lunes, 15 de febrero de 2010

Mytos y Logos: el Mito verdadero




Cuadro de Cranach el Viejo que representa la Creación en su bondad querida por Dios, justo antes de la entrada del mal en ella a consecuencia del pecado original.





Generalmente, entendemos que "mito" y "verdad" son dos términos antagónicos. Sin embargo, no es necesariamente así. El lenguaje mítico puede proporcionarnos la imagen más acorde a la realidad.

El lenguaje mítico es necesario cuando nuestra capacidad intelectual no puede aprehender la realidad directamente. Platón usó el ejemplo de la caverna para explicar el entendimiento humano, y creo que puede servir también para ilustrar esto. Para Platón, el hombre vive como en una caverna, y sobre la pared de la caverna ve proyectadas sombras que son imágenes imperfectas de la realidad que hay fuera. El entendimiento humano no puede ver la realidad de fuera, pero puede conocerla imperfectamente por medio de las sombras.

Pues bien, el "mito verdadero" puede ser como una sombra perfeccionada, una imagen más cercana a la realidad que la propia sombra que arroja el objeto real. El mito puede ser una imagen más completa que la imagen que nos da la propia ciencia, que estudia directamente la sombra. El mito, como en el caso del Génesis, nos proporciona una imagen que nos explica la Naturaleza, mientras que la ciencia nos la describe lo más exactamente posible. Así, el mito y la ciencia no son antagónicos, sino complementarios.

Un ejemplo que nos puede ayudar a entender esto, es la comparación entre un retrato fotográfico y un buen cuadro. El retrato fotográfico es "científico", nos muestra la imagen tal como es proyectada por la luz en el objetivo. El cuadro es "mítico", no se ajusta milimétricamente a la realidad, es una imagen interpretada por un artista, pero a veces es capaz de darnos información que no sería capaz de darnos la fotografía. El cuadro es capaz de retratar algo más que ni directamente se ve. Por eso, si quiero conocer lo mejor posible la realidad, un buen cuadro y una buena fotografía no son antagónicos, sino complementarios. Es lo que pasa con la ciencia y el mito verdadero.

Otra característica del mito verdadero es que es válido para todos. Una persona sin conocimiento científico puede tener en el mito verdadero (por ejemplo en el relato de la Creación del Génesis) una respuesta a sus necesidades de saber por qué estamos aquí y qué nos ha pasado. La persona con conocimiento científico del Big-Bang, la génesis de estrellas y planetas, la evolución de las especies, etc., necesita también el mito para saber no sólo lo que pasó (eso nos lo dice la ciencia), sino por qué y para qué. La ciencia nos describe la Naturaleza y su lógica interna, pero no puede darnos esas respuestas. La ciencia nos muestra los árboles, pero el mito verdadero nos muestra el bosque.

Y ya se sabe que a veces los árboles no nos dejan ver el bosque... La tentación de quedarnos sólo con la ciencia nos cercena una vía de conocimiento necesaria para comprender la realidad, nos deja a solas con las sombras de la pared. Por otra parte, la tentación opuesta, el fundamentalismo, nos lleva a buscar en el mito respuestas que corresponden a la ciencia. Esto es un reduccionismo del mito, una concepción que nos lleva a no comprender su función. El mito verdadero no niega la imagen objetiva de la realidad: la trasciende, va más allá, como el cuadro.

Finalmente, otra aproximación equivocada al mito es entenderlo como un cuento. No, el mito es una imagen de la realidad, y para que surta su efecto sobre nuestro conocimiento debe ser reconocido como verdad, porque lo es. No se trata de un simple cuento, se trata de la imagen verdadera de una realidad que nos resulta no completamente accesible, por no decir misteriosa.


El mito puede compararse a un mensaje que recibe el hombre del fondo de la caverna. Un ser que vive fuera, que conoce la realidad, decide transmitirle al hombre de la cueva un mensaje que le pinta la realidad, mostrándole aspectos que apenas puede vislumbrar en la sombra proyectada sobre su pared. El mito verdadero supone un reto para este hombre, que se ve llamado a confiar en el mensajero, y siente en su alma la llamada a reconocer como verdad la imagen que se le presenta en el mito, sabiendo que el mito no es es sí la realidad misma, pero sí, quizá, la imagen más perfecta que su visión es capaz de recibir. Más perfecta incluso que la que le transmiten las sombras proyectadas en el fondo de la cueva. Pero en todo caso, con un lenguaje distinto que no supone antagonismo, sino complementariedad. Desde este punto de vista, Mytos y Logos no son opuestos, sinoque ambos nos ayudan a aproximarnos lo máximo posible a la realidad... hasta que un día podamos salir de la cueva y verla tal cual es.

4 comentarios:

Paulo Arieu dijo...

http://lasteologias.wordpress.com/2010/03/28/surgimiento-y-desarrollo-del-%E2%80%9Cmito%E2%80%9D-como-categoria-hermeneutica-y-su-aplicacion-biblica/

Paulo Arieu dijo...

Hola,la verdad,que lamentablemente,la ciencia actual,con toda la informacion que tiene y todo,no tiene la mas minima idea de como comenzo todo.Por ahora,y a falta de una teoria cientifica que lo compruebe,el relato del Genesis sigue vigente.
saludos

Emilio Alegre dijo...

Hola, Paulo. Yo creo que el Génesis no es literalmente un relato de cómo se sucedieron los acontecimientos ni pretende serlo. Es mucho más:un relato de por qué sucedieron las cosas y de su realidad invisible pero patente.

El Big-Bang, comienzo del espacio, el tiempo y la energía-materia, coincide perfectamente con la creación de la nada, y literalmente coincide, esto sí, con el "Fiat Lux!" (¡Hágase la Luz!).

Por otra parte, la teoría del caldo primitivo para explicar el nacimiento de la vida en la Tierra se ha hundido hace unos 15 años, y la ciencia, hoy por hoy, no tiene ni de lejos una teoría de cómo apareció la vida sobre la Tierra. Es posible un origen terrestre desconocido, extraterrestre o por intervención divina directa.

Y por otra parte, está el tema más importante, cuándo surge el alma del hombre. En este sentido, yo creo que fue tal como lo representa Miguel Ángel en la capilla Sixtina: Dios le infunde el alma en un momento dado. En un momento dado, el hombre empieza a ser libre porque Dios le da el alma, la voluntad propia. El animal que cuando le picaba la oreja derecha se rascaba esa oreja por instinto, es padre o madre de un hombre que se puede rascar la que no le pica porque le da la real gana, llevando la contraria a sus instintos cuando así lo quiere. Esto es lo que buscan los científicos: el momento en que el hombre empieza a ser hombre, un salto cualitativo.

Emilio Alegre dijo...

He leído la página que recomendabas, Paulo, y me ha hecho pregunbtarme si la palabra que he elegido "mito" es la más correcta. Porque, aunque el Génesis no es un relato científico, sus hechos clave son reales, y el protagonista esta correctamente identificado como quien es: Dios. Hasta creo que Adán y Eva son personajes que deben entenderse literalmente: la primera pareja humana ("hombre y mujer los creó"). Y el demonio también es personaje real, representado míticamente, eso sí, en la serpiente o dragón antiguo.

La doctrina católica no dice mucho sobre esto, deja un gran campo abierto a la interpretación. Sí acoge el hecho científico de que las especies no fueron creadas directamente tal cuales, y que el Génesis no es un relato científico, sino que refiere realidades primordiales. No sé si coincide con tu interpretación desde una teología reformada o protestante.

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