domingo, 13 de febrero de 2011

Signos de los tiempos

(Lo que yo creo que está pasando)

  Yo no parece que tenga -de momento- carisma de profecía. Pero tengo buena memoria, y voy guardando cosas que oigo aquí y allá, escucho a personas que sí considero que lo tienen -como Juan Pablo II-, escucho lo que dice la Virgen en sus apariciones y voy atando cabos... Así que nada me impide hacer aquí un resumen de lo que yo creo en mi fuero interno que está pasando. Me ha salido un escrito como muy solemne, pero eso no quiere decir que yo esté muy seguro de todo esto, para nada. Ya digo que no pretendo ser profeta, sólo escucho a los que sí lo son y voy guardando lo que oigo, lo que me llama la atención.

La Nueva Evangelización  que Juan Pablo II anunció es lo que el Espíritu Santo está preparando, y vendrá de la mano de una renovación mística de su Iglesia. La evangelización ha languidecido por la secularización: hemos reducido el Evangelio a un manual de autoayuda, hemos hecho de la Liturgia un rito aburrido, carente de fervor, donde Dios acude a encontrarse con la indiferencia de su Pueblo. Esa fe intelectualoide, desacralizada, soporífera y estéril está muerta y se está cayendo como una costra. Se está reavivando en la Iglesia una fe ardiente, por acción del Espíritu Santo sobre los que tienen sed de Dios y el corazón abierto a su gracia. Será el nuevo Pentecostés que empezó cuando Juan XXIII lo pidió al Señor, en el Concilio Vaticano II, y que se va haciendo una realidad en las nuevas generaciones de cristianos, tras el Éxodo, el paso por el desierto que ha vivido la Iglesia. La renovación carismática está contagiando de fervor a toda la Iglesia, y los movimientos eclesiales están aportando una renovación catequética también necesaria, sobre la base de la confianza en el Magisterio de la Iglesia. Los grupos de oración se extienden. Rahner dijo: "el cristiano del siglo XXI, será un místico o no será". Lo que el absurdo racionalismo excluyente ha rechazado, lo aceptará la fenomenología.

Por otra parte, la fe viva de África está cobrando ya importancia dentro de la Iglesia.Y el ecumenismo probablemente irá dando sus frutos, también en Oriente, reconociendo al Papa como "primus inter pares" (el primero entre obispos y patriarcas iguales), la persona encargada en cada momento por Jesús para confirmar y mantener unida a su Iglesia en la misma fe del Evangelio. Si la Iglesia consigue respirar por sus dos pulmones, el oriental y el occidental, no habrá cuesta que se le resista y muchos otros querrán integrarse en ella, siguiendo lo que dijo Jesús: "Padre, que todos sean uno como yo en ti y tú en mí, para que el mundo crea que tú me has enviado".

Los cristianos españoles estamos llamados a un papel crucial en esa Nueva Evangelización, y para que eso suceda hemos de disponernos al martirio. La tercera parte de las contemplativas del mundo están en España. La sangre de los mártires españoles está clamando a Dios desde la tierra. España (e Hispanoamérica) es clave, y eso lo saben los enemigos de la Iglesia. Pero quien intenta apagar la Iglesia es como quien sopla sobre las brasas. Cuando el enemigo se vea obligado a dejar de soplar sobre las brasas del cristianismo hispano que intenta tontamente apagar, se alzarán las llamas que ha avivado.

Habrá miríadas de santos en todo el mundo, una muchedumbre -como ha dicho la Virgen en Medjugorje-, y los ojos que antes estaban cerrados al mensaje de Cristo, se abrirán por la palabra y por el testimonio de éstos. Mientras, el mal sembrado en estos años se desencadenará y mostrará más su diabólico rostro, amenazando la supervivencia de la civilización occidental. En palabras de Teresa de Calcuta, "la mayor amenaza para la paz es el aborto", y eso se verá en los próximos años, porque quien acepta el aborto promueve toda forma de homicidio y crueldad. Es imposible construir una sociedad justa sobre millones de cadáveres de niños inocentes. Europa se agitará de violencia cotidiana contra los más débiles, pero en la Unión Europea nacerá una reacción curativa, posiblemente con consecuencias políticas; no en vano su bandera representa a María Inmaculada, cuyo Inmaculado Corazón triunfará, según sus propias palabras en Fátima. Esta bandera fue aprobada -por providencial coincidencia- el 8 de Diciembre de 1955, día de la Inmaculada Concepción. La foto que encabeza este texto es una vidriera de la Catedral de Estrasburgo, donde Schuman y Adenauer, padres intelectuales de la Unión Europea junto a De Gasperi, acudieron a rezar ante una imagen de María Inmaculada coronada de 12 estrellas.

