viernes, 14 de octubre de 2011

Si sólo hay un mediador, Cristo, ¿por qué rogamos a los santos?

El Cristo de la iglesia de San Damiano, 
que habló a  San Francisco de Asís,
muestra a Cristo y su Iglesia.

"Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: 
Cristo Jesús, hombre también" (1 Tim 3,5)


RESPUESTA A LA CUESTIÓN PLANTEADA POR UN HERMANO EN CRISTO

La clave para entender la Palabra de Dios está en interpretarla con la ayuda del Espíritu Santo. El que la lee sin Él, solo o por indicación de otros, se equivoca. Por ejemplo, los arrianos o los Testigos de  Jehová leen la cita anterior, y se equivocan creyendo que sólo el Padre es Dios. Sin el Espíritu Santo, sus ojos están cerrados y leen sin entender la Palabra, que dice, por ejemplo:


"Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz".

Cántico de Filipenses 2, 6-8

¿Y cómo podemos saber que nos está ayudando el Espíritu Santo a entender de verdad de la Biblia? Lo estamos entendiendo si estamos en comunión con la Iglesia que Cristo fundó, y concretamente con Pedro, a quien encargó apacentar sus corderos (Juan 21, 17) y confirmarnos en la verdadera fe a nosotros, sus hermanos, según dice el mismo Evangelio (Lc 22,32). Si el Espíritu Santo nos lleva a separarnos de la fe de la Iglesia, de la fe de Pedro o de sus sucesores, es que no es el Espíritu Santo el que nos enseña, sino nuestro propio y débil entendimiento, el entendimiento de otro hombre o incluso un mal espíritu.

Porque la "columna y fundamento de la verdad" no es nuestro propio entendimiento, ni el de otros, sino la Iglesia (1 Tim 3,15).

Así, en comunión con la Iglesia, con Pedro -que nos confirma en la verdadera fe- interpretamos la Palabra de Dios, Escrita (la Biblia) o trasmitida por la Tradición de la Iglesia, sin equivocarnos. Tampoco hay que creer que todas las tradiciones son Sagrada Tradición. Y lo mismo que la Iglesia fue quien, asistida por el Espíritu Santo, discirnió lo que eran libros inspirados por el mismo Espíritu Santo, de los apócrifos y los que eran correctos pero no inspirados por Él, la misma Iglesia discierne, con la ayuda del Espíritu Santo, lo que es Tradición Sagrada de las simples tradiciones humanas, por buenas o piadosas que sean.

Entremos ahora en la cuestión: es Palabra de Dios que "sólo hay un mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús" (1 Tim 2,5). Nadie puede pedir nada al Padre si no es por los méritos de Cristo y por su mediación. Es Él, Cristo, quien con sus méritos nos ha merecido la salvación, intercediendo por nosotros ante el Padre. Esto es un misterio, el misterio de nuestra fe.

Por eso, cuando nos pedimos unos a otros que recemos unos por otros, no es que nos convirtamos en mediadores por nosotros mismos y por nuestros méritos ante el Padre, sino que todo lo pedimos y lo recibimos por mediación de Cristo. Y si eso -que rueguen por nosotros- se lo pedimos a nuestros hermanos vivos aquí en la tierra, también se lo podemos pedir a nuestros hermanos vivos que están en el Cielo.

Sabemos que están vivos porque el mismo Jesús lo dijo, al prometerle al buen ladrón que esa misma noche estaría con Él en el Paraíso (Lucas 23,43), y la Virgen María, llena del Espíritu Santo, proclamó que todas las generaciones la llamaríamos "bienaventurada" (Lc 1,48). Y si aún a alguien le cabe duda porque cree que ellos están muertos y que hablar con ellos es hablar con muertos, le pido que recuerde, como les recordó Jesús a los saduceos que no entendían la Palabra de Dios, que "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos" (Marcos 12,27), refiriéndose a los santos patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, que tampoco están muertos, sino vivos y muy vivos, más que tú y que yo, porque viven ya la verdadera vida en Dios, donde ya no hay pecado.

Sí, están vivos, y lo mismo que yo ruego por ti, para que el Espíritu Santo te asista para entender la Escritura, ellos -los santos que nos han precedido- pueden rogar por nosotros, pero nunca por sus propios medios, sino por mediación del único Mediador, el único cuyos méritos nos han salvado a todos: Cristo Jesús.

Y... ¿qué sentido tiene que pidamos a otros que ruegen por nosotros, si tenemos a Cristo? "¡No hace falta...!" -dicen algunos.

