martes, 13 de julio de 2010

¿De qué te sirve ganar el mundo entero, si pierdes tu alma?

 
El 11 de Julio de 2010, España se proclama ganadora del Mundial de fútbol. El 5 de Julio de 2010 el aborto, ya ampliamente extendido en España, se convierte en un "derecho".

Estamos muy alegres, pero somos un país donde la vida de los que aún no han nacido no vale nada. No es para alegrarse, es para llorar amargamente. Millones de españoles deberían estar avergonzados de sí mismos, pensando como van a justificarse ante sí mismos y ante Dios, porque cuando España acabó de convertirse en un país que mataba a sus hijos, ellos estaban tan contentos celebrando la Copa del Mundo sin haberse preocupado de nada más.

No quiero menospreciar la victoria de nuestra selección. España está bien representada en ese espíritu de equipo, de unión, de constancia que nuestros jugadores y su entrenador han tenido para ser merecidamente campeones del Mundo. España es ese país en el que cientos de miles salieron a la calle para defender la vida de los más indefensos. El de esos que ahora se alegran justamente con el Mundial porque el resto del año han trabajado por la justicia. España es ese país de solidaridad, de misioneros, en definitiva: de amor a la verdad de Cristo. En cambio, España no está bien representada por quienes aprueban leyes abortistas. Un Gobierno como éste, que aprueba una ley que atenta contra la vida de los más indefensos e inocentes, pierde toda autoridad y legitimidad moral, por muchos que le hayan votado. Un Rey que firma esa ley contra los más indefensos e inocentes, no se ha comportado verdaderamente como Rey de España. Esa ley espantosamente injusta, en nada nos obliga; lo que es obligatorio es desobedecerla si uno se precia de ser español y persona de bien.

¡Viva España!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Su blog está lleno de vida. Gracias

Longinos dijo...

Muchísimas gracias, Anónimo. Qué alegría que pienses eso. Realmente, Cristo nos da la Vida en abundancia.

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