viernes, 8 de mayo de 2015

Pastoral pelagiana, ¿hasta cuándo?

No podemos salir del hoyo por nuestras propias fuerzas.
Ni siquiera con ayuda de otros.
 A partir de los 60-70 del siglo pasado ha proliferado una pastoral pelagiana: tratamos de salvar al hombre sin Dios. A los que acuden con un matrimonio en crisis, les damos una consulta profesional. A los que ya se han separado, les ayudamos a que su divorcio sea menos traumático para todos. A los homosexuales que sufren, les damos ayuda psicológica. A las personas que se plantean el aborto, les damos lo que necesiten. Todo con una aproximación profesional, pero sin Dios, sin la gracia, sin intercesión, sin anuncio... Todo bajo un axioma falso: primero todas las facetas de la persona, lo último -es decir, nunca- la relación con Dios. Y un segundo: que para respetar a las personas no se les puede hablar de Cristo.

 Pero el Espíritu Santo inspira no consultas profesionales, sino comunidades sanadoras, donde a los que acuden con un matrimonio en crisis, se les evangeliza partiendo de su crisis, a los que ya se han separado, se les evangeliza partiendo de su dolor; a los homosexuales que sufren, se les evangeliza partiendo de sus inquietudes; a las personas con embarazo imprevisto, se las evangeliza partiendo de ese reto en sus vidas, y a las que han abortado se les evangeliza desde su ruptura interior, llevándoles la misericordia de Dios.

 Sin embargo, esa costra de pelagianismo pastoral, de mundanidad espiritual, se aferra a nuestra Iglesia, amenazando con la falsa dicotomía de que hay que elegir entre una supuesta sanación simplemente humana -mundana- o una falsa evangelización espiritualista. La respuesta es la gracia: anunciar la verdad de Cristo a esa humanidad caída, para que se convierta y se sane integralmente. Porque sólo Cristo sana y salva. Esto es patente ya en muchas comunidades sanadoras que el Espíritu Santo está suscitando, que actúan con el poder de Cristo, como Betania para mujeres separadas, Proyecto Raquel para personas que han abortado, Courage para homosexuales, Retrouvaille para matrimoniuos en crisis, Proyecto Gabriel en EEUU y Ángel en España para personas que se plantean el aborto, etc.

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