viernes, 10 de mayo de 2013

Una foto en la nevera

Tras mi conversión y al acercarme a la Iglesia, descubrí a la figura de Jesús. Lo narro en forma de cuento.
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 por Belén Pérez Morales
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Érase una vez una niña que recibió un gran Don: se enamoró de Dios.

Este Don le fue dado gratis, sólo por desearlo ardientemente y pedirlo intensamente.

La niña buscaba a Dios continuamente: Lo sentía como un Padre, así que Le empezó a llamar Papá. Se dormía con Su nombre en los labios, acunada en Su abrazo… inmensamente feliz….

...Él también la amaba… desde siempre la amó*…

La niña ardía en deseos por complacer y agradar a su amado Padre Celestial, así que investigó para averiguar cuál era SU Voluntad, para cumplirla pues. No le costó demasiado tiempo descubrirla ni le pareció complejo entenderla: "¡tenemos que amarnos los unos a los otros como hermanos!"...

…“¡Qué Preciosa Voluntad!” – Pensó–.

Y su Padre le sopló un truquillo: “Para que te salga mejor, ponte en el lugar de los demás”.

... Así que con gran entusiasmo se puso manos a la obra…

¡Qué fácil le resultaba hacerlo en su estado de enamoramiento!... un maravilloso, irrefrenable y sobrenatural impulso** la empujaba valiente y amorosamente a hacer el bien a todos los que la rodeaban!...

Sin embargo, a veces, cuando su enamoramiento se enfriaba, le resultaba más difícil amar a sus hermanos… Pero ella, siempre en deseos de agradar a su Padre-Dios, miraba al cielo, (donde encontraba su mirada dulcísima) y entonces, con corazón obediente, se dirigía (muchas veces, negándose a sí misma…) a hacer el bien… La entristecía ya no esforzarse en cumplir la bella voluntad de Su Amado.

La niña se sobrecogió al experimentar en su corazón tal Amor*** por sus hermanos: ¡realmente era un Amor sobrehumano! ...Maravillosamente sobrecogedor, sobrecogedoramente maravilloso…
¡Se sentía tan feliz! Como consecuencia de haber recibido este Don, que Le daba gracias a su Padre-Dios por ello unas 115.200 veces al día! …Una con cada latido de su corazón.

A veces le ardía un fuego incontrolable en su alma por compartir con los demás el secreto de su plenitud…
así que, no por presunción, sino por Amor (quería que todos fuesen tan felices como lo era ella), en ocasiones, se atrevió a contarlo…

...Pero algunos no la entendieron… y ella se entristeció por ellos. ¡Cuánto deseaba compartir su gran Tesoro con todos! Así que se alejaba esperanzada pensando: “bueno, ya saben el secreto, ahora, sólo es cuestión de tiempo y de orar por ellos”.

Un día oyó decir que tenía un “Hermano Mayor” llamado Jesús. Lo que escuchó acerca de Él la dejó sorprendida y admirada: Jesús era todo Amor, hacía milagros, curaba a los enfermos, era el Hijo de Dios hecho carne el cual dio su vida para nuestra salvación muriendo en una cruz, al tercer día resucitó… y por si fuera poco, (y para más pesar de su escaso entendimiento), Jesús era “Dios y Hombre”… (¡¡Las dos cosas a la vez!!)... Jesús era el Mesías, el Señor.

…Ella no entendió absolutamente nada de esto: ¡era lo más misterioso que había escuchado en su vida!...

…Pero, sobre todo, lo que menos le entraba en la cabeza, era que hubiese tenido que morir crucificado en rescate por nuestra salvación, dar la vida por todos nosotros.

Aunque no lo entendió, optó por creer que era cierto todo aquello que contaban de Jesús, y aún más: deseó amarLE de igual manera que amaba a su Padre-Dios. Así que hizo lo que siempre hacía cuando deseaba algo: “se lo pidió a su Padre-Dios” (¡era un “truco” infalible!).

La niña estaba tan impaciente por amar a Jesús, que se puso a investigar personalmente acerca de su vida y empezó a leer los Evangelios con gran interés.

Un día, se le ocurrió la idea de pegar en la nevera una foto de Jesús (le gustaba pegar fotos de sus seres queridos en la nevera), así que entró en internet y se puso a buscar. Como era de esperar, no encontró ninguna foto (ya sabía ella que en tiempos de Jesús no había cámaras fotográficas), pero vio un dibujo de un pastor con un corderito en brazos que le gustó, y podía servirle para lo que ella quería. Así que lo imprimió (con su impresora Epson a color en tamaño A-4), y lo colgó en la nevera con un imán.

Un día, mientras hablaba con su Padre Celestial en la cocina, de pronto entendió, y rebosando de amor hasta las lágrimas dijo: “¡querido Jesús!, perdóname por no haberte amado hasta ahora, aun sabiendo que, obediente al Padre, ¡nos amaste hasta dar Tu Vida por nosotros en una cruz! … Se acercó al dibujo de la nevera, pegó su cara a él y siguió llorando hasta que se calmó.

Al apartar su cara para contemplar el dibujo, vio que sus lágrimas habían mojado el papel y habían corrido la tinta… sonrió gozosa al identificarse con otra mujer que también, hace mucho tiempo ya, enjugó sus lágrimas de Amor-Dolor sobre ÉL... y…

…en virtud de aquellas lágrimas de Amor sobre el papel, supo en su corazón que ella también había muerto para entregar su vida a los demás.

--------- Fin---------
Este cuento, escrito para Gloria de Dios, está dedicado, con todo mi cariño, a mi madre y a mi hermano, que oraron con Fe por mi conversión.
La autora.
(*): Tanto amó Dios al mundo que entregó a Su Hijo Único por nuestra salvación.
(**): Ese impulso es “la Gracia de Dios”
(***): Ese amor es la Caridad: virtud infundada por la gracia en la voluntad por la que amamos a Dios-Mismo con todas nuestras fuerzas y al prójimo por Dios, como Cristo nos amó. (Definición según catecismo)

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