viernes, 18 de noviembre de 2011

III. ¿Qué nos ha pasado? (1)

Tú y yo fuimos bautizados de pequeños. Y... te voy a decir una cosa que te romperá todos los esquemas sobre lo que es la fe, como me los rompió a mí. Yo no entendía esto que te voy a decir, me parecía absurdo... Y es que creemos que la fe es algo muy distinto, no comprendemos que es un don de Dios...

Pues se trata de un hecho importantísimo que sucedió cuando te bautizaste, y es que, en el Bautismo, Dios nos dio la fe, una fe maravillosa, que nos hacía capaces de vivir con Él, de reconocerle y de amarle. Claro, como éramos tan pequeños, quizá no teníamos ni siquiera la idea de Dios, y si recibimos algo sensiblemente, sólo Dios lo sabe. Aquella fe era como una semilla, que tenía que ser regada, al ir creciendo, con la catequesis y con la oración, es decir, con la relación íntima con el Señor. Era como un regalo que, con los años, vamos abriendo y disfrutando. Para mantener viva esa fe que ya teníamos, bastaba ir aceptando en nuestro corazón cada vez que alguien, en nombre de la Iglesia, nos anunciaba los misterios de Dios: que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos ha creado por amor, que todos los hombres caímos por el pecado de Adán, y que Cristo se hizo hombre para morir en nuestro lugar, liberarnos del pecado y de la muerte y, resucitando de entre los muertos, darnos la verdadera vida, y que Él es nuestro Señor. El asentimiento a estas verdades de fe, a las que ya estaba adherido nuetsro corazón por el Bautismo, iba confirmando nuestra fe cada día. Esto se completaría con la recepción de la Eucaristía y, en su día, con la Confirmación. Pero este camino se truncó.

Sin embargo, antes de seguir contando qué nos pasó, voy a explicarte lo que es el Bautismo en su sentido más fácil de entender, que es cuando un adulto se convierte y pide ser bautizado. Porque es importante conocer qué es el Bautismo de adultos para comprender lo que nos pasó a nosotros.

Imaginemos un adulto no bautizado, que ni siquiera conoce el cristianismo; por ejemplo, un inmigrante japonés; alejado de Dios, incluso alejado del bien moral. El egoísmo le domina; eso causa constantes tensiones con su mujer y sus hijos; a veces se imagina la tranquilidad de una vida sin ellos, sucumbe a tentaciones de infidelidad, de una forma u otra... Un día, pasa por una parroquia y le llama la atención un letrero, que anuncia una oración. Dice: "Vine para que tengáis vida" - (Juan 10,10). Está triste porque está pensando dejar a su mujer y sus hijos, no puede más y su vida le parece que no vale nada. Por eso el letrero le llama la atención y entra. Pero aún no ha empezado la oración , y allí encuentra sólo cuatro viejas rezando el Rosario. Sin embargo, las ve pasar las cuentas del rosario... y gracias a una claridad interior, se da cuenta de que hay más vida en ellas que la que él ha vivido en toda su vida; más vida que en todos sus falsos anhelos e infidelidades; más vida que en todas sus juergas y todos sus trabajos. Y le pide ayuda al sacerdote. Él le anuncia, por primera vez, a Jesucristo; y éste hombre, se da cuenta de que lo que le está contando tiene que ser verdad, porque le explica toda su vida. Semana tras semana, acude a catequesis y allí le enseñan lo que la Iglesia cree; y le enseñan la moral; es decir, le enseñan a vivir bien, para vivir siempre. Este hombre ha sido movido por el Espíritu Santo. Es como si él hubiera estado hasta entonces en un agujero del que no podía salir, y Cristo le ha tendido la mano. A su vez, él, movido por el Espíritu Santo, ha hecho algo impropio de su estado de ceguera e incapacidad: ha agarrado la mano que Cristo le ofrecía. El Señor le sostiene, y él se une al Señor con una fe imperfecta, débil pero sincera. Y llega el día de ser bautizado. Con esa fe imperfeceta, al menos es capaz de decir que cree en todo lo que se dice en el Credo, y ha sido ya capaz, con la ayuda de Dios, de empezar a vivir de otra manera, luchando día a día contra su egoísmo. Al aceptar la fe en el Credo, acepta al Señor, y cuando recibe el Bautismo con el agua, baja sobre él el Espíritu Santo. Al ser bautizado y confirmado, recibe la plenitud de la fe, como el enorme regalo que Dios quería darle, que llena su corazón, porque -es más- es el mismo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo quien en ese momento ha entrado a vivir a su alma, y ya, divinizado, es capaz de decir, movido por la gracia de Dios: ¡creo en Ti, Señor, confío en Ti!¡Creo en Ti, te adoro, tengo mi esperanza puesta en tus promesas, y te amo

Fíjate que, aunque el hombre no está pasivo, todo lo que recibe es un enorme don, un enorme regalo inmerecido. Porque él, en su vida, no había hecho nada bueno para recibir esto. Ha sido Dios el que siempre ha tenido misericordia de él y se ha adelantado: llamándole por medio del cartel, limpiándole los ojos para que viera la realidad de la vida en aquellas viejecitas, moviéndole a que preguntara al sacerdote, moviéndole a creer en las verdades de la fe... pero él no rechazó esas mociones de Dios, y así, finalmente, pidió la plenitud de la fe que le fue entregada por Dios en el Bautismo.