Pues no, en realidad, no haría falta, porque Dios nos escucha a todos, pero resulta que Dios mismo ha querido que nos ayudemos unos a otros a pedirle: "Les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá" (Mateo 18,19). Y el Espíritu Santo ha movido a hacer esto a los cristianos de todos los siglos, incluyendo no sólo a los vivos en la tierra, sino a los vivos en el Cielo (María, los ángeles y los santos). Esto es Tradición que se une a la Escritura: siempre los cristianos hemos rogado unos por otros, aunque en "teoría", no hiciera falta. Pero la realidad es que Dios lo quiere así, y nosotros hacemos su voluntad al pedirle a Dios unos por otros, porque así el Señor nos muestra que necesitamos unos de otros, nos ayuda a estar unidos en el Amor de Cristo.

¡Gloria a Dios!

Añado este texto breve de la CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA "DEI VERBUM" ("PALABRA DE DIOS") SOBRE LA DIVINA REVELACIÓN (Art. 10) DEL CONCILIO VATICANO II; recomiendo mucho leerlo, porque es clave para entender cómo asegurarnos de que asimilamos la Palabra de Dios con el mismo Espíritu Santo que la inspiró:

"Relación de Tradición y la Escritura con toda la Iglesia y con el Magisterio

10. La Sagrada Tradición, pues, y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia; fiel a este depósito todo el pueblo santo, unido con sus pastores en la doctrina de los Apóstoles y en la comunión, persevera constantemente en la fracción del pan y en la oración (cf. Act., 8,42), de suerte que prelados y fieles colaboran estrechamente en la conservación, en el ejercicio y en la profesión de la fe recibida.

Pero el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo. Este Magisterio, evidentemente, no está sobre la palabra de Dios, sino que la sirve, enseñando solamente lo que le ha sido confiado, por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo la oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con fidelidad, y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como verdad revelada por Dios que se ha de creer.

Es evidente, por tanto, que la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el designio sapientísimo de Dios, están entrelazados y unidos de tal forma que no tiene consistencia el uno sin el otro, y que, juntos, cada uno a su modo, bajo la acción del Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas".

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Longinos, muy interesante, y después de leerlo se me ocurrió preguntarte a ver si conoces el porque hay algunos santos "expertos" en ciertas necesidades, por ejemplo san Cupertino como el santo de los estudiantes, o san Expedito para las causas urgentes, o san Peregrino para los enfermos de cáncer, etc. En base a que es que se fundamentan estas creencias, y si es verdad que se cumplen milagros especializados, como explica esto la iglesia viendo las escrituras?

Antonio

Longinos dijo...

Pues son tradiciones del pueblo cristiano, que va distinguiendo a sus amigos del Cielo. A San José de Cupertino recurren los estudiantes porque era tenido por idiota, y era incapaz de estudiar, ni siquiera de hacer las faenas más sencillas. Pero Dios le enseñó lo que valía, y vivió en gran unión con Él toda su vida.

Y a San Peregrino acuden los enfermos de cáncer proque tuvo cáncer, rogó al Señor y le curó.

Pero quizá la respuesta a lo que necesitas la encuentres mejor en Juan 6, 54-66. Ahí verás cómo son confundidos los que entienden con su ingenio y no con el Espíritu del Señor. La verdad la entienden mal, a su manera, la deforman en su mente y les escandaliza, mientras que los sencillos son instruidos en los secretos del Reino.

Por cierto, a San Antonio acudimos en mi familia para que encuentre lo que se pierde. Un abrazo en el Señor.

Alonso Gracián dijo...

Longinos, qué bien lo has explicado, maravilloso comentario, en su laconismo.

Longinos dijo...

Gracias, Alonso.

Alonso Gracián dijo...

Por cierto, estoy impaciente por
leer un nuevo capítulo de tu libro. ¿Cómo va?

George dijo...

Longinos

Antes que nada, excelente blog con aportaciones y temas fundamentales del cristianismo auténtico(el catolicismo).

Sé que no es el post o zona indicada para esta duda que tengo, pero espero que me puedas ayudar.

En la I Carta a los Corintios 13, San Pablo habla sobre LA CARIDAD, y yo entiendo que caridad es el acto más amoroso,generoso del ser humano......mi duda surge si en realidad es en sí lo que se está hablando sobre la caridad en I Corintios 13, o se está hablando del amor de Dios y de los hombres como un sentimiento de afecto..... la verdad estoy confuso, espero hermano Longinos me puedas ayudar.

Bendiciones en Cristo y María

Longinos dijo...

Hola, George, muchas gracias. En efecto, en 1 Cor 13, se está hablando del amor, pero ¿de qué amor?

Pues se refiere al amor de Dios, el mismo del que hablan esas palabras que recita siempre en la Misa el sacerdote antes de rezar el Padre Nuestro, y que son de Romanos 5,5:

"El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado".

Es decir, ese amor no es un sentimiento, aunque puede venir acompañado de sentimiento. Ese amor es una virtud infundida en el alma por el Espíritu Santo, como la fe y la esperanza. Por nosotros mismos, es imposible que amemos a alguien con el amor de Dios. Para amarle con el amor de Dios, necesitamos recibir de Dios ese amor.

