miércoles, 10 de octubre de 2012

Vade retro, Reiki!

    Como respuesta a una amiga y hermana en Cristo, he escrito este resumen de advertencia sobre el Reiki, porque es algo que conozco y me ha preocupado mucho. Sé que es algo muy, muy peligroso; yo diría que el Reiki es como la Ouija: algunos juegan a ella casi inocentemente, pensando que son energías inconscientes, inofensivas, las que funcionan ahí, pero no es así. Con el Reiki pasa igual en ese sentido.

   Otra cosa muy distinta es que hay personas con verdadero y buen carisma de sanación por el poder de Cristo, como el P. James Manjackal o como era el difunto P. Emiliano Tardiff, que lo que hacen es pedirle a Dios la curación de las personas, a menudo con el gesto de imponer las manos. Pero no es una técnica, no hay que aprender nada, sólo orar y pedir humildemente a Dios la sanación, si Él quiere y es para bien de la persona. Como se hace en su nombre, Dios cura al que sabe que es para su bien, y cura gratis, es más, generalmente la curación ayuda a la conversión de la persona o de alguien de su alrededor, porque los carismas son gracias que Dios da gratis para la edificación de su Iglesia. Es más, no se sana aisladamente, se hace en el contexto de la evangelización, para que los signos de Dios confirmen la predicación del Evangelio, como dicen los Hechos de los Apóstoles.

   El Reiki no se hace en nombre de Dios, ese no es su fundamento, ni pretende acercar a la persona al verdadero Jesucristo, Dios encarnado, única fuente de toda verdadera gracia. Sino que es el propio hombre el que se constituye en sanador, porque ha aprendido a "sintonizar" con las energías "cósmicas". Esa es la clave. El que se cura con el Reiki no le agradece eso a Dios, al contrario, pone su confianza en algo distinto a Cristo, y en una visión del cosmos divinizado, como una conciencia-energía cósmica. El que la ejerce, generalmente cobra, ya que se considera artífice-canal, conocedor de las técnicas de sanación. El pobre hombre o mujer, se cree dominador y se convierte, sin advertirlo, en dominado por fuerzas que ignora y que le superan de largo. Eso es lo que pasa con todas las formas de magia, y el Reiki es una magia iniciática, cuyos secretos sólo se descubren a los que van escalando en conocimiento, como a distinto nivel pasa con el Yoga o la Masonería.

   En la realidad de nuestra vida, existen dos tipos de fenómenos: los producidos por causas naturales y los que tienen un autor sobrenatural o preternatural, que va más allá de la propia naturaleza. Los naturales funcionan por mecanismos medibles, detectables, físicos o biológicos, o bien por mecanismos psicológicos, como la sugestión. Creo que no es el caso del Reiki. Las "energías" del Reiki no se pueden medir, como sí se mide la corriente eléctrica, la fuerza electromagnética o los rayos X. Nadie las ha detectado ni las ha caracterizado, nadie ha dicho: son rayos infrarrojos, o son campos magnéticos. No, porque son indetectables. Si hay energías en el Reiki, son energías "espirituales", no materiales, no físicas ni biológicas. Y tampoco es sugestión, aunque pueda haber algo de eso: la sugestión actúa también en la medicina convencional, por la confianza del paciente en la medicina y en el médico. Pero el Reiki va más allá; las "energías" que se invocan en el Reiki no son realmente naturales, físicas, medibles, sino preter-naturales. Los fenómenos cuyo origen está fuera de lo natural, no medibles por la ciencia, sólo pueden tener dos orígenes: divino o diabólico. Dios cura por amor y gratis, por pura decisión amorosa de su voluntad, atrayendo a la persona a su amor y su conocimiento. No requiere una técnica, sino fe de quien se lo pide. Nada de esto es el caso del Reiki, y por eso creo que, al acudir a él, abrimos nuestra voluntad a energías que no son de Dios ni son naturales, sino espíritus malignos. "Energías" era el nombre que daban los griegos a los espíritus malignos; por eso a los poseídos por el diablo, se les denominaba "energúmenos". ¿Y por qué el demonio hace algo bueno, como curar? Cura el cuerpo, o mejor dicho, retira temporalmente el mal, para un mal mayor: apartar a la persona de la confianza en Dios, apegándola a su propio poder, como antes hemos explicado.