Nosotros somos muy "cátaros", y nos parece mentira que Dios se abaje, que entre tanto en lo concreto que dé la fe a alguien en un acto material, en el que se echa agua sobre la cabeza. Pero es así, y ése es el signo que Él ha elegido para, por medio de él, darse a nosotros, entrar en nuestro corazón y salvarnos. El Bautismo significa que recibimos a Dios y Él nos recibe en su salvación, y realmente sucede eso, así de real.Quien se horroriza de un Dios tan cercano que entra en los actos humanos y se sirve de ellos, y actúa por medio de ellos, no puede aceptar esto, no puede aceptar que, con el agua, viene el Espíritu Santo. Pero sí, el hecho de que Dios se haya hecho hombre tiene estas maravillas: increíbles, pero ciertas.

Pues bien, hemos visto que el adulto era movido por Dios para aceptar la fe, primero con una fe imperfeceta que sale de él, para luego pedir a Dios la plenitud de la fe en el Bautismo. En el niño que se bautiza, sucede lo mismo, sólo que en él, primero es el recibir la plenitud de la fe, y luego es cuando, al ir creciendo y madurando, va confirmando día a día su asentimiento a la fe, al no rechazarla, según la va conociendo, y según va viviendo unido a Dios.

Y sabiendo esto, podemos ya ponernos a explicar qué es lo que nos pasó, cómo y cuándo perdimos esa fe que recibimos en el Bautismo. CONTINÚA

25 comentarios:

Mento dijo...

Estupenda entrada, yo soy ese japones del que hablas,solo que mujer y sevillana. Y doy testimonio de que esto que tu cuentas aqui es cierto. La fe es el mejor regalo que pueden hacernos en nuestra vida. Es el regalo que Dios nos hace para protegernos del maligno en nuestros avatares diarios y llevarnos al camino de la salvación. Por eso cada dia tenemos que ser responsables de cuidarla y de mantener activa y viva en nuestros hijos mientras son menores.
A mi me gusta comparar la fe al explicarsela a los niños como si fuera fuego y les digo: Mirad, somos naufragos en una isla desierta, donde no hay nada y Dios nos regala el fuego que es la fe que nos proporcionará en esa isla, calor, poder alimentarnos mejor,luz en la oscuridad de la noche y luz por si alguien desde el cielo nos ve. ¿Qué hariamos con ese fuego? Pues alimentarlo noche y dia y ser nuestra primera obligación siempre para que no se apague.
Asi se lo explico yo a mis hijos he intento mantener también la mia. Porque somos tan afortunados de que Dios nos libra del engaño para descubrir esto un dia. Y tener la oportunidad de disfrutar la alegria de vivir un poquito aqui en este mundo de sufrimientos la vida eterna.
Un abrazo, me gusta mucho tu blog y como compartes tus experiencias. Gracias.

Alonso Gracián dijo...

De Eclesiam suam,13, Pablo VI:

"Es necesario volver a dar toda su importancia al hecho de haber recibido el santo bautismo,

"es decir, de haber sido injertado, mediante tal sacramento, en el Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia.

"Y esto especialmente en la valoración consciente que el bautizado debe tener de su elevación, más aún, de su regeneración a la felicísima realidad de hijo adoptivo de Dios, a la dignidad de hermano de Cristo;

"a la suerte, queremos decir, a la gracia y al gozo de la inhabitación del Espíritu Santo, a la vocación de una vida nueva, que nada ha perdido de humano, salvo la desgracia del pecado original, y que es capaz de dar las mejores manifestaciones y probar los más ricos y puros frutos de todo los que es humano.

" El ser cristiano, el haber recibido el santo bautismo, no debe ser considerado como cosa indiferente o sin valor, sino que debe marcar profunda y felizmente la conciencia de todo bautizado; debe ser, en verdad, considerado por él —como lo fue por los cristianos antiguos— una iluminación que, haciendo caer sobre él el vivificante rayo de la verdad divina, le abre el cielo, le esclarece la vida terrenal, le capacita a caminar como hijo de la luz hacia la visión de Dios, fuente de eterna felicidad.

Alonso Gracián dijo...

Me ha parecido muy acertada la entrada.

Me ha gustado mucho el párrafo que empieza.

"Fíjate que, aunque el hombre no está pasivo...

Porque refleja de forma sencilla esa pasividad activa que es el centro de la vida cristiana movida por la gracia libremente a mayor perfección.

Alonso Gracián dijo...

Lo único que cambiaría es esta frase:

"Pues bien, hemos visto que el adulto era movido por Dios para aceptar la fe, primero con una fe imperfecta que sale de él, para luego pedir a Dios la plenitud de la fe en el Bautismo"

Lo que cambiaría o explicaría mejor es eso de que "sale de él", porque no entiendo bien a qué te refieres.

Alonso Gracián dijo...

Me ha parecido muy hermoso lo que dices al final:

"El Bautismo significa que recibimos a Dios y Él nos recibe en su salvación, y realmente sucede eso, así de real.Quien se horroriza de un Dios tan cercano que entra en los actos humanos y se sirve de ellos, y actúa por medio de ellos, no puede aceptar esto, no puede aceptar que, con el agua, viene el Espíritu Santo. Pero sí, el hecho de que Dios se haya hecho hombre tiene estas maravillas: increíbles, pero ciertas."

Longinos dijo...

Muchísimas gracias, Mento, lo que me acabas de dar es una confirmación de parte del Señor. ¿Me dejas incorporar en un cuadrito tu testimonio a este librito mío?

Longinos dijo...

Alonso, muchas gracias por todo ese repaso, me viene estupendo. Y estás en todo: escribí muy rápido, porque me obligué, quitándole tiempo al sueño necesario, y esta expresión "que sale de él", no me dejó del todo satisfecho. La escribí por oposición a la fe infusa, que recibimos en el Bautismo. Pero es verdad que al decir "que sale de él" parece como si dijera que no es movida por la gracia, cuando sí que lo es; es movida por una gracia actual. A ver si encuentro cómo explicarlo. Para empezar, necesito entender mejor qué es esa fe imperfecta, no infusa, movida por la gracia actual, que el catecúmeno profesa al pedir el Bautismo y con él, la fe plena.

