miércoles, 27 de abril de 2011

Sólo una cosa es necesaria...

¡Evangelizar!



Es muy importante enfrentarnos públicamente a las leyes injustas, pero... 
la culpa de todo lo que está pasando no es de Zapatero, sino nuestra.


En España ha aflorado una sociedad civil cristiana que se opone a leyes injustas como la del aborto. Somos millones de personas que no comulgamos con la inmoralidad que vemos hoy campar a sus anchas por nuestra sociedad, y que queremos que todo esto cambie.

Pero a veces me parece que no nos damos cuenta de la realidad de las cosas. Ni lo más importante es que todo esto cambie, ni la forma de conseguirlo será a través de la política ni de la acción social. Todo eso es muy bueno y muy necesario, pero no es lo más importante.

La debacle moral que vemos instalada en nuestra sociedad, fomentada desde los poderes públicos y los medios de comunicación, no es más que una muestra de dónde está el verdadero problema. Y el verdadero problema es que muchas personas viven apartadas de Cristo. Para ellos, es como si Cristo no hubiera resucitado. Ése es el verdadero problema. El único verdadero problema.

No tenemos paz porque la paz no es buena para nosotros. Para los que están apartados de Dios, la paz sería una maldición que les abocaría al desastre. ¿Creemos que esto se va a arreglar con la política? Es una equivocación. Imaginemos: Dios hace nacer un partido católico, que poco a poco va ganando adeptos, y así al final empieza a tomar cuotas de poder, con lo que puede influir positivamente en los medios de comunicación, etc., y va revirtiendo el aborto, las familias desechas, las injusticias, etc... ¿en medio de unas gentes que no viven en Cristo? Eso es una utopía absurda. Es imposible que la gente camine por el camino de la justicia si rechaza a Cristo: ¡es imposible! Si queremos que todo esto cambie, sólo hay un camino: que las personas se conviertan a Cristo. Es más, el verdadero objetivo no es "que todo esto cambie", sino que las personas se conviertan a Cristo. Lo otro vendrá por añadidura.

Y para eso, la política está muy bien, los medios de comunicación están muy bien, pero lo principal es otra cosa, y sin ella no se moverá nada: lo principal es que los cristianos fieles a la Iglesia, inflamados con el fuego del Espíritu Santo, nos unamos a Cristo en los sacramentos y en laoración, y le anunciemos a todos, sin complejos, sin vergüenza, a tiempo y a destiempo. Es más, de estas dos cosas, unirse a Cristo y evangelizar, la segunda es consecuencia inseparable de la primera: si nos unimos a Cristo con fervor en los sacramentos y en la oración continua, evangelizaremos. Si secularizamos nuestra vida y dejamos un rato para Dios y el resto para preocuparnos por cosas mundanas,  en las que ponemos nuestro corazón, seremos los mejores cómplices de esta sociedad secularizada, que se parece demasiado a una puerta del infierno. No nos engañemos: la culpa de todo este desastre no la tiene Zapatero, la tiene una comunidad cristiana secularizada, aburguesada, que ha dejado migajas de su vida a Dios, mientras se preocupaba fundamentalmente de cosas mundanas. Zapatero no es más que un síntoma o producto de esta enfermedad.

Por eso, sólo una cosa es necesaria, o dos, pero que son inseparables: ¡unirnos a Cristo y evangelizar!

5 comentarios:

Alonso Gracián dijo...

Has dado en el clavo. Estoy de acuerdo por completo.

Evangelizar a Cristo es lo único necesario. Ojalá muchos católicos desorientados se den cuenta de esto. Recemos. Y evangelicemos.

Longinos dijo...

Gracias, Alonso, tus comentarios siempre me ayudan.

Alonso Gracián dijo...

Longinos, ultimamente estás escribiendo poco, pero lo que escribes, muy acertado.

Un abrazo en el Señor,
desde su Madre Inmaculada

Cor unum!

Longinos dijo...

... et anima una!

Alonso Gracián dijo...

Releyendo esta entrada, me doy cuenta de lo importante de la verdad que transmite este párrafo que has escrito, donde está, creo, el meollo de toda esta cuestión:

"lo principal es otra cosa, y sin ella no se moverá nada: lo principal es que los cristianos fieles a la Iglesia, inflamados con el fuego del Espíritu Santo, nos unamos a Cristo en los sacramentos y en laoración, y le anunciemos a todos, sin complejos, sin vergüenza, a tiempo y a destiempo. Es más, de estas dos cosas, unirse a Cristo y evangelizar, la segunda es consecuencia inseparable de la primera: si nos unimos a Cristo con fervor en los sacramentos y en la oración continua, evangelizaremos. Si secularizamos nuestra vida y dejamos un rato para Dios y el resto para preocuparnos por cosas mundanas, en las que ponemos nuestro corazón, seremos los mejores cómplices de esta sociedad secularizada, que se parece demasiado a una puerta del infierno"

Creo que aquí está el germen de una próxima renovación de nuestra diócesis, de nuestro apostolado, esto es lo vivimos el día del Via Crucis por la vida.

Un abrazo en Cristo, desde María Inmaculada

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