domingo, 19 de diciembre de 2010

Demostrado: Dios existe


I) Todas las cosas que existen, empezaron a existir en algún momento, o provienen de otras que empezaron a existir en algún momento. La ciencia nos muestra que existe un principio del Universo, que es el Big-Bang, y que ése es el principio no sólo de la materia-energía, sino también del espacio y del tiempo.

Y es imposible que algo empiece a existir de la nada por sí solo. Eso es absurdo. Por eso, sólo hay dos opciones, o renunciar a toda lógica y conocimiento, o aceptar la existencia de un ser creador, que no está sometido al tiempo ni al espacio, que existe con independencia a todo condicionamiento concreto, y que creó el Universo: Dios, el que le dijo al Moisés en la zarza ardiente, cuando le preguntó su nombre: Yo Soy El Que Soy. "Yo Soy", en hebreo se dice "YAHVEH". Por eso, cuando los soldados van con Judas a prender a Jesús, y Jesús les dice "YO SOY", todos caen a tierra espantados.

II) Pero, es más, aceptemos que la materia-energía y el espacio-tiempo existen, sin preguntarnos por qué. Sin embargo, observamos que sus movimientos no son caóticos, que siguen unas pautas que se mantienen a lo largo del tiempo, que pueden ser estudiadas por los científicos; es decir: todo está ordenado por leyes físicas. No hay caos, sino que hay orden. Y el orden es muestra de la inteligencia. Sin una inteligencia creadora (Dios), lo natural sería el caos. Si tú vas a una isla desierta y ves una hilera de palos plantados en tierra, puede que ni siquiera sepas que hacen ahí, pero ya sabes una cosa: la isla no está desierta. Pues el Universo es una Isla completamente ordenada, y Dios es quien lo ha ordenado.

III) En ese Universo, aparecemos nosotros. Imaginemos que sólo hay espacio-tiempo y materia-energía, y por una serie de acontecimientos, los que sean, acaban apareciendo seres vivos inteligentes, como nosotros. Muy bien: esos seres actúan, cazan, huyen, se reproducen, mueren, todo como nosotros, como autómatas construidos de materiales biológicos y sujetos a las leyes físico-químicas, pero: ¿serían conscientes de su propia existencia? ¿Tendrían verdaderamente un YO? Y sin embargo, yo soy consciente de mi propia existencia -te lo aseguro, amigo lector-. Es más, yo no puedo demostrarte que yo soy consciente de mi propia existencia, puedo ser un autómata, pero tú que lees esto, sí sabes que eres consciente de tu propia existencia. ¿Cómo ha aparecido eso? Entiendo que haya aparecido tu cuerpo, incluso las reacciones bioquímicas de tu pensamiento, pero... ¿y tu YO? Porque tú existes como ser individual, sufres, te alegras, etc. Tus reacciones de sufrimiento no son sólo reacciones que te hacen huir, sino que tú mismo eres sujeto de esas reacciones, tienes un YO que sufre. Eso, que es el alma, no puede provenir de la propia materia. Por muy perfectos ordenadores que hagamos, nunca sabermos cómo hacerles conscientes de su propia existencia. Nuncan tendrán un YO.

IV) Somos libres. Si fuéramos sólo una serie de reacciones químicas, no seríamos ni libres ni responsables. Pero lo somos. Nuestra libertad está condicionada por muchas cosas que nos la coartan, pero somos capaces de rascarnos la oreja derecha cuando la que nos pica es la izquierda. ¿Por qué? Porque nos da la gana. Nuestra libertad es una de las pruebas de que somos más que materia y energía ordenadas: somos seres espirituales que no podemos haber nacido de la mera materia, alguien (Alguien) nos ha dado origen y nos ha creado libres. Eso es lo que signifiac que estamos hechos a su imagen y semejanza: las piedras sólo pueden seguir la ley de la gravedad, los animales siguen sus instintos, pero nosotros somos LIBRES como Dios. Tenemos VOLUNTAD.