Longinos dijo...

Me parece una maravilla la explicación del fuego, Mento!

Hernán dijo...

Qué importante es este tema del bautismo que es el sello indeleble del auténtico cristiano, donde el Espíritu Santo entra a nuestras vidas a través del agua, donde nos hace Hijos de Dios, nos hace propiedad de él, mas con ello(el bautismo) no nos basta para decir que somos cristianos hechos y derechos, si no que con ese sello de auténtico cristiano hay que complementarla con la fe en Cristo, esa fe recibida por Dios, que esa fe la recibimos de Él atra vez de nuestros padres o amistades, o algún evento inesperado en nuestras vidas que vienen siendo vehículos o instrumentos "POR DIOS" para obtener esa fe y acrecentándola que nos da y regala DIOS, donde este complemento entre el bautismo y le fe para obtener la Salvación nos la muestra y enseña Cristo en SU IGLESIA, que es guíada y a actualizada constamente en transmitir su mensaje por medio DEL ESPÍRITU SANTO.

Espero esa 2da parte del Bautismo!!

Por cierto he visto que has debatido en blogs protestantes como de un catalán Renton y de México Damián, que por cierto Damián en su último post publicado recientemente titulado ¡torciendo el evangelio de Cristo! él te hace mención de ti de manera indirecta no menciona tu nombre, pero sí de que él comenta que entró a un blog católico donde tú defiendes La Tradición de La Iglesia poniendo algunos versículos, la cual él en su blog lo refuta...

haber cuando tengas chance entras al blog de Damián, para que defiendas La Tradición de La Iglesia...te considero un gran apologeta católico y es muy interesante verte debatir....¡Y SOBRE TODO APRENDO DE TI!!!

BENDICIONES
SALUDOS

Longinos dijo...

Hola, Hernán, muchas gracias por leerme con tan buenos ojos. Lo de Renton fue una misión del Señor, que no sé si a él le habrá servido de algo, pero a mí me ayudó muchísimo tener que estudiar la doctrina católica para refutar las cosas que decía, me di cuenta de que yo mismo tenía muchas lagunas como católico en la doctrina de la gracia, y aprendí la maravilla que es la doctrina católica sobre la gracia. Eso me influyó tanto que, unido a la oración carismática, produjo en mí un gran reavivamiento en la fe. Ya no tengo esa misión del Señor con Renton, y además Él ya me dijo que le molestaba, así que no le insistiré. Tampoco voy a insistir mucho con Damián; a él fui a visitarle sólo porque me lo recomendaron, pero no veo que tenga verdadero interés en entrar al fondo de las cuestiones. Ël tiene muy claro su cometido, que es "evangelizar" -con muchos defectos de doctrina- y no actúa como contertulio, sino como responsable de una "misión".

Sobre el bautismo, fíjate en algo más, aunque te parezca difícil de entender: cuando teníamos quizá menos de un mes de edad y recibimos el bautismo, recibimos con él la fe. Increíble, pero cierto. Fíjate que cuando vamos a bautizar a un niño, el sacerdote pregunta a los padres y padrinos: "¿Qué pedía a la Iglesia para este niño/a?" Y responden: "¡La fe!"

No sabíamos nada de Jesús con el entendimiento, pero ya teníamos dentro esa fe infusa, infundida por el Espíritu Santo, y la Trinidad vino a vivir en nuestra alma. No entendíamos nada de Jesús, pero vivíamos con Él. El Señor se enseñoreaba de nuestra alma, construyó en ella su trono. Luego, la Iglesia nos anunció el Evangelio por medio de nuestros padres y por los catequistas, y nuestra alma afirmaba con la fe lo que ya vivía en su interior. Cuando nuestros padres o nuestros catequistas nos anunciaban el Evangelio, nosotros asentíamos a lo quie nos decían con esa fe que ya teníamos dentro por el Bautismo. Estábamos en gracia de Dios, y sólo nuestra voluntad de pecar podía apartarnos de ella. Este será el argumento de la continuación, precisamente. Otras veces, como sugieres, ese anuncio de la fe no se daba, y esa fe que teníamos acababa siendo atacada por la confusión y la falsedad, y se secaba. Otras veces, se nos anunciaba un Evangelio tan defectuoso, tan corrompido, que o lo rechazábamos y eso nos llenaba de más confusión, o lo aceptábamos y con ello aceptábamos una falsa imagen de Cristo, que acababa por impedir el desarrollo de la fe verdadera que había prendido en nosotros.

Esta es la siguiente parte de este texto, y te doy las gracias, porque contestarte me ha ayudado a ver que para eso va ser estupenda la parábola del sembrador. La semilla, en este caso, es la fe que el Bautismo sembró en nosotros de pequeños. La que cae en el camino muestra lo que le pasa cuando al niño y joven no se le anuncia luego el Evangelio, con lo que la fe queda sin germinar, expuesta a que se la lleve el demonio (los pájaros). La que cae entre malas hierbas muestra lo que pasa cuando el anuncio del Evangelio se contamina con falsedades, cuando se anuncia un Jesús mundano, materialista, un mero líder social, o un maestro más, no el Dios y Señor de nuestra vida, que nos ha salvado del pecado y de la muerte. Y la que cae entre las piedras nos muestra lo que pasa cuando se anuncia un Evangelio que no tiene fondo, cuando al niño y joven no se ele enseña a relacionarse verdaderamente con el Señor y a escuchar su voluntad y ponerla por obra, sino que todo se queda en palabras, sin mística ni ascética.

Muchas gracias y bendiciones. Es admirable cómo el Señor se sirve de nosotros para ayudarnos unos a otros.