Muchos, al ver a otros convertirse y dar testimonio, incluyendo personas famosas, caerán en la cuenta de los engaños y tontos prejuicios que les mantienen alejados de la Iglesia, que se esfumarán como la niebla de la mañana ante un sol de justicia, y enseguida volverán a Cristo.

Esto ya ha empezado.

Y eso es lo que yo creo que pasará en estos próximos años. O quizá es lo que quiero que pase, salvo la parte mala, que ojalá no fuera así, pero me parece inevitable. En resumen: estemos listos para el martirio, al menos para el cotidiano, si no el violento. Juan Pablo II nos lo dijo en su última visita a los españoles.

No tengo ninguna idea sobre lo que puede pasar en China ni en Israel. China parece tener vinculado especialmente su destino a la Compañía de Jesús (San Francisco Javier murió a sus puertas, y completará lo que empezó), pero ésta languidece totalmente secularizada y desviada por completo de la guía de San Ignacio, con más signos de descomposición que de renovación, si el olfato no me engaña. Sin embargo, Dios puede sacar hijos de San Ignacio de debajo de las piedras. Además, todo misionero actúa en China -y en todo el mundo- bajo el patronazgo de San Francisco Javier. Israel es totalmente una incógnita, porque la plenitud del pueblo de la Antigua Alianza entrará en la fe de Cristo antes del fin, pero, de momento, no hay indicio de eso, si bien el afán conciliador de Benedicto XVI con el pueblo judío es impresionante y tiene que dar sus frutos.

Hay otras cosas, relacionadas con el fin de los tiempos, que también se ponen de manifiesto en profecías y posibles apariciones, desde Santa Faustina Kowalska hasta Garabandal. Según éstas, habrá una gran señal para todos y un aviso que nos moverá a conversión, pero el aviso será terrible y más vale que nos coja convertidos de antes. Todo eso no lo acabo de entender (o me da miedo entenderlo) y por eso no lo mencioné antes. De todas formas, a quien pregunte cuándo será el fin, las palabras de Jesús le dicen que "no nos toca a nosotros saber el día ni la hora que el Padre ha fijado". Si viene Jesús, que nos "sorprenda" trabajando por su Reino. Es buena cosa vivir pensando que la venida definitiva de Jesús en majestad es inminente (si no es así públicamente, lo será, en definitiva, para cada uno, con la muerte). Pero que no nos coja mirando al Cielo, sino orando y trabajando por el Reino.

No sé cómo me atrevo a escribir estas cosas... Al fin y al cabo, esto del blog es como para cuatro amiguetes, aunque uno nunca sabe quién va a leerlo. Si uno dice esto en su trabajo, la gente se lleva la mano a la sien y da vueltecitas, pero ante una pantalla en blanco que parece que no la lee nadie, uno se atreve a todo... aunque seguro que algunas vueltecitas también se dan al otro lado de la pantalla. En fin, "ande yo caliente..."

3 comentarios:

ErBori dijo...

Eres valiente, pero te digo que de una forma o de otra, cada vez mas personas pensamos igual que tu. Aquí esta pasando algo, y creo que no es nada bueno.
Un saludo.

Longinos dijo...

Gracias, ErBori.

Curiosamente, hoy mismo he leído que San Cirilo de Jerusalén dejó documentada en una carta al emperador una señal clarísima que vio todo Jesrusalén en su tiempo. Se trataba de una gran cruz iluminada en el cielo, entre el Gólgota y el Monte de los Olivos. Me he acordado de la señal que presagian algunas profecías a las que no sé si dar crédito.

Yo no sé si este será el fin de los tiempos, pero el mal está dando un coletazo tremendo y sólo ha hecho empezar. Lo bueno es que se está produciendo una renovación y avivamiento de la fe, y eso tampoco ha hecho más que empezar. De todas formas, el Señor es el Rey de la historia y todo conduce al bien de los que le aman.

Unknown dijo...

Longino:

Es difícil ser mártir en el anonimato. Creo que tendrías que presentarte con nombre y apellido, aunque en el trabajo den vueltecillas.

Paz y bien.

AHK

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