martes, 26 de julio de 2011

Predestinados y libres

 "¡Alegraos de que vuestros nombres están escritos en los Cielos!" 
Lucas 10,20

 Este tema es muy poco conocido, y quizá soprenda a muchos. Lo primero que tenemos que decir sobre este tema de la predestinación y la libertad es que es un misterio, lo cual no significa que sea algo contrario a la razón, sino que excede nuestra capacidad de comprensión, como el juego del ajedrez excede la comprensión de la hormiga -usando la expresión del padre Loring-.

"¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!" (Romanos 11,33)

Por tanto, no os extrañéis si al leer esto no acabáis de comprender la relación misteriosa entre predestinación y libertad: si lo comprendiérais del todo, sería mala señal: señal de que os estaríais equivocando. Por ejemplo, los protestantes creen que lo comprenden, pero en realidad se equivocan. Lo que han hecho es simplificarlo para eliminar el misterio, y lo que creen es un error.

"Dios es amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios quiere comunicar libremente la gloria de su vida bienaventurada. Tal es el "designio benevolente" (Ef 1,9) que concibió antes de la creación del mundo en su Hijo amado, "predestinándonos a la adopción filial en Él" (Ef 1,4-5), es decir, "a reproducir la imagen de su Hijo" (Rm 8,29) gracias al "Espíritu de adopción filial" (Rm 8,15). Este designio es una "gracia dada antes de todos los siglos" (2 Tm 1,9-10), nacido inmediatamente del amor trinitario. Se despliega en la obra de la creación, en toda la historia de la salvación después de la caída, en las misiones del Hijo y del Espíritu, cuya prolongación es la misión de la Iglesia" (Catecismo, 257).

La realidad es tan sencilla y tan misteriosa como esto: Dios ha predestinado a los que se van a salvar. Sin embargo, somos nosotros, libremente, quienes acogemos la salvación que Cristo nos regala. Parece una incongruencia, pero no lo es: es un misterio.

Y dirá alguien: "Pero... si yo estoy predestinado a salvarme por Dios, ¡me salvaré haga lo que haga!" Esto es un error. La verdad es que si Dios te ha predestinado a salvarte, eso quiere decir que tú libremente vas a hacer lo que necesitas para salvarte.

Eso no es ninguna incongruencia. ¿Que incongruencia hay en que Dios, el Ser Todopoderoso, haya determinado de antemano los que se salvarán, de forma que esos serán los que libremente acojan su salvación? Eso sólo parece incongruente a los que son incapaces de asumir el poder de Dios. Especialmente, a los racionalistas, que creen que todo lo que no entra completamente en su cabecita, es incongruente. Su definición de incongruente es: "dícese de aquello que yo no entiendo". Eso no es más que la soberbia del entendimiento, tan frecuente en este época en la que creemos saberlo todo y entenderlo todo. De esos sabios y entendidos, dijo Cristo:


"Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla" (Mateo 11,25).

Presdestinados y libres... esto es así, y aunque no se entienda completamente, hay que aceptarlo. A los católicos no nos cuesta entender que se salvará el que acoja libremente la salvación que Cristo nos da y persevere en ella con la gracia. Lo que nos cuesta más aceptar es que Dios haya predestinado a los que se salven. Por reacción contra el protestantismo, incluso, algunos creen que la predestinación es una herejía condenada por la Iglesia Católica. Pero no es así. Lo que es una herejía es creer que el hombre no puede ni tiene que hacer nada para salvarse o condenarse, como si la predestinación anulara la libertad, como si el hombre no pusiera nada de su parte, ni pudiera resistirse a la gracia.

Pero fijaos lo que dice San Pablo a los Romanos:

"Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que le aman, de aquellos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, les predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también les llamó; y a los que llamó, también les justificó; y a los que justificó, también les glorificó".

Romanos 9, 28-30

¿Y qué dicen los Padres de la Iglesia... por ejemplo, San Agustín, el "doctor de la gracia"? Pues en su carta conocida como "De la predestinación de los santos", cap. XVII (nº 34), dice:


"Procuremos entender bien esta vocación con que son llamados los elegidos; no es que sean elegidos porque antes creyeron, sino que son elegidos para que lleguen a creer. El mismo Jesucristo nos declara esta vocación cuando dice: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros. Porque si hubieran sido elegidos por haber creído ellos antes, entonces le hubieran elegido ellos a Él primeramente al creer en Él, para merecer que Él les eligiese después a ellos. Lo cual reprueba absolutamente el que dice: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros.


Sin duda que ellos le eligieron también a Él cuando en Él creyeron. Pues si dice: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, no lo dice por otra razón sino porque no lo eligieron ellos a Él para que El les eligiese a ellos, sino que Él les eligió a ellos para que ellos le eligiesen a Él; porque les previno con su misericordia según su gracia y no según deuda".


Dios eligió a los predestinados para que ellos le eligieran a Él. ¿Qué quiere decir esto, que nosotros no acogemos libremente la salvación? No, no es eso -nos dice San Agustín-, sino que nosotros no podríamos acogerle libremente si no fuera por su gracia que actúa en nosotros y nos libera, y no por nuestros méritos. Que somos libres es verdad, y también es verdad que el que libremente acoge la salvación es porque estaba predestinado para ello, sin dejar por eso de ser verdaderamente libre. ¿Lo entiendes completamente? ¿No? ¡Me alegro! Porque si lo entendieras completamente, te estarías equivocando...

Es un misterio. No es contrario a la razón, pero excede nuestra comprensión.


Sí, si lo entendieras completamente, te estarías equivocando... como se equivocan los protestantes, que creen que en la salvación el hombre no tiene ningún papel, que salvarse no depende de su acogida o rechazo de la gracia. Así han simplificado la Revelación: ya la entienden completamente, pero precisamente por eso, se equivocan. Para entenderla, han tenido que menospreciar todos los versículos que nos exhortan a aceptar la salvación, es decir, cercenar una parte de la Revelación. Al acercarse a los misterios del Reino, deberían creer para luego entender, pero prefieren entender para luego creer, y así acaban creyendo sólo lo que entienden. Creo que el protestantismo es una forma de racionalismo teológico, muy propia de nuestros tiempos.

La doctrina de la Iglesia, en cambio, nos muestra el misterio en toda su riqueza:

"Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de "predestinación" incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia" (Catecismo, art. 600).

¡Alabado sea Jesucristo!

----


 Para leer más sobre la doctrina católica de la predestinación, pincha aquí.

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.