. Y para escuchar a la Iglesia hay que conocer su doctrina auténtica, oficial.

En fin, esta creo que es la mejor guía para buscadores: no tener miedo de encontrarse con la verdad, sea cual sea. Quien la busca, la encuentra.

2 comentarios:

David dijo...

Hola, en primer lugar me parece muy interesante esta entrada. Dices que hay que tener valor para encajar la verdad sea cual sea. Yo he buscado de la manera que tu dices (aunque la verdad sea Dios) pero tambien he de decir que muchos de los cristianos que se han cruzado en mi busqueda se confundian conmigo, ya que ellos creian que yo buscaba a Dios, no, busco la verdad, y daban por hecho muchas veces que me habia convertido. Me considero una persona a la que le gusta aprender de todo, creo que soy lo suficientemente maduro como para llegar a mis propias conclusiones. He hablado con cristianos y en especial con un pastor al que aprecio, un dia le pregunte ¿Crees en Dios porque existe o Dios existe porque crees? adivina que me respondio. Exacto, me dijo que Dios existia porque el creia. Le pregunte que hace que una persona se convierta, me dijo que tenia que ser tocado por el espiritu santo si la persona se deja y se lo pide, que Dios tocaba en nuestro corazon y era nuestra voluntad abridle o no la puerta. Bueno yo he escuchado sin llegar a entender del todo, he ido a misas, he hablado con muchos cristianos, he pedido que se me revelara la verdad a Dios si realmente existia, aún sigo esperando, no me cierro a nada, pero yo no puedo creer sin saber primero, si esto fuera asi y todo el mundo creyera primero y despues buscasen una explicacion sea cual furere, el mundo estaria lleno de "creencias absurdas" no crees?

Emilio Alegre dijo...

De hecho, el mundo está lleno de creencias absurdas... la gente cree en el horóscopo, en la superstición, en la homeopatía... hasta hay quien pone sus esperanzas en la lotería...

Bueno, David, de lo que dices, me alucina lo de ese pastor. Con eso, está diciendo que Dios no existe. O Dios existe, o no existe, ¿qu`´e broma es esa de decir que existe si creo en Él? La verdad, me parece más auténtica y hasta más cercana a Dios una buena increencia que una falsa fe como esa.

Entiendo que quieras tener una certeza absoluta antes de creer, yo también quería eso, pero sólo puedo decirte que te puedes tirar así toda la vida y quedarte sin saber ni creer. Tienes que dar el paso; si lo das, nadie te va a obligar a ir donde no quieras. Es una cuestión de confiar.

Decía Santa Teresita: "sólo la confianza nos llevará al amor".

Un abrazo y gracias por tu comentario y tu interés.

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