lunes, 11 de julio de 2011

Sobre Cristo Eucarístico


¿Cómo estamos los creyentes unidos a Cristo?

Mística y sacramentalmente. Místicamente, porque el mismo Espíritu, que es Uno, vivifica el alma de todos los creyentes. Sacramentalmente, porque, si recibimos dignamente el Cuerpo y Sangre de Cristo, que es Uno, nos unimos realmente a su Cuerpo, no sólo significadamente, sino también realmente, esto es, como "sacramento".

Eso es un "sacramento": un signo que contiene lo que significa. La Eucaristía es un signo de Cristo que contiene a Cristo. Es decir, que es Cristo realmente.

Y dice San Agustín:

"Si vosotros mismos sois Cuerpo y miembros de Cristo, sois el sacramento que es puesto sobre la mesa del Señor, y recibís ese sacramento vuestro" (sermón 272).

Que el Pan nos hace Uno en Cristo lo dice el Espíritu Santo en 1 Corintios: "Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos del mismo pan" (1 Co 10,17).

Pero si el pan no fuese un solo pan, sino solo un signo que se repite, y cada uno comiera su pan, ¿cómo podría unirnos en un solo cuerpo? ¿o es que ese Cuerpo Místico de Cristo es sólo algo figurado, significado, pero no real, sólo una imagen? No, el Pan es uno porque es Cristo mismo, el grano de trigo molido por nuestras rebeliones, en el que somos insertados. Y si aceptamos comerle dignamente, nos unimos a Él sacramentalmente, es decir, de forma significada y totalmente real a la vez. El pan no es un trozo del Cuerpo, pero es Cristo. Y nosotros tampoco somos un trozo del Cuerpo, pero formamos parte del Cuerpo de Cristo. Cristo no es sólo Espíritu. Por la Encarnación, es también Cuerpo, y por la Resurrección, Cuerpo glorioso, no sujeto a las limitaciones de un Cuerpo mortal. Y nuestra unión con Cristo, Encarnado y Resucitado, no es sólo la unión con el Logos en Espíritu, es la unión con Todo Cristo, en Cuerpo y Espíritu. Al unirnos así a Él formamos con Él un Cuerpo visible en la tierra, que es la Iglesia.

Cuando dijo: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28,20), ¿a qué se refería, a una presencia sólo espiritual? No, quien pronuncia ese "Yo" no es ya sólo Espíritu, sino Cuerpo y Espíritu, y aunque su Cuerpo sensible, al que tan sensiblemente apegados estaban los discípulos, ha de irse para que puedan recibir el Espíritu Santo, ese mismo Espíritu Santo les ayudará a descubrir al propio Jesús que se queda entre ellos sacramentalmente, es decir real e íntegramente, aunque conocido sólo por la fe que nos da el propio Espíritu.

Y esa realidad es creída desde los inicios, y se ve en numerosos escritos y sobre todo, en el martirio de muchos cristianos, que son mártires Eucarísticos: no dieron su vida por un signo, sino por un sacramento, esto es: Cristo mismo. San Justino, ya en el siglo II, dice que ha recibido esa tradición de que el Pan y el Vino son realmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Y tantos más.


«Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria, sino que, así como Cristo nuestro salvador se hizo carne por la Palabra de Dios y tuvo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias que contiene las palabras de Jesús, y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó».

Realmente, la primera vez que alguien proclama de forma clara e insistente la doctrina contraria a la que todos creían, es Berengario, que dice que algo no puede ser en esencia distinto de lo que parece (no era muy docto este pobre hombre), y que por tanto la Eucaristía no podría ser más que pan. Por esto es condenado, y tras muchas disensiones, afortunadamente se retracta sinceramente en el año 1080. Más de 400 años antes de Trento, lo que toda la cristiandad creía era que la Eucaristía tiene apariencia de pan y accidente de pan, pero en esencia no es pan, sino Cristo. Lo mismo que 1000 años antes San Justino, mártir. Por tanto, el Espíritu ha mostrado a la Iglesia, cada vez de forma más explícita, pero desde los primeros momentos, que Cristo está presente entre nosotros hasta el fin del mundo en la Eucaristía.

9 comentarios:

Alonso Gracián dijo...

De San justino, siglo II:

""«Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria, sino que, así como Cristo nuestro salvador se hizo carne por la Palabra de Dios y tuvo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias [la plegaria eucarística] que contiene las palabras de Jesús, y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó».

Longinos dijo...

Esa cita es una maravilla, voy a insertarla en el texto y a corregir la fecha. Es de los primeros tiempos, porque San Justino fue evangelizado hacia el 130 en Roma, y ya habla de esa tradición.