   Más abajo os enlazo algunas indicaciones de la Iglesia y de otros que podrán orientaros mucho mejor que yo. Y ruego al Señor para que no os acerquéis a estas cosas, y si os habéis acercado, que os apartéis inmediatamente. Seguramente no podréis hacerlo sin una cierta resistencia interna, sello de "el de los cuernos", que nos esclaviza, y cuya dependencia podréis vencer con los sacramentos y la oración. Hasta es posible que un hermano en la fe, o un sacerdote poco informado de las prácticas mágicas os diga que no es para tanto, que es una exageración pensar que el Reiki es mágico, maligno. Es lógico; muchos no conocen aún los documentos de la Iglesia sobre el Reiki y la New Age, y aparentemente se presenta algo bueno, inocuo y como muy actual, moderno, "natural"...

   No os dejéis engatusar por la momentánea alegría y "buen rollo" del principiante del Reiki; es como el falso entusiasmo de las drogas o las tragaperras, un señuelo o cebo para los que empiezan, pero luego viene la dependencia y la tristeza, la falta de paz interior, el necesitar el Reiki para vivir en paz y salud, el irse olvidando de poner la confianza sólo en Dios, de pedirle... Como sabemos que Él puede que no quiera darnos lo que pedimos, recurrimos a otro que nos lo da...  Pero el Señor siempre nos da lo mejor para nosotros, aun cuando no sea lo que le pedimos. Muchas veces le pedimos sanación y nos da fortaleza, que es mejor para nosotros.

   Hay personas muy dañadas espiritualmente por el Reiki. Si estáis muy "enganchados", acudid a alguien que pueda apartaros de esa falsa sanación y llevaros al poder sanador verdaderamente integral de Cristo, que sana y salva a la persona entera. Sólo Él puede dar la verdadera paz, aun en medio del dolor y las dificultades. Acercaos a grupos carismáticos católicos y contadles lo que os pasa; os entenderán y ayudarán, imponiéndoos las manos sólo en Nombre de Cristo, y pidiéndole ayuda para vosotros. El Señor siempre ayuda a quien acude a Él, y lo hace gratis, no como el de los cuernos, que aparta temporalmente el mal del cuerpo para atrapar a la persona y desviarla, para cobrárselo con creces. No tengáis miedo de apartaros del maligno, pensando que si dejáis el Reiki volveréis a la enfermedad o moriréis. Porque "quien ama a Dios, no ha de temer al demonio". Dios no se deja ganar en generosidad, y da el ciento por uno a quien abandona algo por su Amor. Buscad en Internet información sobre personas con verdadero carisma de sanación por medio de Jesucristo, como el padre Emiliano Tardiff o San Pío de Pietrelcina. Eso nada tiene que ver con el Reiki. Jesucristo no hacía Reiki, sino que sanaba con el poder de Dios, para gloria de su Padre y por amor a los hombres, para que creyeran su Palabra y se convirtieran a Dios por la fe. Tras él, algunos cristianos, algunos de ellos santos, como el propio San Pedro o San Pío de Pietrelcina, han sanado en su Nombre, y por las mismas razones.

   Este es un texto de la Conferencia Episcopal Estadounidense:
http://www.zenit.org/article-31214?l=spanish

   Este otro es el fundamental para todas estas cosas: la declaración sobre la New Age de la Congregación para la Doctrina de la Fe. No habla específicamente del Reiki, pero trata la falsa religiosidad que subyace en todo lo que procede del panteísmo "Nueva Era":
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/interelg/documents/rc_pc_interelg_doc_20030203_new-age_sp.html

   Y este artículo es del sacerdote indio James Manjackal, un sacerdote con extraordinario carisma de sanación sobrenatural en el nombre de Cristo, como en su día lo fue Emiliano Tardiff. Habla sobre todo del Yoga y en parte del Reiki. Creo que es muy acertado porque él va más allá.  A los que dicen que el Reiki funciona, yo no se lo niego, pero les replico: "si funciona, peor". Porque has abierto la puerta a tu enemigo. El problema es por qué funciona, quién está detrás y a dónde conduce a las personas.  Desde luego, no es a Cristo. Cuando uno es curado en nombre de Dios, como lo fuimos mi mujer y yo de nuestra esterilidad, lo reconoce como milagro de su poder sobrenatural, y facilita su fe. No así en el Reiki, en el que se "agradece" todo a esa energía cósmica que no es el Dios verdadero. Dios no es el "cosmos", sino que lo ha creado. http://moralyluces.wordpress.com/tag/james-manjackal/

