jueves, 21 de agosto de 2014

Algo nuevo sigue creciendo

La Iglesia es una extraña “empresa”. Está formada por personas con las mismas carencias que todos, pero no funciona sólo de forma jerárquica, es decir, de arriba a abajo, sino que el Espíritu Santo “sopla por donde quiere”, como dice San Juan en su Evangelio. Ante ese soplo tan poco ordenado, Jesús nombró pastores que tienen la misión de discernir, algo que supone una gran responsabilidad.

Esa responsabilidad le ha correspondido en Cádiz y Ceuta a nuestro obispo, Rafael Zornoza.  Desde el principio se ha mostrado como un pastor deseoso de escuchar y conocer, de interesarse por cada una de las personas y grupos que hemos acudido a él; es más, frecuentemente ha sido él quien ha acudido a nosotros de muchas maneras, ya sea con las visitas pastorales o compartiendo una comida.

Además de cercano, hemos visto que es un pastor dinámico, que alienta las iniciativas de evangelización y que confía en nosotros, los laicos. Con su impulso, se ha puesto en marcha una Escuela de Evangelizadores por la cual ha pasado lo mejorcito de la nueva evangelización en España y en nuestra propia Diócesis, desde los Cursos Alpha hasta la oración con niños, pasando por los grupos llamados “cenáculos” en las parroquias, algo que ya se había puesto en marcha con el Año de la Fe.

Con él estamos viendo la continuidad de la promesa que tanto proclamaba D. Antonio Ceballos, nuestro anterior obispo: “Algo nuevo está brotando, ¿no lo notáis?” –decía siempre, citando al profeta Isaías con su característica voz cascada. Sí, muchos lo notábamos con él, y ahora lo vemos crecer con el cuidado de D. Rafael. Lo vemos en la nueva evangelización, lo vemos en la pastoral de familia y vida, lo vemos en la necesaria renovación de la Iglesia para lanzarse a la misión, prefiriendo accidentarse a quedarse estancada, como nos dice el Papa Francisco. “Hagan lío”-nos dice Francisco. Pues nosotros, en Cádiz y Ceuta, tenemos la bendición de contar un pastor al que no le asusta ese “lío evangélico”, todo lo contrario.  

Esto no se diría normalmente, parecería peloteo barato y queda normalmente en las conversaciones privadas que tenemos entre laicos. Pero lo decimos ahora porque ha aparecido alguna protesta pública hacia él, y sencillamente queremos mostrar nuestra alegría por cómo está realizando esa difícil tarea a la que ha sido llamado en nuestra Diócesis. Por supuesto, aprovechamos para animar a todos a comprobarlo, a aproximarse y participar de este gran regalo, tan antiguo y tan nuevo, que es el anuncio del Evangelio. Aquí tenéis vuestra casa, hermanos.
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