domingo, 13 de enero de 2013

Jesús se somete a un bautismo de conversión

Celebramos este Domingo el Bautismo de Jesús en el Jordán. ¿Cómo es que Jesús, que no tenía pecado, comienza su vida pública sometiéndose a un bautismo de conversión? Porque vino a tomar nuestro lugar, el de los pecadores. Ocupó el lugar que no le correspondía, se hizo reo y esclavo, cargando con las consecuencias del pecado, con lo que nosotros no podíamos pagar. Cargó con nuestros delitos y clavándolos en la cruz consigo mismo, nos liberó del poder del pecado y de la muerte. Ya sólo nos queda salir de la celda que estaba cerrada y ahora se nos ha abierto, por la puerta de la fe. Él está vivo, y da la verdadera vida a los que creemos en Él.

Los budistas creen en el "karma", un fardo que vamos cargando a cuestas con todos nuestros errores, impurezas y pecados. Es acertado ver eso, y querer purificarse de ello... Pero la verdad es que, por nosotros mismos, jamás podremos liberarnos del peso del pecado. Sólo la misericordia del Padre, gracias al sacrificio de Cristo, puede liberarnos. 

Jesús es nuestro redentor, que quiere decir que ha pagado el rescate para que seamos liberados de nuestra prisión; ha pagado el precio que no podríamos acabar de pagar nunca, ha cargado con nuestra carga por amor, ¡bendito sea!"

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