domingo, 2 de enero de 2011

Déjame que te diga una cosa...


...Si estás aquí, amigo lector, es por un motivo. Y el motivo es éste: Dios te ama. Sí, te lo repito de su parte, por si no te lo había dicho nadie, por si no se lo habías oído antes: Dios te ama. Existes por que Él te amó y te creó por amor. Sigues aquí porque Él te ama, seas como seas, hagas lo que hagas. Dios te ama, ¿lo sabías? Pues sí: ¡te ama! Puedes gritarlo si quieres, o pronunciarlo bajito, sólo para ti: "Dios-me-ama".

Te ama, como si fueras el único, o la única. Dio por ti, en la cruz, hasta la última gota de su sangre. Está loco, sí, de amor por ti. Se ha pasado, ha llegado al extremo y lo ha sobrepasado con creces. Tú no lo notas, a veces te parece que te ha abandonado, o que te hace malas jugadas, pero no: Él te ama, por encima de todo. No lo dudes. Confía en su amor, a pesar de todo, contra todo lo que te trata de seducirte contra Él. Mira tu mano: él la hizo con amor, es mano que un día, ojalá ya desde ahora, te servirá para alzarla a Él, alabarle y darle gracias.


Eso es lo importante. Ésa es la base de todo: el Amor de Dios. Si no está eso en la base, todo lo demás está vacío. Y nosotros estamos vacíos cuando no aceptamos ese amor de Dios, cuando no nos dejamos llenar por Él y que rebose en nosotros hacia nosotros mismos y hacia los demás. Ésa es la razón de todo el mensaje cristiano: el Amor de Dios. Decir "amor de Dios" es incluso innecesario, porque todo amor que de verdad es amor, es de Dios; de Él proviene y a Él vuelve. Cuando amamos verdaderamente a alguien, le amamos con el amor que Dios nos da. Y el amor que le damos le mueve hacia Dios; le mueve, en última instancia, a amarle. Por eso, el amor viene de Dios y a Dios se encamina. Es que el amor, no sólo viene de Dios, sino que es muestra de la presencia de Dios. Adopta diversas formas, según el objeto en que se muestra.

Adopta el amor, a veces, la forma de la belleza, con la que Dios nos dice: ¡te amo, he creado todo esto para ti; mira este amanecer, mira estas flores, mira este Universo grandioso que ni siquiera puedes conocer...! ¡Pues hasta lo que jamás conocerás, lo creé para ti, pensando en ti, para que conozcas mi amor excesivo, loco, ilimitado! ¡Mira ese niño pequeño, mira su sonrisa, mueve tu corazón hacia él, porque así es como yo te veo, mi niño querido -mi niña querida-, imagínate cómo me duele verte en peligro, verte acercarte al mal, verte caer en sus garras...!

Adopta el amor, otras veces, la forma de la verdad, esa verdad que mueve nuestro corazón, que lo atrae hacia Él, que no podemos guardar para nosotros y ansiamos comunicar a los demás, como ésta misma que yo te estoy comunicando ahora: Dios te ama. También la verdad científica, la verdad moral, la verdad teológica. Toda verdad, la diga quien la diga, viene de Dios, contiene en sí el amor de Dios, es una forma de su Amor.

Adopta el amor, finalmente, la forma del bien: del que ayuda al pobre, el que no se olvida de su amigo, el padre y la madre que se sacrifican con amor por su hijo, el hombre que perdona a su enemigo. El bien que nos hacen nos habla sin palabras, al corazón, sobre el amor de Dios, y nos mueve a  amarle. El bien que hacemos no viene de otra fuente sino del amor de Dios, que nos mueve a hacerlo, y cuando lo hacemos, nos acercamos a Él por el Amor.

Cristo en la Cruz es la recopilación total del amor: es bello, es verdad, es bueno. En una palabra: es Amor. Es el Amor que viene de Dios y a Dios retorna, atrayéndonos a todos hacia Él. Dios te ama. Cristo en la cruz es su declaración de amor. Él te sale al paso en su belleza, en su verdad, en su bondad. Su bondad consiste en que nos ha visto heridos, desconcertados, caídos en las garras del mal, y se ha entregado a sí mismo para salvarnos. Pero no se ha quedado vencido en las garras de la muerte: ha resucitado, ha vencido Él a la muerte y nos ha conquistado la vida, gratuitamente. Él está vivo, y te ama, me ama, nos ama a todos. Sí, ya sé que me estoy pasando con lo del amor... pero no, es mucha más su locura de amor que lo que yo pueda repetir una y otra vez. ¿Podré parar?

¡Te ama, te ama, te ama...!

Un abrazo de su Amor

1 comentario:

Alonso Gracián dijo...

Dices "Su bondad consiste en que nos ha visto heridos, desconcertados, caídos en las garras del mal, y se ha entregado a sí mismo para salvarnos"

Palabras hermosas y profundas, que reflejan bien lo que ha hecho Cristo por nosotros.

Alabado sea Dios!!

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