Longinos dijo...

Alonso, sobre cómo es la fe imperfecta del catecúmeno, la que se le pide para acceder al bautismo:

¿Se trata de una creencia en Dios, equivalente a la creencia en que el sol saldrá mañana? Eso parece claro que no, porque la creencia es sólo función del entendimiento, mientras que la fe es movida por la voluntad. La fe es más que creer, es fiarse. Necesariamente es así, porque lo que profesamos con la fe va más allá del entendimiento natural. Que hemos sido creados por Dios, origen y fin de todo, es accesible al entendimiento, aunque con muchas dificultades por el pecado. Pero que nos ama tanto que se ha compadecido de nosotros, nos ha enviado a su Hijo, que se ha hecho hombre y ha cargado sobre sus hombros nuestra culpa, para liberarnos del pecado y de la muerte, que ha resucitado y que es nuestro Señor y Salvador, sólo podemos conocerlo por Revelación, y fiarnos de Dios que nos lo revela y de la Iglesia que nos anuncia esa Revelación (por medio de nuestros padres, nuestros catequistas, los sacerdotes, amigos cristianos, etc.).

Tampoco la fe del catecúmeno no bautizado es como la fe infusa, la virtud teologal que nos da Dios en el Bautismo. Pero es fe, y yo creo que también tiene las características que dice Santo Tomás: es un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina por imperio de la voluntad movida por Dios mediante la gracia. Quizá la diferencia no sea un diferencia sensible.

Bueno, seguiré en otro momento porque ahora no puedo. A ver si podemos aprender algo sobre la fe del catecúmeno y la fe del bautizado, cómo son y en qué se diferencian. El que la segunda sea virtud, hábito sobrenatural, creo que es esencial.

George dijo...

Longinos,como verdaderos cristianos creemos en la asistencia, la guía del Espíritu Santo a la Iglesia donde actualiza de manera constante pero sin precipitaciones la Palabra de Dios, el mensaje de Cristo desde el Santuario Celestial que se encuentra Él a lado de Dios Padre, a esto lo que llamamos "La Tradición de la Iglesia" o como bien tú definirías "Tradición oral", esto dado, entregado al "Magisterio de la Iglesia".....OK hasta aquí correcto.

Ahora viene mi pregunta que puede ser muy infantil hasta ridículo, pero quisiera saber cómo funciona:

Cuando estamos diciendo que el Espíritu Santo asiste a al Iglesia a través del Magisterio de la Iglesia, ese Magisterio conformado principalmente por el Papa y Cardenales...¿Cómo y dónde el Espíritu Santo actúa, asiste con el mismo "Papa" para dar las "buenas nuevas" a la Iglesia?.... mmmh me imagino por ejemplo el Papa cuando hace oración enfrente del Santísimo, o en cualquier momento puede asisir el Espíritu Santo al Papa independientemente esté lo que esté haciendo, ya sea comiendo, o caminando por unos de los pasillos del Vaticano, o estando afueras en los jardínes del Vaticano, no lo sé, ¿cómo es el manejo del Espíritu Santo con el Papa para dar esas buenas nuevas que forman parte de la Tradición de La Iglesia?...como bien sabemos Jesús momentos antes de partir de este mundo le dijo a Pedro que Él estando en los Cielos lo iba a guiar al cuidado de su Iglesia con la presencia del Espíritu Santo.....entonces ahí está mi cuestionamiento

Ah qué preguntitas te avientas!!, dirás mi buen Longinos, pero bueno me da curiosidad. :)

Longinos dijo...

Qué va, george, me parece una pregunta interesantísima. El Espíritu Santo no sólo asiste al Papa y a los obispos en comunión con él, sino que asiste a toda la Iglesia, en lo que se llama el "sensus ecclesiae", el sentido común del Pueblo de Dios para reconocer la verdad y diferenciarla del error, lo que llevó, por ejemplo, a discernir los libros de la Biblia de los no inspirados, aunque fuesen buenos.

Cuando tenga un ratito te escribiré sobre esto. Es una pregunta que me encanta. Yo amo el "sensus ecclesiae", me parece una maravilla del amor de Dios y la misericordia para con su Pueblo.

Longinos dijo...

¡Creo que ya he entendido esto, Alonso, mil gracias por señalarme el error! La fe infusa no es infusa por oposición a fe humana, propia, sino por oposición a una fe que nos "cubre", una gracia actual que nos permite hacer algo que es impropio de un alma que no está en gracia: creer. Pero cuando el alma está en gracia, es divinizada, y con la fe y movida por la gracia, la persona divinizada hace algo que ya sí le es propio: creer en Dios.

Es como la diferencia entre Pedro y Jesús caminando sobre las aguas. En Pedro, caminar sobre el agua es algo impropio. Puede hacerlo porque Jesús le ha llamado a hacerlo y le sostiene, con la condición de que Pedro confíe y no dude. Pero en Jesús, caminar sobre el agua es algo propio, porque Él es Dios y puede hacerlo. Pues lo mismo la fe. En el catecúmeno no bautizado, la fe es como para Pedro caminar sobre el agua: algo impropio que le es prestado. Pero el alma en gracia está divinizada, y para ella creer es como para Jesús caminar sobre el agua: algo que es propio de su nueva naturaleza, aunque siga siendo un don de Dios y se mueva por la gracia.

¡Bendito sea Jesucristo!

Un abrazo y muchas gracias

Longinos dijo...

Bueno, George, por fin tengo un rato para contestarte a esto. Hemos dicho que el Espíritu Santo asiste al papa y a los obispos en ciomunión con Él para que proclamen la verdadera doctrina de Cristo, en su nombre y con la Autoridad que Él les dio.

