lunes, 22 de febrero de 2010

La búsqueda del bien moral (I)


El bien moral es el objetivo de cada ser humano, es un objetivo grabado a fuego en nuestra alma por Dios, para que le busquemos a Él, que es el sumo bien. Por el bien, nos encontramos con el Bien. Todo ser humano anhela ser bueno, aunque a veces no lo sea, aunque acabe idolatrando otras cosas.

Ante cada día, ante cada situación, la persona necesita saber qué está bien y qué está mal. El bien y el mal no son una cuestión cultural o social, son cualidades objetivas y permanentes de los actos humanos. Y la persona necesita buscar la verdad moral para poder actuar bien.

¿Y cómo saber lo que está bien y lo que está mal? Pues pensando un poco, vemos que el ser humano tienen al menos cuatro formas de saberlo:

1. La conciencia íntima. Es un sentimiento, o incluso más aún, una contemplación directa, común a todo ser humano que gusta el bien y rechaza el mal.
2. La razón. Conocido el fin último de la existencia humana querido por Dios, es posible razonar qué es favorable y qué es desfavorable al desarrollo pleno de la persona humana.
3. La observación de las consecuencias. Es la experiencia sobre el bien producido por el bien y el mal producido por el mal.
4. El ejemplo y enseñanza de otros. Se obtiene por la confianza en personas o instituciones que son un referente moral: Cristo y su Iglesia, nuestros padres, los profesores, los amigos, las personas que son un referente moral...

Estas vías de conocimiento moral, en esencia no difieren de las vías por las que conocemos otras realidades de la vida. Cuando las cuatro nos dan la misma información, podemos juzgar moralmente una acción con muchas garantías de éxito. En cambio, si nos dan resultados contradictorios, es que alguna de ellas nos está equivocando, y tenemos que perfeccionar nuestra búsqueda de la verdad.

Más adelante intentaré ir ampliando este tema y aplicándolo a cuestiones reales. Es algo muy útil para los problemas de cada día.

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