miércoles, 13 de febrero de 2013

La cruz de Benedicto


 Hace 9 o 10 años, en la Semana Santa, se tomó esta foto. Recibió la cruz del Papado un anciano de 78 años. Un anciano al que no se ha dado tregua. Del que se han burlado hasta la náusea. Primero, dijeron que había sido nazi, algo cruelmente injusto. Luego, a cada discurso suyo, a cada libro, a cada mensaje, sacaban cosas de contexto, o inventaban noticias, como la famosa supresión de la mula y el buey, o como la manipulación de sus discursos en África y Ratisbona.  Le condenaron, le impidieron enseñar en alguna universidad, le intentaron vetar en la ONU, y hasta le quisieron condenar en el Parlamento español. Ignoraron todos sus buenos actos, todos sus gestos de amor y misericordia, que han sido muchísimos. Hasta estoy seguro de que su renuncia es por amor. Supongo que muchos están satisfechos, han conseguido que al anciano se le haga imposible seguir. No sólo no le han perdonado ni una, sino que la han prejuzgado, difamado y condenado hasta la extenuación.

 Felicidades a El País, a la BBC, a la Sexta y demás verdugos de la verdad, que no caben en estas líneas. Felicidades a unos cuantos pseudotéologos, que creen que un Papa tiene que ser alguien que se amolde a sus opiniones, en lugar de alguien que les ayude a orientarse en el camino de la Verdad de Cristo -sí, incluso a ellos-. A pesar de todos vuestros esfuerzos, ese anciano siguió hablando a millones de personas y llevando la Palabra de Dios a su corazón, como se vio en la JMJ de Madrid. Y detrás viene otro que no sé quién será, pero que en nombre de Dios guiará a su Pueblo según su designio. Porque podéis agotar a un anciano, pero no podéis vencer a Cristo, ya que Él mismo es la Victoria. Fijaos: hasta vuestra difamaciones y frivolidades contribuyen a que se cumpla la voluntad de Dios, como lo hicieron las falsas acusaciones que llevaron a  Cristo a la cruz, instrumento de nuestra salvación. Porque todo contribuye al bien de los que aman a Dios, incluso el pecado. Lo siento por vosotros: Dios no se deja vencer. Debe ser duro dar coces contra el aguijón.

 Ahora también siento lo mío, es decir, lo poco que he rezado por él, lo poco que he compartido su cruz. Le he dejado solo con la cruz de la Iglesia, que es también mi cruz, en tantas ocasiones... Él la ha llevado por mí, unido a Cristo, cuando yo estaba en la inopia. Siento haber tenido que esperar a hoy, en que él ya ha anunciado su renuncia, para moverme a escribir esto.

Perdóname, Benedicto, padre sufriente en el espíritu. Doy gracias a Dios por haberte elegido y haberte preparado tan bien para ser nuestro Papa. Dejarás de serlo en unos días, pero te seguiremos reconociendo como un padre espiritual. Rezo por ti, por tu sucesor y por la Iglesia. ¡Que Dios te bendiga, Benedicto! ¡Te queremos, padre Joseph!

2 comentarios:

ana maria dijo...

hola,
me acabo de encontrar con tu blog y me ha gustado mucho este articulo .Yo,como otros muchos catolicos ,pienso el papa es elegido por el espiritu santo por lo cual es el necesari para ese momento.Yo he fui a la JMJ de Alemania con el y no olvidare la adoracion al Santisimo que fue algo que se hizo por primera vez.Fue el papa que necesito la iglesia en ese momento por lo cual un don ,un regalo de Dios a su pueblo

Longinos dijo...

Hola, Ana María, muchas gracias. Aunque los hombres, como es el caso de los cardenales, pueden resistir las mociones del Espíritu santo, la verdad es que Jesús es Señor de la historia, y no digamos de la historia de la Iglesia... Y Él no permite que la Iglesia se desvíe. A mí me sorprende ver cómo malos Papas, grandes pecadores, no han sido capaces de desviar a la Iglesia de la Verdad, y jamás han enseñado herejías. ¡Eso es milagroso, señal de que Cristo no abandona jamás a su Esposa!

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