lunes, 30 de mayo de 2016

¿Gracia o esfuerzo?



He borrado este post. Estaba equivocado en el fondo, escrito con un  espíritu errado. "No es del que quiere, ni del que corre, sino de aquel de quien Dios se compadece" (Romanos 9, 16).

 Abraham, tras recibir la promesa de Dios y creerla, llegó a desesperarse, y viendo que él y Sara eran cada vez más mayores y el hijo no llegaba, accedió a tener un hijo con su esclava, y que ella lo diera a luz sobre las rodillas de Sara, como si fuera hijo de ambos. Quiso ponerlo él todo para cumplir la promesa, confiando ya no en la promesa, sino en la fertilidad de su esclava.

De eso nació Ismael, que no fue el hijo de la promesa. Sólo más adelante, Dios les dio a Él y a Sara a Isaac, el hijo de la promesa.

Abraham debería haber esperado en Dios.

Y es que no es del que quiere, ni del que corre...

Más adelante, Pablo nos habla de los judíos y de los gentiles, y de cómo los gentiles, que bo buscaban la justicia, la hallaron por la fe, mientras que los judíos, que la buscaban por la ley, no alcanzaron la ley. ¿Por qué? Porque querían alcanzar la justicia por sus propias obras, no por la fe.

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