Pero... eso no significa que el Espíritu Santo les comunique directamente la doctrina. Para empezar, la doctrina está en la Revelación, de la cual hay dos fuentes que se complementan y apoyan mutuamente: las Escrituras (la Biblia) y la Sagrada Tradición (la Liturgia, los escritos de los Padres de la Iglesia como San Ignacio de Antioquía, Orígenes, Tertuliano, San Juan Crisóstomo, San Agustín, etc., el sentido sobrenatural de la fe de todos los fieles...). Esa es la Revelación. El Papa y los obispos no pueden inventarse nada, todo lo toman de ahí. El Espíritu Santo lo que hace es ayudarles a reconocer la verdad, a interpretar correctamente la Revelación (Escrituras+Tradición). Todo esto es lo que se explica en el documento "Dei Verbum" del Concilio Vaticano II, que es una maravilla.

Esa acción la ejerce el Espíritu Santo sobre la jerarquía de la Iglesia, y en particular sobre el sucesor de Pedro para que pueda "confirmar en la fe a sus hermanos" según el encargo del mismo Cristo (Lc 22,32). ¿Cómo lo hace? Pues es lo que llamamos un CARISMA. Un carisma es una "gratia gratis data" (un don dado gratis, sin merecimiento, es decir, algo que el Espíritu da y que no depende de las virtudes de quien lo recibe. Eso quiere decir que el carisma de la verdad no depende de que el Papa sea ni muy docto, ni muy santo. Tampoco el carisma especial de la infalibilidad, por el cual el Espíritu Santo jamás va a permitir formalmente que un Papa se equivoque al proclamar doctrina definitiva y firme en materia de fe y costumbres. Por supuetso, eso no implica que el Papa no tenga deber moral de estudiar bien los asuntos, con fidelidad, informarse bien y pedir consejo a los más doctos y santos.

¿Cómo lo hará el Espíritu Santo en lo concreto? Pues sobre eso no hay doctrina, pero está claro: lo mismo que nos ayuda a nosotros a reconocer la verdad. Casi siempre, lo hará por medios "ordinarios", ayudando al alma en gracia del Papa a reconocer la verdad en lo que otros nos dicen, en lo que leemos, o, sobre todo, en lo que el Pueblo cristiano, asistido en su fe sobrenatural por el Espiritu Santo, cree, lo que se llama el "sensus ecclesiae", el sentido sobrenatural de la fe de toda la Iglesia. Otras veces, incluso cuando el Papa no esté en gracia de Dios -que puede no estarlo- le aydará mediante gracias actuales a que se adhiera a la verdad que le llega por esos mismos medios, o incluso le impedirá que haga proclamaciones que equivoquen a la Iglesia. En este sentido, es curioso que papas que eran pecadores o que hacían cosas que eran contrarias a la fe de la Iglesia, jamás llegaron a enseñar tales cosas como buenas, como enseñanza de la Iglesia.

Si lo pensamos bien, es milagrosos que una sociedad humana, que dura 20 siglos, y en la que se recogen todas las enseñanzas de todos los papas, no esté plagada de contradicciones y doctrina que se oponen entre sí. Esto es una prueba de la ayuda del Espíritu Santo a su Iglesia.

Un abrazo, George, espro haber contestado un poco. Este es mi tema favorito, el del Magisterio de la Iglesia, porque me parece una maravilla del amor de Cristo, que no ha querido dejarnos abandonados, "como ovejas sin pastor". ¿Qué sería de nosotros sin la enseñanza de la Iglesia?

¡Alabado sea Jesucristo en su Esposa, la Iglesia!

Alonso Gracián dijo...

Creo que la imagen evangélica de Jesús y Pedro caminando sobre el agua explica muy bien el tema.

Yo creo que hemos de ver esto a la luz de la Liturgia bautismal, y todas las gracias de conversión, a modo de anticipo,

que el Señor concede a través de esa Liturgia al catecúmeno, que al ser nombrado como tal es acogido maternalmente por la Iglesia.

Creo que son gracias anticipadas, que le mantiene litúrgicamente sobre el agua de la fe sin hundirse.

De aquí la intensidad de la iniciación de los catecúmenos, que eran preparado por actos litúrgicos que contenían exorcismos, escrutinios, oraciones...

Creo que es un anticipo en acto de la virtud infusa en hábito. Distinción importante que anotaste en uno de tus comentarios anteriores.

Longinos dijo...

Lo del japonés quizá se me ha ocurrido porque, haciendo el Camino de Santiago una noche de noviembre que hacía muchísimo frío (unos 15 grados bajo 0 en Rabanal del Camino, León), entramos mi mujer y yo en una casa de piedra que era el bar del pueblo. Allí nos encontramos con un peregrino que era japonés, de unos veintitantos años. Había venido solo desde Japón a hacer el Camino. Y no sabía quién era Jesús, no tenía la más mínima idea, nos preguntó porque supongo que no hacía más que ver imágenes de Jesús y cosas sobre Jesús y no entendía nada. Lo que pasa es que no hablaba ninguna lengua europea, sólo japonés, así que hablar con él era dificilísimo. Hicimos lo que pudimos, que no fue mucho... Fue un encuentro increíble, por el sitio, el momento y lo extraño de todo. Aprovecho para pedirle al Señor que haga fructificar en él la fe.

Longinos dijo...

Por cierto, George, me alegrod e que te haya servido un poco lo que te dije del machismo. A veces a mí también me pasa y me he dado cuenta de que es un engaño del demonio, que nos tienta de orgullo. Un abrazo y muchas bendiciones, no dudes en preguntar lo que quieras, o pedir que te aclare si no te lo he explicado bien.

George dijo...

Me quedó claro la función del Espíritu Santo en el Magisterio de La Iglesia.

