sábado, 26 de febrero de 2011

Ave María...

  Madre, por más que quieras, no puedo hacerte un poema.
¡No se puede alabar tu belleza sin parecer un tonto,
como el que alumbra el sol con la linterna!

  No insistas, Madre, porque no, no puedo hacerte un poema,
que ni te harían justicia las estrellas;
pues aunque te las ponemos por corona
eres tú quien las ensalza a ellas.

  Sólo el Espíritu; Él sí, Él puede hacerte un poema,
y decirte con labios de Ángel:

  “Ave María. Gratia plena”.






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