domingo, 19 de abril de 2015

Let it be (II)

Esto es lo que interpreto en esta canción (ver abajo)


When I find myself in times of trouble
Mother Mary comes to me
Speaking words of wisdom, let it be.
And in my hour of darkness
She is standing right in front of me
Speaking words of wisdom, let it be.
Let it be, let it be.
Whisper words of wisdom, let it be.

And when the broken hearted people
Living in the world agree,
There will be an answer, let it be.
For though they may be parted there is
Still a chance that they will see
There will be an answer, let it be.
Let it be, let it be. Yeah
There will be an answer, let it be.

And when the night is cloudy,
There is still a light that shines on me,
Shine on until tomorrow, let it be.
I wake up to the sound of music
Mother Mary comes to me
Speaking words of wisdom, let it be.
Let it be, let it be.
There will be an answer, let it be.
Let it be, let it be,
Whisper words of wisdom, let it be.

Cuando estoy hundido, aprendo de la Virgen María, mi Madre, la sabiduría; ella viene y me dice: acepta este sufrimiento. Recuerdo lo que pasó en la Pasión de Cristo: Jesús sufrió todo eso y su Madre, a su lado, aceptaba y le acompañaba a aceptar ese dolor.

En mi hora de angustia y negrura, como cuando Jesús se sintió incluso abandonado del Padre, ella está ahí diciéndome: acepta, di "Amén" a la voluntad de Dios.

Ante la multitud de personas heridas en este mundo, con el corazón partido, hay una respuesta: aceptar. Aunque se encuentren perdidos, habrá siempre una salida que podrán ver: aceptar, decir Amén.

Y cuando los nubarrones lo cubren todo, como cuando, en la hora de la muerte de Jesús, las tinieblas cubrieron la tierra, cuando parece que todo está perdido, todavía hay una luz que brilla en mi corazón, como en el corazón de Jesús en esa hora. Me despierta un canto de sabiduría que me dice: acéptalo, di Amén a la voluntad de Dios, acéptalo.

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Eso es lo que hizo Jesucristo, uno de cuyos nombres es "el Amén". Él aceptó beber el cáliz que le dio su Padre, para redimirnos del pecado. La desobediendia de Adán y de toda la humanidad caída, Él la reparó con su obediencia hasta la muerte. Como si fuera el culpable de todos los pecados del mundo, experimentó, como nosotros, incluso la separación de Dios. Y allí, estaba María, su Madre, como está con nosotros, diciéndonos: "acéptalo", "acepta la voluntad de Dios". Di: "Amén".








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