Longinos aquí tocas un punto clave, yo diría “CRUCIAL”, donde muchos católicos se tambalean en su “fe” y abandonan la Iglesia, desafortunadamente……. donde Papas y el Magisterio de la Iglesia en sí, que han cometido errores garrafales por el tema de la Inquisición, o el tema de venta de indulgencias en el pasado, entre otras cosas también equivocaciones de los mismos servidores de la Iglesia , sobre el tema controversial de la actualidad de abusos de menores por parte de sacerdotes, ha hecho que esto como te digo que muchos católicos abandonen la Iglesia de Cristo y terminen en sectas “pseduo-cristianas” , o hasta volverse ateos , y muchos de ellos no todos, se vuelven acérrimos enemigos de la ICAR, como ya sabemos.

Es por eso muy importante decir y enfatizar que hubo, hay y habrá siempre malos servidores de Cristo en su Iglesia, mas con ello “LA IGLESIA NUNCA SE MANCHA”, ya que la doctrina de Cristo, como sus enseñanzas Reveladas por el Espíritu Santo en la Iglesia transmitidas al Papa y a los que conforman el Magisterio de la Iglesia, y ellos comunicarlas formalmente al pueblo laico católico, NOS DEMUESTRA QUE LA OBRA DE CRISTO SIGUE MANTENIÉNDOSE SIEMPRE VIVA, Y SOBRE TODO PERFECTA en su actuar desde los Cielos para Su Iglesia.

Para finalizar, Judas es el reflejo de los malos servidores de Cristo que ha habido, hay y habrá en Su Iglesia….. y con ello es motivo para abandonar la Iglesia de Cristo??......NO! NUNCA!.......Hay que recordar que siempre habrá más buenos que malos servidores de Cristo en Su Iglesia, pero eso no quiere decir que los buenos servidores sean perfectos, también pueden ser pecadores, pero si realmente hay un arrepentimiento sincero y profundo de sus malos actos, es por que realmente son buenos y ejemplares servidores de Cristo trabajando en Su Iglesia.

Longinos que recibas muchas bendiciones!..... en estos momentos voy a leer el nuevo post que publicaste.

Longinos dijo...

¡Amén, George! Estoy de acuerdo punto por punto, ¡esa es la verdad! Da gusto encontrarse con hermanos que entienden eso.

Sobre la nueva entrada, "María implora sobre nosotros el Espíritu Santo", es sólo un texto que le escribí ayur a una hermana del grupo de oración, pero me pareció interesante para no perderlo y por eso lo coloqué aquí, por si le sirve a alguien.

George dijo...

Para quién quiera responder……

Volviendo al tema del bautismo, y estudiado sobre ello; que no solo la Tradición de la Iglesia lo respalda, si no también por Las Escrituras con lo siguiente a comentar: me ha quedado claro que el bautismo por inmersión NO es obligatorio, es más sencillo y práctico el de “aspersión” , por igual la importancia del bautismo de niños(bebés), esa “fe infusa” en Cristo que comentan ambos (Longinos y Alonso) y luego teniendo conciencia el niño con el paso de su crecimiento ya se le enseña a creer y amar a Cristo en su doctrina y perseverar esa “fe” , que viene siendo esa “fe” complementaria para obtener la salvación del buen cristiano……..

Y aquí es precisamente cuando patino y me genera confusión; me queda claro que el bautismo es fundamental como parte de la Salvación, mas no es en sí la Salvación completa hay que tener “fe” en Cristo y perseverar y todo el asunto para poder salvos…..Ahora en referente a esto y haciendo una trilogía de palabras: “Bautismo-Fe-Salvación”….. por supuesto hay muchos versículos donde respaldan que el bautismo es necesario para la Salvación, unos versículos presentados aquí en el blog y muchos más que vienen en Las Escrituras, OK de acuerdo; pero aquí me genera confusión con lo sig. cuando en Las Escrituras el mismo Juan el bautista dice: yo bautizo en agua, pero alguien mejor que yo vendrá, o sea Jesús, y Él bautizará con el Espíritu Santo y con el fuego.

O sea aquí precisamente es cuando me hago bolas y protestantes bien preparados en sus creencias, dicen: “Ves, Juan bautiza con agua” y Cristo con el Espíritu Santo”, y dicen los protestantes puedes ver que el bautismo con agua es solo un acto de fe de simbolismo de arrepentimiento de los pecados, y el bautismo con el Espíritu Santo por Jesús es el que realmente importa para ser salvos….

Como otro versículo usados por ellos, en Mateo 28: donde Jesús dice algo así, lo tengo en la mente: “….Vayan a todas naciones y bautícenlos en el Nombre del Padre, del Hijo y Espíritu Santo”.

SIGO..

George dijo...

LA CONT...

Por supuesto NO me chupo el dedo lo que dicen ellos, muchos versículos respaldan al bautismo de suma importancia como base para conseguir la Salvación como ya he enfatizado….pero entonces qué es lo que da entender Juan al decir: “yo bautizo en agua, pero alguien mejor que yo vendrá, o sea Jesús, y Él bautizará con el Espíritu Santo y con el fuego”….


Lo que yo entiendo de las palabras de Juan, es que el bautismo con agua de Juan NO iba a cambiar, que va seguir siendo con agua, que es bueno en sí, mas le falta a su bautismo ese ingrediente , ese complemento para que el bautismo sea totalmente EFICAZ, o sea el “ESPÍRITU SANTO” a través de Jesús, o sea el mismo bautismo con agua aplicado por Juan pero la presencia por medio del “Espíritu Santo”, adoctrinado por Jesús…. Es así como entiendo, si no corríjanme, a eso vengo para que ver claramente esto sobre el bautismo.