   Este es un artículo que resume el documento de los obispos de EEUU:
http://infocatolica.com/blog/meradefensa.php/ies-el-reiki-una-terapia-admisible-para

   Y este es otro muy interesante, de aciprensa:
http://www.aciprensa.com/controversias/reiki.htm

   Hay cristianos desinformados que incluso citan el Evangelio para defender el Reiki. No es de extrañar: el demonio citó las Escrituras para tentar a Cristo en el desierto, pero las citó mal, traídas en mal contexto. Estos cristianos no lo hacen generalmente por maldad, sino por puro desconocimiento y deseo de congraciarse inocentemente con los demás, o para estar a la moda, acogiendo estos fenómenos actuales y con buena apariencia. Pues bien, algunos citan el pasaje de aquél que echaba demonios en nombre de Cristo sin ser de sus discípulos, y Jesús les dice que no se lo impidan. Pero creo que este pasaje no está bien aplicado al Reiki. Primero, porque el que practica el Reiki no expulsa a los demonios, sino que por el contrario, -conscientemente o no-, los invoca al poner su confianza en una práctica preternatural (puesto que la energía cósmica no es "medible" por medios naturales, como hemos dicho). Es una práctica que claramente podríamos llamar mágica, y la magia es un pecado contra la fe, contra el primer mandamiento que nos insta a conservar la pureza de la fe en el Dios Creador y en Cristo, nuestro Señor y Salvador, el Verbo encarnado, el verdadero sanador y médico. Segundo, porque no lo hace en nombre de Dios, y la prueba es que a menudo se cobra y que el agradecimiento no se da a Dios, sino al sanador y a las energías cósmicas.

   Los protestantes sí que expulsan demonios y curan en nombre de Cristo, y aunque no son de la Iglesia Católica, a ellos sí les es aplicable el Evangelio que hemos dicho, el que recomienda dejarles hacer. Lo hacen gratis ("lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis", dice el Señor), y verdaderamente en nombre de Cristo, de forma que el que es sanado no se ve ligado a la práctica sanadora ni a su canal-sanador, sino agradecido a Dios y ayudado en su conversión de fe. Luego hay también farsantes, predicadores-estafadores, que dicen curar en nombre de Dios, pero sólo dan espectáculo y engañan a otros. Sin embargo, eso es otra cosa distinta del Reiki, porque el que va allí no abre su voluntad a fuerzas "sanadoras" preternaturales, distintas de la gracia de Dios. Como mucho, el que acude a un falso predicador puede sanarse de algunas dolencias menores por pura sugestión o ilusión.

   El panteísmo que subyace en el Reiki es el ateísmo más peligroso, porque en el fondo transmite esto: "no hay más dios que el cosmos". El agnosticismo es una pregunta sobre Dios no contestada; el ateísmo es una negación fría que nos deja insatisfechos y eso nos permite buscar respuestas, pero el panteísmo es una falsa respuesta, que nos puede empantanar durante años, dándonos migajas de un falso "conocimiento", que no nos acaba de llenar nunca, ni nos hace felices, ni nos da la paz, pero nos entretiene de migaja en migaja. Lo sé porque lo he sufrido yo mismo. Y se puede caer en el panteísmo casi inadvertidamente, creyendo que es sólo otra forma de entender a Dios. Cuando te quieres dar cuenta, estás perdiendo la fe, y con ella la paz y la alegría. Vade retro, Reiki! (¡Apártate de mí, Reiki!).

1 comentario:

José María Souza Costa dijo...

Invitación
Yo soy brasileño, y tengo un blog, muy simple.
Estoy lhe invitando a visitar-me, y se posible, seguimos juntos por ellos.
Fuerza, Alegría y Amizad.
Ven para acá, y deja un comentário, para YO, seguí en su blog con facilidad.

Abrazos, del Brazil.


http://www.josemariacosta.com

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