sábado, 20 de junio de 2015

"De aquellos barros..."

"... vinieron estos lodos".

Estos días, en que "Podemos" sólo empieza a mostrar su radicalidad anticristiana e inmoral, me sorprende ver a muchas personas, cristianos de buena voluntad, llevarse las manos a la cabeza, criticar a estos jóvenes tiranos, asustados de este cambio.

 Pero esto no es nuevo. Empezamos a destruir España cuando se aprobó el aborto en 1981, y por eso el sueño de un país en paz se ha quedado en quimera. No se puede construir una sociedad justa y en paz sobre la muerte oculta de millones de inocentes. Los que no ven más allá de la realidad visible, no le dan importancia a estas cosas, y veían en estos pasados decenios un tiempo de paz y desarrollo. No era así. Madre Teresa, que veía bastante más, dijo sin tapujos que "la mayor amenaza para la paz es el aborto". La paz no se la cargó Zapatero con su guerracivilismo, él no fue más que un brazo ejecutor contra el que no estábamos protegidos, porque España había despreciado públicamente la fe y la justicia. La paz, así, era imposible, habría sido injusta. La paz no viene a los inicuos. La "transición"no nos la consiguió; no podía.

Tanto aquella primera ley del aborto, como la ley Aído no eran plenamente el triunfo del mal, porque tuvieron oposición. Sin embargo, el apoyo político unánime a la ley del aborto que se ha dado en estos últimos tiempos, y la previa aceptación de un Código de Ética Médica rastrero hace unos años, han constituido un hecho criminal y público de dimensiones inauditas. Esto nos deja desprotegidos frente a los desastres que nos acechaban, y trae consecuencias. Mientras, los miopes hacen cábalas sobre por qué ha perdido el PP, que si la crisis, los recortes, etc., como si el problema fuera ese... Como si el problema, incluso, fuera que ha perdido el PP. Están ciegos; no ven la realidad.

Miremos el ejemplo de Méjico: aprobó el aborto, y volvió a la barbarie de los sacrificios humanos al diablo, crímenes que María de Guadalupe aplastó con su pie hace 500 años. La consecuencia es que la paz huye y la violencia asola el país, pueblo por pueblo, casa por casa. La Argentina, que ha aprobado el aborto libre, sufrirá también las consecuencias.

Con la llegada de Podemos al poder en España, por fin estamos viendo la hez que durante años hemos tolerado en nosotros mismos. No son ellos el problema: hemos sido nosotros. Años de injusticia social y de aborto no pueden dar la paz ni la justicia. Lo que va a sufrir España no es culpa de Podemos, es culpa nuestra. Hemos apostatado, hemos despreciado a Dios, fuente de agua viva, y nos hemos cavado cisternas agrietadas de progreso y bienestar, que no retienen el agua. Hemos abandonado a la verdad y hemos despreciado la justicia: ¿qué esperábamos que sucediera? Al final no tenemos ni progreso ni bienestar, sino violencia y desunión, casa por casa. "Podemos" no es la causa, es una consecuencia más, y ni siquiera la peor.

Pero ahora, no tengamos miedo a los que sólo pueden matar el cuerpo; lo verdaderamente maligno es dejarnos engañar por una falsa paz y un falso orden, mientras somos acompañados poco a poco al abismo.

2 comentarios:

octóvilo Mateos Matilla dijo...

Pues no puedo más que estar de acuerdo, y agadecerte la claridad y valentía con que defiendes nuestra fe.

Longinos dijo...

Gracias a ti, Octóvilo. Un abrazo, hermano.

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