Y relacionado a esto entiendo, que Jesús así lo quiso, ya que antes de su llegada al mundo, el bautismo en sí era de origen pagano por los mismos Judíos, griegos, como el hinduismo sus bautizos en el río Ganges ya que consideran al río como un dios, y muchas más corrientes que practicaban el bautismo, es por eso que entiendo que con la llegada, presencia de Cristo, él solo quiso agregar al bautismo con agua, el sello que nos hace hijos de Dios, que nos quita el pecado original, ese sello cristiano indeleble por medio del “espíritu santo” en el bautismo con agua que la I. Católica lo practica aún en nuestros días.

A mi entender el protestantismo quiere enseñar: de que e l bautismo con agua es una cosa y bautismo con el espíritu santo es otra que es a fin la que realmente importa para ser salvos, sin hacer importancia el bautismo con agua que solo es un acto de fe , simbólico para el protestantismo…. En otras palabras dividen en 2 conceptos el bautismo con agua y el bautismo con el espíritu santo como si fueran cosas distintas, en este caso para ellos el bautismo con el espíritu santo es como la “sola fide” de Lutero, o sea NO consideran ellos que el bautismo cristiano es el bautismo con agua donde interviene la presencia del espíritu santo la base de la Salvación, si no que para ellos el bautismo con agua no interviene el espíritu santo, así lo entiendo y es solo un acto de fe , de simbolismo de arrepentimiento donde no sirve para la salvación como ya he dicho, mas el bautismo con el espíritu santo, o sea creer por “sola fe” en Cristo son salvos por Gracia de Dios.

Ahora sí finalizando, quiero saber sí estoy bien en lo que dije y entiendo de que el bautismo con agua va aunado, conlleva la intervención del Espíritu Santo a esto relacionado con las palabras de Juan el Bautista……y por igual es así como el protestantismo separa en 2 conceptos al bautismo como ya escribí, o hay algo de cierta razón de lo que dicen, y yo solamente estoy levantando “ a todo” falso testimonio en la creencia de ellos en el bautismo????

Muchas gracias, espero sus
comentarios…..

Longinos dijo...

George, lo has explicado perfectamente. Estás totalmente en lo cierto.

Y voy a contarte alguna cosa más. La primera es que no todos los protestantes, ni siquiera todos los evangélicos, rechazan el Bautismo sacramental. A un protestante le leí una de las defensas más bonitas y acertadas del Bautismo de niños que he leído, y yo he utilizado varias veces algunas de sus palabras.

La segunda es decirte que el bautismo de Cristo, ya después de Pentecostés, con agua como signo, tiene además base bíblica muy clara. Es, por ejemplo, el bautismo del eunuco por Felipe (Hechos 8, 35-39):

35 Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.

36 Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: «Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?».

37 Felipe dijo: «Si crees de todo corazón, es posible». «Creo, afirmó, que Jesucristo es el Hijo de Dios».

38 Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.

39 Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor, arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino".

La tercera cuestión es la que más me gusta, porque es una de las ideas más sencillas y esclarecedoras que me han enseñado. Me la enseñó el P José Carlos Muñoz, experto en Liturgia. Y es ésta: ¿Sabes que es un SACRAMENTO? Pues es UN SIGNO QUE CONTIENE LO QUE SIGNIFICA.

La Eucaristía significa Cristo y realmente contiene a Cristo en el Pan Eucarístico, que es Cristo mismo, que se nos da a comer. El Bautismo significa la recepción de la gracia santificante que nos da el Espíritu Santo y contiene la gracia santificante que nos da el Espíritu Santo por medio del agua. La absolución del sacerdote en la confesión significa el perdón de los pecados y nos da ese perdón realmente; quedamos limpios, perdonados.

UN SIGNO QUE CONTIENE LO QUE SIGNIFICA ES UN SIGNO PERFECTO (por eso lo llamamos con otra palabra, no ya signo, sino SACRAMENTO).

Los signos (los de todo tipo) ponen en conexión el mundo material, sensible, con el espiritual. Por eso nosotros, que vivimos a caballo entre lo sensible y lo espiritual, los necesitamos tanto. El hombre no puede vivir sin signos. Lo que se queda en pura idea, se pierde. Por eso dios ha querido dárnoslo todo en signos. Pero Dios no se queda en signos, como el apretón de manos del político, que promete lo que luego quizá no cumple. En Dios, con el signo, va la realidad, se entrega Él mismo plenamente. Cuando Dios te "da la mano", se te está entregando Él, te está dando ya lo que ese signo significa. El el Bautismo, te está dando ya la salvación. No parte de la salvación, sino toda, te está asociando a su sacrificio en la cruz, que es en tu favor para el Padre, y te está dando ya su misericordia. El que puedes no ser fiel eres tú, y por eso mañana puedes no perseverar y despojarte tú de su salvación (no es que Él te la retire, es que tú la rechazas, rompes voluntariamente tu consagración a Él que hiciste en el Bautismo).

Pero quédate con esa idea, medítala y aplícala cuando medites sobre los sacramentos, cuando los recibas, porque puede darte mucha luz: UN SACRAMENTO ES UN SIGNO PERFECTO DE DIOS, QUE CONTIENE REALMENTE LO QUE SIGNIFICA.

Longinos dijo...

Otras cosa: lo que les pasa a algunos protestantes, que rechazan el bautismo como sacramento de salvación, y la Eucaristía (ésta la rechazan todos), es catarismo. Es que no pueden concebir que Dios se abaje a la unión hipostática con la forma del pan que se consagra. Y esa unión es la misma que la Encarnación. No acaban de aceptar plenamente todas las consecuencias de la Encarnación. Por eso tampoco aceptan que, al hacerse Dios hombre y tener un rostro humano, ya sí podemos hacer imágenes de Él, lo mismo que a Moisés Dios le ordenó a hacer la serpiente de bronce, porque era una pre-simbolización de Cristo, que vendría en carne para librarnos del pecado y la muerte.