Bueno, pues estas son algunas de las pruebas que, como científico, más me convencen de la existencia de Dios. A los científicos en general, la prueba que más les ha convencido de la existencia de Dios creo que es la segunda: ver tanto orden, tanta perfección, confiar en que hay una ley debajo de cada movimiento, d ecada realidada que se investiga, ha movido a muchos científicos a contactar con la realidad de la existencia de Dios. Además del orden, otra prueba que ha movido a muchos es la belleza, la perfección, sobre todo a los que estudian las ciencias naturales, o por ejemplo, a los oftalmólogos, que se maravillan de la perfección del ojo humano, una perfección que en alguna forma también es bella. Y es que la belleza es en sí algo no meramente natural, es de índole sobrenatural, es un signo de la presencia de algo que está más allá de la materia y la energía.Últimamente, con la teoría del Big-Bang, teoría en la que se contempla el inicio de la Creación, también el argumento de la necesidad del Creador está convenciendo a algunos, como Fred Hoyle, que defendía la idea de que el Universo existía desde siempre (la llamada "hipótesis del Universo estacionario"), hasta que esta hipótesis fue desechada por la teoría físca y la observación experimental. Él fue quien llamó al inicio "Gran Pum" (Big Bang), riéndose escépticamente de él. Y resultó que esta hipótesis se comprobó, y la que él defendía fue desechada. Pero tuvo el coraje de reconocerlo y afrontar las consecuencias; eso cambió su cosmovisión completamente.

Cuando yo me convertí, y dije "creo en Ti, Señor, sontén mi fe, que yo por mí solo no puedo", el Señor me dio una visión impresionante. Contemplé como en mi corazón, todas las leyes que sostienen el movimiento de los astros, y los movimientos de lo pequeño. Me di cuenta de que ese orden era huella de Dios. Se me hizo tan evidente, que me sorprendió, no comprendía cómo era posible que no me hubiera dado cuenta hasta entonces. Sabía que esa visión espiritual se iba a acabar, pero me dije: Emilio, acuérdate de la certeza con la que estás viendo todo esto; aunque esta claridad desaparezca, acuérdate siempre de esta certeza con la que el Señor te está mostrando todas estas cosas. Así que eso no me lo quita nadie. Yo creí y vi. Vi verdaderamente la huella de Dios en el orden del Universo.

Pero, en el fondo, yo creo que esto es evidente para muchos, lo que pasa es que les incomoda -como me incomodaba a mí- creer en Dios. No está bien visto, parece de tontos... no es la moda. Por eso, muchos que no creen en Dios, renuncian al conocimiento y a la lógica, dicen que no tiene sentido preguntarse por la razón de la existencia, que simplemente estamos aquí y punto, que nosotros no podemos saber nada de eso, ni falta que nos hace, que el único sentido de la vida es "hacia adelante" -como los burros que llevan dos piezas de cuero para que no puedan mirar más que lo que está delante de ellos-. ¿Por qué hacemos eso, por qué llegamos incluso a reprimir totalmente nuestro ansia de conocimiento, y mentirnos a nosotros mismos, diciéndonos que no podemos saber nada...? Porque en el momento en que aceptemos la pregunta y la razón como sistema para llegar a la verdad, la única respuesta a nuestra existencia, nuestra consciencia y nuestra voluntad libre es: Dios existe. Y no nos damos cuenta de que esa respuesta es verdaderamente liberadora para nosotros, porque Dios nos ama y nos quiere libres, para eso nos ha hecho.

Ojalá tú encuentres también la respuesta, amigo o amiga. No temas a la realidad, porque sólo la verdad nos hace libres. "Cree para comprender, y comprende para creer mejor" (San Agustín). Brindo por ello. Rezo por ti.

2 comentarios:

Rapergraffo dijo...

Muy buen artículo. ME gusta bastante la forma con la que demuestras la existencia de Dios.
Lo que no entiendo de algunos ateos o agnósticos es que dicen lo que tú mencionas en el último párrafo: la negación de que todo esto tenga una razón, o que es una pregunta absurda el cómo comenzó todo esto si no hubiera Dios. Es que si no niegan estas preguntas, niegan la razón porque la razón me dice que algo no puede surgir de la nada por sí mismo, que ha de tener una causa, y que si siguiéramos indagando en busca de causas, caeríamos en un absurdo, pues serían infinitas, y por eso, se hace evidente que tiene que haber algo que hiciera esto; esta explicación se la debo al bueno de Aristóteles :D.
De nuevo, buen artículo.

Longinos dijo...

Exactamente, Rapergraffo: niegan la razón. Niegan la capacidad del hombre para responder a la pregunta: "¿cómo es que hay algo en lugar de nada?"

Recuerdo en clase de matemáticas, cómo una de las formas para demostrar una proposición es precisamente ver que para negarla hay que pasar por el absurdo, hay que salirse del sistema. Pues es lo que pasa aquí. Si nos mantenemos en el sistema de conocimiento lógico, la respuesta a esa pregunta existe: Dios. Los que quieren negar a Dios, necesitan renunciar expresamente al conocimiento lógico, incluso a todo conocimiento, con lo cual, sin darse cuenta, están dando una prueba de la existencia de Dios.

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