Otra tradición importantísima es la propia Liturgia Eucarística, cuyo origen es antiquísimo. Es inimaginable lavantar un trozo de pan al Padre y decirle "Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la Unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos..." Y entonces, San Agustín (s. V) decía que le gustaba que la asamblea pronuciara un "¡Amén!" tan fuerte que retumbara el templo y hasta el mundo entero.

Eso se hace así porque El que se levanta ya no es pan, sino Cristo, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Y en ese momento se cumple la Escritura: "cuando Yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia Mí" (Juan 12, 32). La Cruz y la Eucaristía son el mismo y único sacrificio redentor.

Gracias por comentar. Esta entrada se la escribí como contestación a un evangélico que en su blog defendía que los Padres de la Iglesia no creían en la Presencia Real, porque hablaban de signo, y de que es como la Iglesia, sacramento de salvación. Los protestantes no entienden que un sacramento es real sin dejar de ser un signo, no entienden la palabra "sacramento". Piensan que si es un signo, es que no es real. Precisamente, la Iglesia también es sacramento y es realmente el Cuerpo de Cristo.

Hay muchísimos testimonios, con abundante documentación, de que todos los cristianos creían desde siempre en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía. Por ejemplo, también milagros como el de O Cebreiro, donde un monje duda de ello y se produce el milagro de la transformación sensible del pan y vino en Carne y Sangre de Cristo.

Aunque algún escéptico no crea el milagro, lo evidente es que todos en esa época creían en la Presencia Real, y escribieron que el milagro se produjo para reparar la fe del monje que había dudado de ello. Y así se pueden encontrar innumerables testimonios de fe en la Eucaristía.

Longinos dijo...

El milagro Eucarístico de O Cebreiro, es del siglo XIV; acredita la fe general de todo el Pueblo de Dios en la Transubstanciación, mucho antes de Trento.

Miserere mei Domine dijo...

Cuando alguna persona llega con el "cuento" de los sacramentos como signos sin sustancia, le pregunto sobre qué hace si encuentra un signo de radiación peligrosa a la entrada de una habitación.

¿Entraría usted tan feliz en la habitación? ¿No? Pero ¿le tiene usted miedo a un signo?

Ah... que hay algo que se evidencia con el signo. Vaya. Pues aplíquese el cuento.

Un abrazo en Cristo. :)

Longinos dijo...

Gracias por leer y comentar, Miserere.

Yo te respondería a eso: "Claro que la señal es importante y representa la realidad, por eso yo también voy a Misa, o celebro la cena del Señor con mucho respeto (diría un evangélico), pero la señal no es radiactiva en sí, por eso yo no creo en la doctrina católica, que afirma que la señal (Eucaristía) es el mismo Cristo".

Con eso me estaría equivocando totalmente, y perdiéndome el mayor regalo que puede recibir un ser humano en el mundo, junto con el don del Espíritu Santo.

José Sáenz dijo...

Longinos

Hola Longinos! espero que te encuentres muy bien, antes que nada agradecerte que hayas creado este blog, dónde tú explicas, profundizas muy bien el mensaje de Cristo y en este caso el tema de la Sta Eucaristía el más importante en el Catolicismo,

Eres un gran apologeta Longinos, y te he visto debatir con protestantes, donde defiendes muy bien la fe Católica, acorralando con gran discernimiento tus comentarios de la palabra de Cristo en el blog de Renton.

Te quiero invitar sin compromiso alguno, eso será tú decisión, de que viendo tu habilidad y discernimiento y sobre todo entusiasmo que tienes para debatir contra los protestantes, quisiera invitarte a que debatieras con un pastor cristiano, obviamente defendiendo la fe católica, este pastor es un amigo mío pero se enojo conmigo por discrepar en sus creencias, pero él está dispuesto a debatir, si te interesa más a detalle en que blog y el nombre del pastor cristiano, solamente dime a que email te puedo enviar la información.

Me agradaría mucho longinos verte debatir con este pastor, ya que ataca ferozmente la fe católica, pero como te comento sin compromisos, lo dejo a tu decisión.

SALUDOS
QUE DIOS TE BENDIGA, HERMANO!!!

Longinos dijo...

Hola, José, muchas gracias por tus palabras. Pero algo debo hacer mal porque aún no he visto que nadie cambie su postura. Sé que eso no es cosa de que yo pueda convencerle, sino de la gracia del Señor; seguro que podría hacer mucho más con la oración por ellos, y no lo hago. Ahora estoy un poco apenado, porque Renton se ha hartado de mí y ya no puedo seguir insistiéndole. Te pido que hagas una oración por él al Señor.

Sobre el pastor que comentas, si quieres pégame aquí su link o el nombre de su web, porque si pongo mi correo electrónico aquí, los detectores de correos lo encontrarán y me lo llenarán de spam. Yo borraré luego tu mensaje.

Que la Virgen del Carmen te guíe

José Sáenz dijo...
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Longinos dijo...

Gracias, José, te respondo por mail

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