Y Dios mismo nos educa a obedecerle por medio de signos. Los signos no sólo significan su entrega a nosotros por la gracia, sino, por nuestra parte, nuestra propia aceptación de su entrega. Eso se ve muy claro en el episodio de la curación del leproso por Eliseo (2 Reyes 5):

9 Naamán llegó entonces con sus caballos y su carruaje, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo.

10 Eliseo mandó un mensajero para que le dijera: «Ve a bañarte siete veces en el Jordán; tu carne se restablecerá y quedarás limpio».

11 Pero Naamán, muy irritado, se fue diciendo: «Yo me había imaginado que saldría él personalmente, se pondría de pie e invocaría el nombre del Señor, su Dios; luego pasaría su mano sobre la parte afectada y curaría al enfermo de la piel.

12 ¿Acaso los ríos de Damasco, el Abaná y el Parpar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podía yo bañarme en ellos y quedar limpio?». Y dando media vuelta, se fue muy enojado.

13 Pero sus servidores se acercaron para decirle: «Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no la habrías dicho? ¡Cuánto más si él te dice simplemente: Báñate y quedarás limpio!».

14 Entonces bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como la de un muchacho joven y quedó limpio.

¡Menos mal que sus sirvientes le aconsejaron bien! Hoy hay quien dice: yo me confieso o me caso delante de Dios, no necesito el sacramento. Alguien debería decirles aconsejatrles bien, que hagan ese signo de aceptación a Dios. Dios se da entero con el signo, y no nos pide más que nosotros le correspondamos al menos en el signo para dársenos entero, ¡todo un Dios!, y aún así decimos que no, que eso es mucha molestia para nosotros. El entregó su vida en la cruz para conseguirnos el perdón, y nosotros no nos sentimos siquiera movidos a pasar por el confesonario para mostrar con ese signo que aceptamos su redención gratuita. Claro que necesitamos el agua, y necesitamos los signos que, con su sabiduría de lo humano, ha querido unior a su acción salvadora y sanadora (¡Él nos ha creado y nos conoce mejor que nosotros mismos, sabe lo que necesitamos!)

Un abrazo en Cristo, George, y muchas gracias por tus intervenciones, que enriquecen este blog.

George dijo...

Longinos has discernido con exquisitez esto del bautismo; sabiendo yo que en el bautismo interviene el Espíritu Santo, aún así me generaba inquietudes ya que muchos de los grupos de más popularidad entre el protestantismo la denominación de los evangélicos, y que ellos a pesar de estar muy apartados de la doctrina en Cristo, pues podemos decir entre comillas que están un poco más cercanos a la doctrina en Cristo en comparación de muchas otras denominaciones protestantes/sectarias….. lo cual yo hasta donde sabía todos los evangélicos rechazaban el bautismo tajantemente como “base” o “cimiento” para alcanzar la Salvación, y solo era un mero acto de fe o simbolismo de arrepentimiento de los pecados y hasta ahí; pero tu Longinos ya comentas de que si hay evangélicos que sí consideran el bautismo de importancia(sacramental)….. pues ¡qué bueno!

Muy cierto lo que dices, Dios se entrega a nosotros en el agua del bautismo con la intervención del Espíritu Santo, como bien lo explicas en el post, por igual Las Escrituras nos lo dice, a esto de recibir el bautismo es morir en el pecado para resucitar a la nueva vida, la vida en Cristo, a pertenecer a ser hijos de Dios, y esto ligado al único sacrificio de Jesús en la cruz para morir con Él, con el fin de resucitar también con Él…. ES LO QUE SIGNIFICA EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO.

Pero claro a fin esa Salvación recibida por el bautismo no se queda ahí, podemos perder esa Salvación si nos sentamos en nuestros laureles; olvidándonos de Dios, darle la espalda a Cristo supliéndolo con adicciones, vida al libre albedrío o simplemente que ya no es importante en nuestras vidas…. La cual perdemos esa FE y nos alejamos de la Salvación por completo si no hay enseguida un arrepentimiento de nuestros malos actos y conversión a encaminarnos de nuevo en la fe en Cristo.

Por último me gustó el ejemplo bíblico que pusiste de Eliseo 2 Reyes 5: 9-14…. Si los sirvientes de Eliseo le aconsejaron de la manera indicada a Naamán, y final después de sus berrinches él accedió hacer lo que le sugirió Eliseo por medio de un mensajero….pues esto(ejem. bíblico) lo pusiste muy bien haciendo analogía de aconsejar de manera correcta a todos aquellos que quieren hacer sus cosas en Dios a su manera, y no la de Él; como dices esos SIGNOS que Dios se nos entrega a nosotros cabalmente, lo cual lo único y sencillo que nos pide es corresponderlo, entregarnos a Él, creer plenamente en su Hijo Jesús como Nuestro Redentor y Salvador…. Y todo esto es lo que la Iglesia llama como LOS SACRAMENTOS.

De antemano ,muchas gracias Longinos por tus buenas palabras hacia mi, es solo un granito de arena de aportación de lo que sé y lo que voy aprendiendo…..y aprendiendo apologética por allí y por allá, también he aprendido y sigo aprendiendo mucho aquí visitando tu blog con la cantidad de post que tienes, que aun me falta leer varios, más con las aportaciones tuyas, por igual de Alonso y uno que otro visitante que llega a dejar sus comentarios por aquí, enriquece por que enriquece en todo sentido en lo que se dialoga.

Muchas gracias Longinos por agregarle sazón al tema del bautismo, y en sí del significado e importancia de los sacramentos por Dios.

Igual un abrazo grande en Cristo…. Dios te siga bendiciendo por siempre!!

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