Ese amor que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones es amor a Dios y amor al prójimo, a los demás. No hay verdaderamente uno sin el otro. Y no siempre va a acompañado de sentimiento. Es más, cuando de verdad se pone a prueba ese amor es cuando no va acompañado se sentimiento. Eso se ve en los mártires que morían perdonando. No es que tuvieran necesariamente sentimientos de afecto por quienes les estaban matando, es que realmente les deseaban el bien porque estaban unido a Dios, que es Amor (1 Jn 4,8).

Y no olvidemos que se trata también de amar a Dios, y que si no amamos a Dios, por mucho que hagamos, aunque todo lo repartamos en limosnas, dice San Pablo, aunque nos arrojásemos a las llamas, en nada nos aprovecha. Quiere decir que en todo tenemos que hacer la voluntad de Dios. Fíjate cuántos se desvían haciendo muchas cosas que no son más que sus ideas personales, pero no la voluntad de Dios. Pero el que ama a Dios, hace su voluntad, como dice Jesús: "vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os digo" (ojo, que mucha gente entiende mal estas palabras: no es que Jesús no sea nuestro amigo, sino que nosotros no estamos correspondiendo a su amistad si no hacemos lo que Él nos dice para nuestro bien, porque es nuestro Señor y Salvador. Él ya nos ha mostrado su amistad INCONDICIONAL y GRATUITA muriendo en la cruz por nosotros.

Amar al Señor, recibir su amor y darlo a los demás, es recibir de Él ese amor, aceptarlo en nuetsro corazón, hacer su voluntad y seguir pidiéndole constantemente que nos llene de su amor dándonos su Espíritu Santo. Y sin esto, ninguna otra cosa que hagamos vale nada; es todo apariencia hueca, "como tambor que suena o címbalo que retiñe". Creo que eso es lo que dice 1 Cor 13.

Un abrazo y muchas bendiciones, George. Gracias por tu pregunta y no dudes en seguir preguntando lo que necesites, si mis respuestas te pueden servir de algo.

George dijo...

Longinos

En todo lo que escribiste no vi que hayas mencionado la palabra "caridad" literalmente hablando; pero lo que yo entiendo de lo que tú escribes sobre "I Corintios 13" y en sí del tema sobre "el amor", es que dices que hay que hacer obras, como el ejemplo que diste sobre repartir limosnas pero que esto a su vez vaya acompañado conjuntamente haciendo la Voluntad de Dios....¿qué es hacer la voluntad de Dios?....pues AMARLO DE CORAZÓN como tú lo comentas, pero no hacer obras por sí mismo olvidándonos de Dios, es lo que yo entiendo, lo que tú me estás queriendo transmitir.....

y con esto mi buen hermano Loginos, de lo que tú explicas de hacer la voluntad de Dios, que es amarlo y haciendo obras....¿con esto estás queriendo decir, que estamos hablando de "CARIDAD",de ese "amor" de lo que se habla en el pasaje de I Corintios 13?? o sigo yo estando totalmente errado a lo que yo te entendí??

Gracias,
Qué Dios te bendiga!!

Longinos dijo...

George, la "caridad" de que habla en 1 Cor 13 es el amor de Dios, el mismo "que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo" (Romanos 5,5). Ese amor es el que mueve toda obra buena, y si no es movido por ese amor, nada de lo que podamos hacer tiene valor. Creo que lo has entendido bien.

Las "obras" sin Amor no valen nada. Creo que lo has entendido bien. Un abrazo y bendiciones!

Longinos dijo...

Alonso, lo del libro lo tengo en la cabeza, pero no he encontrado tiempo para escribir estos días; he estado activo en cuestiones provida (un simposio, una charla y otras cosas).

Por cierto, dos cartas de un amigo agnóstico me han ayudado a preparar el próximo capítulo, cuyo título es: "¿Qué nos ha pasado?" Habla de cómo recibimos en su día la fe en el Bautismo y cómo la hemos rechazado, y qué consecuencias ha tenido eso en nuestro corazón y en nuetsra vida. Y por supuesto, a qué nos quiere mover el Señor ahora para restaurarnos en la verdadera VIDA.

George dijo...

Longinos

gracias por tu respuesta, ya puedo estar tranquilo con este pasaje de I Corintios 13

BENDICIONES!

Longinos dijo...

Muchas gracias a ti George, me has ayudado con esa pregunta tuya; me has dado una pista de parte del Señor para responder a un amigo no creyente que necesitaba esa cita de 1 Cor 13. Gracias y bendiciones, unidos en Cristo!

Noemi dijo...

paso visitando su blog, bendiciones.
mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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