jueves, 10 de febrero de 2011

¡Vive!

Todos anhelamos que nuestra vida se convierta en otra cosa. Sentimos que hemos venido al mundo para algo que realmente valdrá la pena...

Un día, mientras estaba perdiendo el tiempo, como siempre, llegó una persona. Enseguida vi que era alguien distinto... ¡y me estaba llamando!, ¡a mí!

Él era la respuesta a todas esas locas esperanzas que nunca me había atrevido a contar a nadie. Me llamó por mi nombre, y me descubrió quién era yo. Me dijo que lo dejara todo y me fuera con él. Le di una patada -¡con toda mi alma!- a todo lo que hasta entonces valía algo para mí; me di cuenta que todo era basura, que ya no lo necesitaba, porque Él me daría todo lo que de verdad merece la pena.

Era el mismo Dios hecho hombre, y había venido a buscarme.  Desde entonces, toda mi vida ha cambiado, porque vivo con Él. Vivo con Jesús. Desde entonces soy verdaderamente feliz, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Escúchale.

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